miércoles, agosto 13, 2008
“Hacia una pedagogía andina”
Walter Paz Quispe Santos
El niño andino es el ser más incomprendido de la historia, sostenía José Antonio Encinas[1]. Y en efecto, después de haber transcurrido varios años hasta que enrollamos en siglo XX y desenrollamos el siglo XXI en su lugar, poco se ha avanzado en la tarea de comprender la verdadera naturaleza cognitiva del niño andino desde la Psicología, la Pedagogía y las demás disciplinas de las ciencias sociales. En América Latina en general y el Perú en particular los estudios sobre la cognición y socialización andina son disciplinas en receso, representadas a veces por el brillo engañoso de las investigaciones sincrónicas casi siempre reforzados por una psicometría occidental inmanentista y con un generalizado escepticismo relativo a la posibilidad de descubrir cuál es nuestra verdadera naturaleza ecosociocultural y psicológica desde una perspectiva émica[2]. La situación tiene que ver con la ineptitud del pensamiento histórico - social en nuestras facultades de Psicología y Educación de nuestras principales universidades e Institutos de Formación Magisterial; es que la psicología referida al estudio de la cognición de los niños andinos en América Latina no existe, y mas bien hay una inconsistencia y arbitrariedad de los estudios psicológicos y pedagógicos y/o psicopedagógicos siempre bloqueada por la presunción de la “universalidad” de las teorías, leyes, principios sociales del comportamiento humano con la opaca erudición del positivismo lógico con un tratamiento estadístico que muchas veces convierte al niño andino en una cifra, un dato antes que una realidad viviente. Estas explicaciones mecánicas e ingenuas siempre se encuentran al margen de alternativas teóricamente sólidas y metodológicamente viables capaces de procesar nuestra densa complejidad intracultural e intercultural y heteróclita a la que pertenecen los niños del surandino: niños quechuas, aimaras y amazónicos con diferentes formas de concebir su realidad y aproximarse a ella.[3] Por eso me parece importante e imprescindible leer el reciente libro “Hacia una Pedagogía andina, estructuración de un modelo pedagógico andino” de Adolfo Zarate Pérez que con mucha perspicacia construye una propuesta de pedagogía para la andinidad y el andinismo educativo.
Adolfo Zarate también nos muestra como los estudios cancelatorios, tributarios de la psicometría y las distintas corrientes psicológicas con su preferencia por los test abandonan suicidamente la dimensión histórica y sociocultural. Así muchas veces los resultados de las investigaciones han opacado la lectura de la realidad multicultural y plurilingüe y sobre todo las relaciones de conflicto. Sabemos muy bien que en nuestro país tuvieron su esplendor y apogeo muchas sociedades y culturas con diferentes lenguas que hasta nuestros días se encuentran vigentes y vivientes en el seno de la sociedad moderna peruana. Pero la aproximación a ellas no es la pertinente ni relevante en términos sociales, culturales, epistemológicos y metodológicos con la consiguiente configuración del niño andino al margen del proceso ecosocio histórico y cultural. El asunto es extraordinariamente complejo cuando en el terreno de la educación se diseñan políticas educativas orientadas al desarrollo del niño andino tomando en consideración esos trabajos sobre todo en la concepción de escuela y los currículos intencionales. El tratamiento de los mismos siempre será contradictorio y frontal, unilineal, cancelatorio y perfectivo en nuestras escuelas. Para el caso es importante considerar la posibilidad de la Educación Regional y la Educación Regional posible a partir de los viejos y nuevos problemas de las experiencias vividas de los proyectos desarrollados en la Región Puno y otros contextos andinos por muchos decenios.
Las reformas educativas que experimentan nuestros países concebidos como cambios racionalmente orientados[4] se mueven entre las dimensiones explicativa y normativa, donde la primera se refiere al saber por qué las cosas son como son y la segunda relacionado cómo conviene que se hagan para lograr finalidades deseables. La relación teoría práctica es una aproximación pertinente para profundizar en esa compleja interacción y dilucidar el asunto constituye un esfuerzo por lograr una teoría explicativa del como, del por qué y del para qué de la practica educativa de la realidad andina. Porque existe un genuino interés compartido de que la educación “En un país como el Perú con una diversidad de culturas, sus encuentros y sus desencuentros, forman parte de nuestra vida cotidiana y de nuestra propia identidad. Frente a los intentos de homogeneización del país mediante la imposición de un modelo cultural unitario, urbano y castellano hablante, se propone el derecho a la diversidad y el respeto a las diferencias. Creemos que la paz y la justicia no se quedaran en letra muerta”[5] Por lo tanto, el reto está planteado, no sólo existe el ideal de la liberación de la dependencia económica sino más profundamente de la dependencia espiritual de nuestros pueblos, donde a partir del pluralismo cultural, de raíces históricas, étnicas y ecosocioculturales a partir del respeto al discenso, la alteridad y la diferencia se construirá un país de todas las sangres.
La configuración de los desencuentros sociales, culturales, pedagógicos y de diversa naturaleza en las escuelas se manifiestan etnográficamente de diversas maneras, a la que recurrimos para que usted amigo lector compruebe de que es hora de pensar nuestra educación y no esperar que “otros” nos los piensen:
“Más de una vez le escuche decir a un profesor sinceramente preocupado por sus alumnos: “el problema es que los niños no se adaptan a la escuela” Esta es una constatación lúcida pero que a la vez revela un sesgo muy marcado en la percepción que tiene el profesor del alumno y del rol de la escuela. Constatación lúcida en efecto: el profesor observa así la marcada distancia existente entre el mundo social y cultural del alumno y el de la escuela, esa distancia es la que dificulta la adaptación del niño al medio escolar. Pero que supone que, dada la distancia existente, el niño es quien debe adaptarse, cambiar para adecuarse a la escuela. Pocos son los profesores que considerarán que el problema no es del niño sino de la escuela, y que formularán entonces su preocupación del siguiente modo: “el problema es que la escuela no se adapta a los niños”[6]
Efraín Miranda, profesor jubilado y destacado poeta expresaba las iniquidades sociales que viven las niñas en las escuelas rurales en un poema suyo:
“Soy una indiecita escolar. Me reconoces; / mi retrato está en los folios de grandes libros; /retratada con polleras o con “uniforme”... Frente a la pizarra se me adelanta una niña blanca,/ a ella es a quien educa el Maestro./ Lloro porque soi(sic) india y tengo una niña blanca que el Maestro ha creado dentro de mí; / esta niña no me puede;/ el Maestro le da fuerzas y sustento/ el Maestro tiene grandes métodos para esta niña./ El maestro se olvida de mí, de todos los alumnos/ y dice que para los indios no se ha inventado nada./ A ratos me confunde: me convierte en ella, o ella en mí; / cuando no me habla el profesor, desaparece, /en cada diciembre muere y cada abril resucita./ Al concluir mis estudios se extinguirá en la parcialidad”.[7]
No son menos alentadores las experiencias pedagógicas recogidas por Luis Enrique López en un artículo intitulado “Tengo una muñeca vestida de azul: ¿kuns uka siñurita parlpachaxa? Artículo que en el siglo pasado desnudo la triste realidad del medio rural, pero que no sensibilizó a los que manejan el poder, al contrario, hoy en día hay un afán mísero de seguir con lo mismo desde Tumbes hasta Tacna:
“La profesora pidió a sus alumnos que prestaran atención a lo que ella escribía en la pizarra. “Tengo una muñeca vestida de azul, zapatitos blancos y velo de tul”. Puntero en mano, la profesora hizo que los alumnos repitieran, por lo menos unas cinco veces, cada uno de los versos de la pizarra, sin percatarse siquiera de sí sus discípulos entendían o no lo que decían. Nunca se dio explicación alguna sobre el contenido de los versos (...) Sin embargo, nadie parecía aburrirse y el “loreo” continuaba, con los alumnos que creían que imitaban a su profesora a perfección y con ella sin darse cuenta de los obvios problemas que tenían sus alumnos para emitir sonidos castellanos. A la voz de “vestido”, los niños decían “wistiru”; de “muñeca”, “moñica”; y de “tul”,”tol”. (...) Darío, imitando a su Maestra, puntero en mano y presto a demostrar lo que sabía, leyó de corrido los versos de la pizarra: “Tinku u-na moñica wistiro de a-sol saptitus lancus y wilu de tol”...”[8]
Estas muestras etnográficas que pertenecen a reflexiones críticas siguen presentes en nuestras escuelas andinas y el Ministerio de Educación muestra como siempre una apatía y desinterés. Rodrigo Montoya refiere que no ha habido en el país una investigación sólida y abundante sobre la problemática de la infancia y menos aún sobre el género. El enumera las siguientes razones:[9]
1. En la literatura antropológica, la infancia ha sido -sobre todo- un capítulo breve de un trabajo mayor sobre la cultura y sociedad.
2. En las culturas indígenas, como la quechua por ejemplo las nociones de niñez como una etapa diferenciada de la vida, y de “una problemática indígena de la niñez” son prácticamente inexistentes.
3. La importancia atribuida a los derechos del niño es reciente.
4. Las investigaciones en los últimos veinte años sobre el tema de la infancia es –principalmente- un apéndice de segundo orden de las Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), preferentemente, en ayudar a un número relativamente pequeño de niños víctimas de la pobreza, del abandono familiar y de la violencia política, ofreciéndoles un alivio para su dolorosa situación.
Las lucidas explicaciones de Carlos Castillo Ríos, connotado estudioso de la problemática de la niñez que alguna vez describió de manera convincente y dramática el problema de la educación de los niños pobres siguen vigentes en el siglo XXI:
“La educación peruana necesita cambiar desde sus bases, aunque sea tarea de muchos lustros. Los niños de la ciudad y el campo van a las escuelas a informarse sobre un país legendario y rico, hermoso y justo, lleno de atractivos, democrático. Y resulta que ese país descrito en tantas clases escolares no es igual, ni siquiera parecido, al país donde ellos viven y padecen”[10]
“La escuela no enseña a trabajar al niño de la ciudad ni a cultivar al niño del campo. En cambio, en vez de ejercicios teórico prácticos orientados a transformar la naturaleza, conocer la realidad y la acción de los pueblos como protagonistas de la historia, les proporciona nociones gramaticales, conceptos idealistas, conocimientos librescos y biografías. Es decir asuntos anecdóticos e informativos poco importantes y que impiden el desarrollo de la capacidad crítica”[11]
“La escuela quiere que se vaya a ella limpio, bien vestido, con zapatos y sin parásitos intestinales ni eczemas. Quiere que se lleve un pequeño dominio del lenguaje, una educación elemental llamada urbanidad y buenas costumbres, algunos temas para conversar y determinados centros de interés. Y nada de esto corresponde a la realidad social del niño marginado. La escuela quiere por lo menos que el alumno sepa usar la luz eléctrica, los servicios higiénicos, el cepillo de dientes... y se olvida que sólo un 33% de la población total dispone de agua potable y sólo un 27% de alcantarillado. Tampoco se acuerda la escuela que a muy pocos les alcanza la economía familiar para comprar pasta dental, jabón y zapatos.”[12]
A estas reflexiones se suma el libro de Adolfo Zarate Pérez, quien con criterio historicista traza una propuesta de educación que nos devuelva el rostro que estamos perdiendo por una “cultura de la copia” que bajo el pretexto de la unidad nacional pretende convertir a las culturas andinas en un dato histórico, antes que una realidad viviente.
[1] Véase: “Un Ensayo de Escuela Nueva en el Perú” de José Antonio Encinas, allí el autor hace un análisis de cómo el sistema educativo peruano no responde a sus intereses y necesidades. La reflexiones de Encinas corresponden al ideal de indigenismo pedagógico nacido en la década del 20 del siglo pasado.
[2] La Antropología Cultural ha derivado los métodos “emic” y “etic”, el método emico estudia el comportamiento humano particular desde una perspectiva interna o al interior de una cultura sin valerse de marcos teóricos y/o teorías generalizados en otros contextos.
[3] Existen diferentes estrategias cogitativas de construcción determinados por los aspectos sociales, culturales, ecológicos. Véase: “Pensamiento y Cultura: la relación de los procesos cognoscitivos con la cultura” o “Psicología cultural” o “Mente, cultura y actividad” de Michael Cole, Silvia Scribner, y otros.
[4] Cf. Sacristán, Gimeno “Poderes inestables en educación” Morata, Madrid. pág 20.
[5] Véase la presentación del estudio: “Interculturalidad: un desafío” de María Heise, Fidel Tubino y Wilfredo Ardito CAAP pág.5.
[6] Ansión, Juan: “La escuela necesita una revolución copernicana” en Allpanchis N° 42 IPA Pág. 41.
[7] Miranda, Efraín: (1997) “Choza” pág. 47.
[8] Lopez, Luis Enrique: (l984) “Kuns uka siñurita parlpachaxa? En Revista Autoeducación pág. 45.
[9] Montoya, Rodrigo: (1998) “Multiculturalidad y Política” pág. 89.
[10] Castillo, Carlos: (1975) “Los niños del Perú” pág. 43.
[11] Castillo, Carlos: Op. Cit. Pág. 44.
[12] Castillo, Carlos: Op. Cit. Pág 45.
Fuente: Domingo de los Andes.
¿Y los regidores de cultura? ¿Qué hacen?
Walter Paz Quispe Santos
Los regidores de cultura, ¿Quiénes son? ¿Qué hacen? ¿A qué se dedican? Han transcurrido muchos meses de gestión municipal y no existen actividades de promoción de la cultura y menos políticas culturales formuladas para el desarrollo de los distritos y provincias. La pobreza de ideas y el vacío de iniciativas presiden el desarrollo cultural de nuestros pueblos, y todo porque la miseria intelectual de unos pobres regidores de cultura no dan cuenta de acciones de largo aliento que afirmen puneñidad y puneñismo.
Algunos tienen en la cabeza un casco a prueba de ideas que nos les permite asumir con claridad y altura una política cultural que desarrolle la intraculturalidad e interculturalidad en la región. Al contrario si se trata de recomendar al partidario o al allegado para que trabaje en la comuna si muestran mucha preocupación e iniciativa.
Uno de los grandes padecimientos municipales de hoy es la desorientación de los regidores que no saben por donde conducir los destinos culturales, quienes piensan que regalando camisetas a algunos equipos de fútbol amateur, o algunos escritorios en los desfiles escolares por el aniversario de sus pueblos se hace y desarrolla cultura. La falta de un pensamiento local y regional y la miserable formación ciudadana hacen de ellos no parte de la solución, sino del problema.
Los regidores de cultura, esos seres que para reclamar una dieta tartamudean hasta el cansancio, pero si de desarrollo cultural se discute, se meten la lengua no se donde. Esos mismos, son los que condenan al atraso y postergación espiritual a nuestros pueblos. Los regidores de cultura, esos que si conocen de vestirse con saco y corbata pero no conocen nada de implementar bibliotecas municipales, ni del fomento de la lectura. Los regidores de cultura que siempre andan buscando el respeto pero que no se dan cuenta que así no son respetables.
¿Habrá alguien que los junte? Y le regale alguna agenda local y regional, para discutir tópicos como por ejemplo el patrimonio cultural, o un circuito para el fomento del turismo regional. Andan mal y sueltos a su suerte, los muy pobres regidores de cultura, que hasta hoy no han leído el ley de mancomunidades, que muy bien los ha podido juntar alrededor de temas de desarrollo cultural comunes a todos los distritos y provincias.
Los regidores de cultura, esos que viven del estigma cultural y reniegan de si mismos, esos que hasta de cambiarse de apellido pueden; pero de afirmar la cultura andina se trata, andan más perdidos que policía en biblioteca. Si esos mismos, son los que menos muestran interés por la problemática de la identidad cultural. Los regidores de cultura, esos que no pueden publicar una página de la historia de sus pueblos, pero si pasan puntualmente por caja por los viáticos. Esos son los que no pueden esclarecer si la identidad cultural es el lugar donde se vive la cultura como subjetividad, en donde la colectividad se piensa como sujeto. Mientras que el patrimonio cultural contiene todo lo producido por una cultura en un pasado lejano o reciente. El sentimiento de identidad cultural contiene, en potencia, lo que aquella puede producir en el presente y el futuro.
A los regidores de cultura hay que decirles que la identidad cultural es la realización de un acto vencedor, un arma de combate al servicio de la independencia efectiva de nuestros pueblos y el instrumento privilegiado del pleno desarrollo de los individuos y del progreso armonioso de las sociedades. Hay que decirles, que eso mismo constituye la condición básica para la creación de un nuevo orden local y regional, basado en el derecho imprescriptible de los pueblos a disponer de si mismos y el reconocimiento de la igualdad absoluta y la dignidad de todas las culturas.
A los regidores de cultura, a esos que no pueden esclarecer si así son pobres diablos o diablos pobres.
Fuente: Los Andes.
jueves, julio 31, 2008
A propósito de la pruebas de la UNA Puno
Muy Acertado
A Proposito del articulo donde se refiere a las pruebas para el ingreso a la UNA. Muy acertado el comentario y felicitaciones al columnista; es necesario ademas seguir profundizando en el tema, seguir investigando en el negocio de las academias de ingreso y su relación con los docentes de la UNA y en consecuencia con los examenes de ingreso propiamente. Segun mi opinion, los tres aspectos estan relacionados y ameritan una profunda investigación. Aparte la universidad en su conjunto, se ha convertido en un mercado, donde todo tiene precio, los certificados, las constancias y demas \"derechos\", han convertido a la U. en una isla, donde los beneficiarios, son sus autoridades y algunos docentes que son parte del establecimiento.
Atentamente,
Jose Mandujano Gallegos
DNI 01488857
Carta desde Mexico
Estimadísimo Maestro Walter Paz Quispe Santos:
Estoy enterado de su brillante trayectoria académica que he leído en Internet.
Actualmente estoy estudiando en mi tierra la Maestría La Enseñanza de la Lengua Materna.
Con el fin de obtener una mayor información que me permita elaborar mi Tesis, le ruego me envíe un ejemplar de sus tesis y de sus ponencias y artículos publicados. Me serían de gran utilidad. Lo citaré a usted en mi trabajo Recepcional. El tema de su trabajo de investigación es de mi particular interés. Esas circunstancias me gustaría tratarlas en mi trabajo de Titulación.
Yo conozco Perú. Allá estuve hace unos veinte años. Me gustó su tierra. Todavía mis familiares y yo tenemos recuerdos que les traje de tan maravillosos lugares.
Le envío un fuerte abrazo con motivo de la Conmemoración Peruana de la Promulgación de su Independencia.
Le agradezco infinitamente su valiosa atención.
Estoy a sus órdenes.
Profesor Efraín Gutiérrez De la Isla
Director de la Escuela Secundaria General "General Ignacio Zaragoza", de Ojocaliente, Zac.
Avenida Ramón López Velarde número 416, Departamento Altos 4,
Zacatecas, Zacatecas, México.
Teléfono: (011 52 492) 92 5 21 05.
miércoles, julio 30, 2008
José Antonio Encinas: la foto que recorre el mundo
Hoy 30 de Julio recordamos la muerte de uno de los insignes maestros del Perú: José Antonio Encinas.
Las retóricas de García
Walter Paz Quispe Santos.
Escuchar a Alan García es escuchar a un político que elabora muy bien el discurso oral, ornado de retóricas y falacias argumentales como el argumento de números. El discurso que pronunció ayer con motivo de fiestas patrias tuvo ese marcado vértigo argumental. Y ciertamente esa forma de operar con las cifras busca convencer de los supuestos logros del gobierno en una población que siente y mira que la realidad contradice a los datos estadísticos.
Es preciso desconfiar de los aspectos angelicales de la argumentación en el discurso político de Alan García, porque con el uso desmesurado de números lo convierte en una actividad sospechosa llena de paralogismos, sofismas, seudo razonamientos capciosos y falaces.
El argumento de números o llamado comúnmente como el juego de números usado por el presidente García para comunicar sus logros a la sociedad peruana tiene el propósito de usar las cifras y las estadísticas como medios básicos de mostrar objetividad de manera persuasiva. Tratan de representar los hechos ante las “meras opiniones” o “impresiones” de la oposición y la población que no siente esos avances en la satisfacción de sus necesidades. El primer atributo que se presenta sobre los logros de gestión del gobierno aprista es la cantidad. A menudo se expresa en términos absolutos, ya que hablar de miles de beneficiados crea en el interlocutor un impacto más fuerte que hablar de menos de un 0.1 por ciento de la población. Igualmente cuando se habla de dinero invertido y la carga económica, la cantidad se topicaliza como una forma de convencer a la ciudadanía sobre los aspectos positivos de un gobernante. Estas estrategias discursivas buscan posicionar al gobierno y esconder muchos otros aspectos donde no se ha tenido impacto y existe insatisfacción social.
Otro aspecto muy prominente en el discurso fue sin duda una estrategia argumental muy conocido en el discurso político. Se trata de una estrategia ideológica muy general que busca hablar de los aspectos positivos del gobierno aprista y hablar de los aspectos negativos de la oposición y no hablar de los aspectos negativos de su gestión y tampoco hablar de los aspectos positivos de la oposición. Este tipo de autopresentación positiva y presentación negativa de los demás, fue un rasgo marcado en el discurso de Alan García.
Los topoi que son alusiones a un lugar común muy empleados por el Presidente García con recurrencia fueron el analfabetismo, hambre, desnutrición, madres gestantes, cesantes, etc. Los topos son instrumentos lingüísticos que conectan determinadas palabras que organizan el discurso posible y definen los discursos aceptables y coherentes con lo que espera escuchar la comunidad. Los topois son temas de dominio público que se han convertido en una especie de estándares, de manera que García la usa como argumentos “preparados” El discurso político demagógico recurre frecuentemente a ellos. El topoi estándar constante en el discurso de García fue el de gran cantidad con exagerada reiteración.
La reducción de la pobreza en más de cinco puntos y las falacias como “la agricultura crece sin paternalismos”, “la regionalización avanza”, generan bocetos en la población peruana de provincias que mira que no existen cambios significativos en esos aspectos.
Si los mandatarios que quieren dirigir a los demás simplemente se hicieran obedecer, no habría necesidad de argumentar y convencer. El papel de la retórica busca modificar la conducta de las personas a partir de la persuasión, sin parecer forzarlas. Uno de los principales medios que se usa para ello es la información: dando falsas informaciones, o sencillamente seleccionando las informaciones, se puede modificar los juicios de los interlocutores sobre las cosas, y con ello también su conducta.
En la persuasión de Alan García la mentira es probablemente la más eficaz, debido a que cuando tiene éxito pasa desapercibida. La mentira consiste en dar voluntariamente a un interlocutor una visión de la realidad, diferente de la que uno mismo tiene por verdadera. En suma Alan García hablo tan bien, pero tan bien que ya no le creemos.
jueves, julio 24, 2008
Docencia y explotación en instituciones privadas
Walter Paz Quispe Santos
Hay un aspecto que se oculta sin misericordia en las instituciones educativas de gestión no estatal, se trata del bajo sueldo con que se paga al docente. Ahora que se aproxima las celebraciones por el día del maestro, no existe sensibilidad ni buena voluntad de los promotores de los centros educativos privados por mejorar el salario del docente que dedica gran parte de su tiempo en mostrar una imagen competente del centro educativo a la sociedad.
Esta modalidad de ejercicio de la docencia en estas instituciones al margen de las leyes hace que la informalidad sea un rasgo común de la gestión y administración educativa privada. Docentes recién egresados de los institutos pedagógicos y las universidades no tienen otra opción que someterse a una de las formas de explotación más extrema, por la falta de trabajo en el sector estatal.
Se tratan de instituciones educativas que desembolsan una gran inversión en la propaganda y se arrogan de supuesto prestigio, pero si de pagar bien a los docentes se trata, están en la edad de piedra, atentando de este modo con los derechos laborales de los educadores. Los mismos que no tienen derecho a una sindicalización, a reconocimiento de algunos beneficios laborales como el seguro social, y son puestos al servicio de la institución educativa en un marco informal y de falta de respeto con el verdadero rol de la docencia.
Por lo demás, en la región Puno las diferencias entre las instituciones de gestión no estatal y las estatales no son significativas. Las estadísticas de ingresantes a las instituciones de formación universitaria y no universitaria así lo demuestran. En otras realidades el rol de estas instituciones es la de diferenciar a una determinada clase social, sin embargo, en la región Puno al no existir una clase alta, el rol que cumplen son las de distinguir el apellido o el color de la piel. Es decir, ficciones y artificios sociales.
Una forma de respeto al docente y de transparentar la gestión no estatal sería exhibiendo los salarios que se pagan, la locación de servicios que suscriben y por lo tanto una manera más coherente de demostrar que son instituciones serias en el trato a los educadores y educandos. ¿Alguno lo hará? Cuan insensibles somos cuando de pagar al docente se trata y mayor aún cuando cobramos mensualidades exorbitantes al padre de familia. La situación es incomprensible cuando existen instituciones que tienen apoyo estatal, es decir, docentes que son pagados por el Estado.
Esas modalidades de fomento de la iniciativa privada en la región Puno son caricatura de las verdaderas formas de desarrollo empresarial en el sector educación. Por eso los promotores tienen el reto de demostrar una verdadera inversión y no hacer pandemonio de la educación regional. Es decir, instituciones como pretextos para cobrar, ganar, explotar y no promover inversión en el desarrollo humano y educativo de las generaciones de escolares que tienen derecho a una educación de calidad.
La docencia debe ser revalorada con prácticas coherentes en las instituciones de gestión no estatal, eso supone un mejor trato salarial, mayor fomento en la capacitación y formación permanente, mejores oportunidades de desarrollo profesional. Pero, si alguno de los promotores leyera este artículo y si de verdad lo comprometería con una acciones nobles y de profundo respeto al maestro, ese día la iniciativa privada habrá dado un paso más, y sino habrá mostrado una vez más su miseria humana.
La universidad y sus pruebas de admisión
Walter Paz Quispe Santos
Las recientes evaluaciones de admisión en la Universidad del Altiplano, ponen en cuestión sobre la calidad de la misma y su pertinencia con el trabajo pedagógico en las aulas en las distintas instituciones escolares de la región. Los contenidos que corresponden a la experiencia sociohistórica de los pueblos y la cultura universal, y un enfoque del desarrollo de la inteligencia que predomina en las actuales reflexiones pedagógicas. Al mirar las distintas pruebas que se formulan año a año, lo primero que se observa es que nuestra universidad se encuentra subordinada a algunos patrones de algunas Academias Pre Universitarias de Lima que monopolizan y hegemonizan con modelos obsoletos de evaluación preuniversitaria. Quiero decir, que muchas interrogantes son transcripciones de bancos de preguntas de estas academias lo que desdice de la autonomía y relevancia social y académica que debería exhibir la universidad.
¿La prueba de admisión que se aplica en nuestra universidad permite seleccionar a los mejores estudiantes? La respuesta con todo lo que miramos de la calidad y cantidad de preguntas de la prueba que “elaboran” (copian) sus catedráticos, es no. Porque las pruebas hasta ahora aplicadas sólo privilegian el aspecto memorístico y por lo tanto el énfasis del recuerdo de contenidos que contradice con el enfoque del desarrollo humano por capacidades, competencias o saberes. Con ello, lo único que hace la universidad es tener a estudiantes mediocres y por lo tanto, los futuros posibles y la formación académica no serán de calidad.
Existe un consenso generalizado de que una buena formación universitaria es producto de dos aspectos muy importantes. Por un lado, las universidades deben propender a seleccionar a un profesorado universitario del nivel uno con acreditación internacional y nacional, pero hasta ahora nuestra universidad ha mostrado poco interés por contar con docentes de buena formación académica, al contrario continúan los favoritismos políticos para estudiantes de la misma universidad sin experiencia que ingresan a la docencia universitaria y lo único que hacen es reproducir lo que vivieron en las aulas universitarias. Por el otro lado, las universidades deben buscar seleccionar a los mejores estudiantes, y esto se realiza aplicando pruebas de admisión con distintos niveles de complejidad y de calidad. Pero al mirar las pruebas de admisión que se aplican se puede cotejar que la universidad está lejos de intentar tener buenos estudiantes en sus aulas. ¿Y cuáles son las consecuencias de esta forma de selección de docentes y estudiantes? Un desarrollo académico y profesionales mediocres.
La experiencia internacional nos muestra que cuando en una universidad los profesores no son los mejores, los estudiantes se frustran y viceversa: cuando en una universidad con buenos docentes y estudiantes mal seleccionados, los docentes muestran igualmente frustración. Por eso, es importante que la universidad mirara cómo las universidades más importantes del mundo han abandonado esas formas tradicionales de selección de docentes y estudiantes, y asumen formas más coherentes con los tiempos actuales. Una buena universidad es producto de buenos profesores y buenos estudiantes.
Uno de esas dimensiones destacables es que las universidades apliquen un enfoque intercultural en la formulación de preguntas en sus pruebas de admisión, es decir, que muchos de los tópicos deben responder a los contextos locales y regionales; por ejemplo este aspecto es obviado suicidamente en la universidad puneña. Ahora que las reflexiones educativas desarrollan ofertas educativas en función de demandas locales, es importante desarrollar la intraculturalidad e interculturalidad en las pruebas de admisión y en el perfil de los estudiantes y formadores universitarios.
Hay facultades de algunas pocas universidades del país que en cinco años logran formar uno o dos profesionales de alto nivel académico y prestigio lo que asegura y justifica su existencia como facultad. La mayoría de facultades de nuestras universidades puneñas no consiguen preparar un buen profesional líder en cinco años y algunas desde su fundación, con lo que es sencillo saber si su presencia es relevante o no para los intereses regionales. Hay facultades que con su mediocridad hace mucho tiempo han escrito su partida de defunción. Algo más: la universidad es responsable del desarrollo de una región. Hay regiones que han crecido y han posicionado su producción y servicios, gracias a sus universidades y otras que también sucumben debido a la inacción de sus malas universidades. La universidad forma élites profesionales y queremos que ellas sean de calidad para el desarrollo de la región y con esas pruebas de admisión miserables no se pueden ir a ninguna parte. Una mala universidad tiene malos profesores y estudiantes mal seleccionados.
jueves, julio 10, 2008
Robert Beaugrande deja este mundo



El connotado lingüísta Robert de Beaugrande, deja este mundo y con él muchos proyectos de investigación de la Lingüística del Texto. Su libro fundamental escrito junto a Dressler, traducido del frances "Introducción a la Linguística del Texto" a permitido a generaciones de estudiantes, comprender muchos tópicos relacionados con el texto y su organización formal.
En la foto se le observa en la primera faceta sólo, luego con su compañero U. Dressler y luego con T. van Dijk.
Descansa en Paz viejo maestro.
Dos nuevos libros de Teun van Dijk


Acaban de publicarse dos libros de Teun van Dijk, uno de ellos se trata de un viejo proyecto de investigación sobre el racismo y discurso en América Latina. Desde la perspectiva del Análisis Crítico del Discurso, se adentra en los recovecos de las injusticias sociales expresadas en el discurso lingüístico. El Racismo, como afirmara uno de nuestros mejores y mayores sociólogos como Aníbal Quijano, es una forma de colonialidad del poder. La racialización de las relaciones entre colonizadores y colonizados, genera relaciones de dominación donde las poblaciones dominadas son clasificadas como inferiores. Ese patrón de poder es muy explicado por muchos autores del continente en el libro “Racismo y discurso en América Latina” coordinado por Teun van Dijk que tenemos el gusto de leerlo gracias a la editorial Gedisa de Barcelona.
El otro texto es una compilación de estudios del Análisis Crítico del Discurso de Teun van Dijk, publicados en diversas revistas como “Discourse estudies”, “Discourse and society” “Text, discourse and society” http://www.disocc.org/ entre otros. Se trata de “Discurso, Noticia e Ideología” en lengua portuguesa, traducido del ingles por Zara Pinto Coelho y publicado por la editorial Campo Das Letras editores del Brasil. “Discurso, Noticia e Ideología” representa formas de abordar las noticias de la prensa que son más detalladas, más sistemáticas y más explicitas y que generan opinión pública.
El otro texto es una compilación de estudios del Análisis Crítico del Discurso de Teun van Dijk, publicados en diversas revistas como “Discourse estudies”, “Discourse and society” “Text, discourse and society” http://www.disocc.org/ entre otros. Se trata de “Discurso, Noticia e Ideología” en lengua portuguesa, traducido del ingles por Zara Pinto Coelho y publicado por la editorial Campo Das Letras editores del Brasil. “Discurso, Noticia e Ideología” representa formas de abordar las noticias de la prensa que son más detalladas, más sistemáticas y más explicitas y que generan opinión pública.
sábado, julio 05, 2008
La relación quechumara, estructuras paralelas de las lenguas aimara y quechua.

Reescribir lo escrito por mandato del tiempo y la experiencia de la investigación que afirma y confirma es una aventura intelectual fructífera cuando se trata de sentar las bases de una certeza y las certidumbres sobre el contacto de nuestras lenguas. Hace muchos años atrás en 1994 Rodolfo Cerrón Palomino nos había entregado el libro “Quechumara, estructuras paralelas de las lenguas Quechua y Aimara”, donde el autor compara punto por punto todos los rasgos lingüísticos de las lenguas quechua y aimara desde la perspectiva de la variación. Hoy nos vuelve a entregar una versión más dilucidada de tal propósito, donde explica un paralelismo que guarda relación entre sí como resultado de un contacto y convivencia en el tiempo y el espacio. Rodolfo Cerrón Palomino, quien fuera nuestro profesor nos sigue revelando semblantes de la complejidad de dos de nuestras lenguas mayores como el quechua y el aimara.
El Último Laykakota.

Acaba de publicarse un libro que trata de indagar sobre la vida, obra y virtudes de uno de los pintores del Círculo Pictórico Laykakota, Francisco Montoya Riquelme. Se trata de un recorrido por las facetas más importantes de la vida de este iconoclasta y fino creador de la pintura indigenista que tuvo su esplendor en Puno, cuya presencia sigue inquietando y revelando a las nuevas generaciones de artistas plásticos que afirman la andinidad y el andinismo en el altiplano puneño. Su autor Christian Reynoso, nos explica como una saeta de signos pueden expresar las furias y demonios de este viejo artesano del color en su afán de representar el altiplano en todas sus dimensiones.
¿Quién nos hizo el Favor?

Como un fantasma incisivo y bronco demandándonos pasión crítica aparece Gamaliel Churata con su texto completo “El Pez de Oro”. No se quien nos hizo el favor de reeditarlo, ya que la edición se corresponde con la versión original de la Editorial Canata de la Paz – Cochabamba, Bolivia. La edición de la CORPUNO, nos había mostrado a un Churata mutilado y fragmentado, es decir, incompleto; lo que no permitían desarrollar estudios filológicos serios que guarden relación y armonía con las ideas textuales de este bronco creador. Al decir de Fernando Díaz de Medina, Churata ese gigante quechua logró vaciar en un sólo libro la furia de siglos. Y es justo que así sea.
Literatura puneña para escolares.

Percy Zaga Bustinza, en este libro, nos muestra el proceso que ha seguido nuestra literatura puneña. Con buena reflexión crítica afirma los itinerarios de nuestra literatura regional desde los textos fundacionales hasta los últimos escritores y poetas que configuran esta fractura del espacio llamado Puno. Cuya polimorfía del discurso literario nos transitan por relatos y poéticas de la disidencia y la disimilación tal como nos los explica Deleuze y Guattari con la categoría denominada desterritorialización. Y no es solamente una suerte de mestizaje lo que ha producido todo aquello que se encuentra en “Literatura puneña para educación secundaria” sino las sucesivas derrotas y transfiguraciones del pensamiento. Precisamente esa multiplicidad implícita del lenguaje, esa disimilación que muestra la alteridad de varios mundos, nos hace sujetos heterogéneos portadores de varios discursos. Alguien dijo “Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo”. Con este texto los estudiantes tienen un buen manual para explicar las tensiones básicas de la literatura puneña.
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