lunes, abril 02, 2012

DARWIN BEDOYA COPE 2012/ XV BIENAL DE POESÍA




José Luis Velásquez Garambel

No es sorpresa que la obra poética de Darwin Bedoya (Nacido en Moquegua en 1974 y “reensamblado en Puno”, como le gusta bromear a él) haya merecido El COPE DE ORO de poesía del 2012: en cuya autoría se cuenta además “Aunque parezca mentira” (2007), “Leve ceniza” (2010), “Jardines del silencio” (2004) y “Yarume” que constituyen, hasta el momento, lo más saltante de su obra poética.


Bedoya Bautista es docente del área de comunicación, editor, poeta, narrador e incansable promotor cultural, además de ser una de las voces de la “generación de fin de siglo” junto a Simón Rodríguez, Edy Sayritupac, Walter Paz Quispe Santos, Luis Pacho Poma, Victor Villegas, Edwin Ticona, Gabriel Apaza, Rudy Frisancho, Edward Huaman Frisancho (+), Rafael Vallenas (+), René Challapa (+) y Hugo Lipa, todos con premios nacionales y menciones honrosas en concursos internacionales.

La obra de Bedoya con este premio, que es el más importante del Perú y uno de los de más renombre internacionalmente, ha salido de la postergación y se inscribe, producto del esfuerzo y de la autoexigencia, en el panorama de la poesía nacional.

Esa lecturas y exigencias han logrado el reconocimiento y un premio a su abnegado cultor, premio bien merecido y que una vez más le dan lustre a esta región, “Puno, tierra de poetas y artistas”, tierra que ha adoptado a Bedoya con cariño y que él devuelve con esmerado trabajo en su labor de docencia en los lugares más inaccesibles de nuestra región, ya que Bedoya es ante todo un maestro de escuela y este premio también es un logro del magisterio puneño, es un homenaje que Darwin Bedoya le tributa al magisterio nacional.

El jurado calificador, de esta XV bienal de poesía, estuvo conformado por Domingo de Ramos, Ministerio de Cultura; Marco Martos Carrera, Academia Peruana de la Lengua; Hildebrando Pérez Grande, Universidad Nacional Mayor de San Marcos; Víctor Vich Florez, Pontificia Universidad Católica del Perú; Pedro Cateriano Delgado, PETROPERÚ S.A. sin duda un jurado probo. Cabe hacer mención que ya Alejandro Peralta, Luis de Rodrigo, Emilio Vásquez, Omar Aramayo, Alfredo Herrera Flores, Boris Espezúa y ahora Darwin Bedoya nos han traído premios nacionales en este género, contando además a Walter Paz Quispe Santos, Luis Pacho Poma que también han logrado el premio nacional Horacio de poesía. Además del enorme reconocimiento que se ha logrado por tradición por el trabajo de Gamaliel Churata, Carlos Oquendo de Amat, Alberto Mostajo, Carlos Dante Nava, Efraín Miranda, Gloria Mendoza, Lolo Palza, Vladimir Herrera, Percy Zaga, José Luis Ayala, José Velarde y otros poetas de estatura internacional.

Este premio es un digno esfuerzo que llena de alegría a los puneños y por el que las autoridades deberían de virar sus esfuerzos a impulsar el desarrollo humano, porque este es nuestro capital cultural, el único con el que contamos.

sábado, marzo 17, 2012

Vallejo en el corazón


César Hildebrandt

Ayer 15 de abril se volvió a morir César Vallejo. Digamos que se ha muerto 70 veces. Y digamos también que está más vivo que algunos de sus colegas que se reeditan cada año y que se suicidaron de un sueldazo en la sien en plena hacienda pública.


Vallejo es un poeta que pocos han leído, que muy pocos han entendido y que todos ¬aplauden porque eso es lo correcto y porque, además, se le recuerda en su fase de modernista hablando de los heraldos negros que nos manda la muerte.

Pero ese no es el Vallejo que fue reivindicado póstumamente. El Vallejo que fue reconocido cuando ya era tarde es el que hizo sufrir y sufrió en los Poemas Humanos y el que ardió de cólera y lloró como un niño en los poemas dedicados a España. También es el Vallejo experimentoso y sentimental de “Trilce”, escrito para desafiar lo chocanesco –con todo lo que eso puede significar–.

Lo más genial de Vallejo es su relación con el idioma. No exagero si digo que con él las palabras conocen sentidos distintos y los sentidos se expresan con palabras nuevas. Vallejo amaba el idioma español pero, al mismo tiempo, lo galopaba sin piedad, lo extenuaba en aventuras descubridoras. Vallejo no se cansa de navegar corriente arriba y de fundar nuevas comarcas de las que huye tan pronto lo ¬aburren. Vallejo es un mujeriego del idioma. Y por eso es tan intratable para muchos traductores.

“Han matado, a la vez, a Pedro, a Rojas…” dice para confirmarnos que la crueldad de la guerra se lleva al padre y al marido pero también al luchador que es parte del nosotros. Y como para Vallejo la muerte siempre es “lacónico suceso”, añade:

“Lo han matado suavemente

entre el cabello de su mujer, la Juana Vásquez,

a la hora del fuego, al año del balazo,

y cuando andaba cerca ya de todo”.

Como saben los lectores de Vallejo, este Pedro Rojas guerrillero y antifranquista termina resucitando laicamente, como aquel otro combatiente del archiconocido poema “Masa”. Porque Vallejo resucita a quien no debe morir y, como no cree demasiado en Dios, acude al poder popular y a la voluntad del herido tumulto para lograrlo. Por eso es que Rojas, levantado entre los muertos, vuelve a escribir con el dedo en el aire “¡Viban los compañeros! Pedro Rojas”.

Nadie había hecho bodas tan notables de la rabia y la ternura. Nadie había ensayado tan radicalmente con las palabras ni con la emoción. Hay veces en que Vallejo parece tener más ojos, más oídos, más nervios y más capacidad de ser solidario que el más sensible de sus prójimos. Bueno, eso se llama, abreviadamente, genialidad.

“Ahí pasa la muerte por Irún:

sus pasos de acordeón, su palabrota,

su metro del tejido que te dije…

¡Llamadla! Hay que seguirla

hasta el pie de los tanques enemigos,

que la muerte es un ser sido a la fuerza,

cuyo principio y fin llevo grabados

a la cabeza de mis ilusiones,

por mucho que ella corra el peligro corriente

que tú sabes

y que haga como que hace que me ignora”.

La muerte no lo ignoró aquel abril de 1938, a los 46 años de su edad. Vengativa, lo visitó en la cama modesta de aquella clínica del boulevard Arago, donde vivió los últimos tramos de ese matrimonio que yo siempre he ¬imaginado como espantoso. Su viuda contaría, años después, que Vallejo se murió sin diagnóstico y así se hizo notar en el certificado de defunción. Gerardo Diego, a quien madame Vallejo odió siempre, ha descrito la hambruna que se sufría en esa casa.

El Perú oficial despreció a Vallejo. Clemente Palma, el crítico literario más importante de la Lima que Vallejo merodeó sin demasiadas ganas, se burló del poeta y vaticinó su defunción literaria. También estuvo lo del incendio en el norte, un capítulo que acaba de recordar notablemente Eduardo González Viaña. Es cierto que José Carlos Mariátegui vislumbró al genio, pero la voz del fundador del socialismo peruano no era en ese momento tan importante como lo fue cuando la historia lo puso en la cumbre que le correspondía. También es cierto que Antenor Orrego lo estimó humana y literariamente y que, a raíz de su muerte, un joven José María Arguedas escribió, con el seudónimo de Pedro Tierra, un emocionado artículo vallejiano aparecido en la revista “Hoz y martillo”. Pero el Perú oficial –es decir, la derecha que no lee y el pueblo que le sirve agachadamente– le dio la espalda.

El asunto es que Vallejo se fue a Europa con el ánimo de no volver a este país erizado de Palmas. Y la verdad es que se murió en la miseria. Y también es verdad que sin la campaña de André Coyné, el francés a quien también le debemos el descubrimiento de César Moro, Vallejo no habría sido admitido, veinte años después de su muerte, en la comunidad literaria de Lima. Claro que después de Coyné se puso de moda decir que Vallejo “era el más grande”. Y lo era, pero no porque lo dijeran en Lima. Porque a Vallejo lo ¬amaron y lo elogiaron, en Europa, Pablo Neruda, Louis ¬Aragon, André Malraux. “Tenías algo de mina, de socavón lunar, algo terrenalmente profundo” le escribió Neruda en agosto de 1938. Y el español Andrés Iduarte estampó en la revista “Hora de España” estas palabras que no cesarán de ser ciertísimas: “Le faltaba (a Vallejo) toda condición para eso que llaman ‘el éxito’. No admitió ser poeta bufón de poderosos, ni secretario de imbéciles, ni traspunte de badulaques… Vivió en la amargura y en la pobreza, pero sin rencor ni resentimiento… La muerte de Vallejo la produjo, sencillamente, el hambre a que lo condenó su nobleza…”

Que estas líneas sirvan para desenmascarar al viejo país falsamente aristocrático que maltrató a Vallejo y que, años más tarde –“muerto el combatiente”– le dedica discursos y homenajes. Y que sirvan quizás para recordarles a algunos a qué frivolidad de membretes que elevan socialmente y a qué poquedad de premios que “consagran”se ha reducido, en muchos sentidos, el quehacer de los que escriben amando la deriva de los acomodos. Quizás para -ellos Vallejo escribió esto:

“Vanse de su piel, rascándose el sarcófago en que nacen

y suben por su muerte de hora en hora

y caen, a lo largo de su alfabeto gélido,

hasta el suelo”.






MUNILIBROS


Un acierto del Municipio de Puno, la publicación de los MUNILIBROS refresca y propone nuevas formas de Gestión Cultural. La dirección general esta a cargo del Ing. Luis Butrón Castillo. El comité consultivo lo conforman Walter Rodriguez Vasquez, Boris Espezua Salmón y Ana M. Pino Jordán. El equipo ejecutivo lo conforman Lourdes Cornejo Duran, Carlos Rojas Mendoza, Elard Serruto Dancuart, Hilda Quispe Lorenzo, Silvia Rodríguez Ramos. La diagramación corrió cargo de Carlos Marca Flores y el diseño de carátula a cargo de Omar Suri.  Bien por la cultura y por la promoción y fomento de la lectura.


Todas las sangres en debate


Con frecuencia se publican estudios críticos sobre José María Arguedas, no pocos de ellos valiosos. Sin embargo, el libro reciente de Dorián Espezúa es una contribución original y multidisciplinaria muy sugerente desde la periferie, es decir, mirando desde el paratexto y otras formas de abordar el contexto y los pretextos en torno a todas las sangres. Felicitaciones.



W.P.

¡SOI INDIO¡


 

"La historia de los hombres se hace sobre esa prosa despojada de adornos que es la vida. La de los poetas, suelen ser narraciones que se crean desde la desorientadora memoria, la inexacta imaginación, el inevitable retorno de lo ...que alguna vez se supo del héroe cultural y aquello que el crítico y el historiador no puede dejar de atender: los huesos de la vida. La poesía Efraín Miranda es la del poeta y la del héroe cultural" Así inicia Gonzalo Espino el elogioso libro dedicado a nuestro poeta mayor y de contrastes interculturales. Libro editado por Gonzalo Espino, Mauro Mamani y Guissela Gonzales. Albricias.
 
W.P.

Diccionarios aimaras

Walter Paz Quispe Santos

Parece lógico que la posteridad de la lengua aimara abunde en intentos continuos de encontrar el significado de sus palabras. Así lo testimonian los trabajos de José Luis Ayala y Dionisio Condori Cruz. Ambos autores de reconocida trayectoria acaban de publicar diccionarios aimaras bilingües que enriquecen los estudios lexicográficos de una de las lenguas mayores de los andes. José Luis Ayala, nos trae un estudio onomasiológico del léxico aimara, es decir, una explicación ideológica de los significados de la palabra aimara. Dionisio Condori Cruz, lo hace pero desde la perspectiva semasiológica, es decir, nos explica el significado semántico denotativo.


Sobre el “Diccionario de la cosmopercepción andina. Religiosidad, jaqisofía y el universo” de José Luis Ayala, comenta uno de los destacados y brillantes antropólogos del país como Alejandro Ortiz Rescaniere lo siguiente: “La obra de José Luis Ayala es una muestra de la excelencia de esta tradición. Es el resultado del trabajo discreto y constante, alejado de la academia, con la mirada atenta al terruño, a lo cotidiano, en pos de las claves del saber que animan lo habitual, las claves de la sabiduría que sólo un alma inquieta puede advertir y nombrarlas y luego presentarlas al lector que no las conocía por estar lejos de aquel pago o, por lo contrario, estar demasiado cerca, sumido, absorbido por la rutina, su vértigo o tráfago, y no por eso no advierte la música que esconde la bulla el día a día. Ese ruido, que es evidente y ensordecedor, es el eco de la hermosa melodía del espíritu humano, en este caso expresada o precisada en la voz del pueblo aymara. Lo particular, su sentido y belleza son partituras de la polifonía que el alma humana canta por sí misma, para su regocijo y comunión con el cosmos y el creador”.

Para “Aymara kastilla aru pirwa, diccionario aimara castellano” de Dionisio Condori Cruz, nuestro maestro y reconocido lingüista Rodolfo Cerrón Palomino señala: “Un diccionario del aimara puneño como presenta debe ser visto no sólo como un registro valioso del registro de la lengua sino como una verdadera documentación colectiva del pueblo aimara hablante. Todo ello resulta doblemente valioso si recordamos que a diferencia de lo que ocurre en el hermano país de Bolivia, los estudios aimarísticos en el lado peruano sufrieron una ruptura total por espacio de 300 años, luego de la expulsión de los jesuitas del otrora laboratorio idiomático que fuera la reducción de Juli. De manera que, si la aparición del Diccionario de Büttner y Condori en l984, a la cual se sumarían poco después los vocabularios de Ayala Loayza y Deza Galindo, fue un esfuerzo por retomar la tradición aimarística iniciada por Bertonio en la colonia, la versión aumentada que ahora nos pone en manos Dionisio Condori Cruz constituye una prueba más del afán por mantener viva esa inquietud por estudiar y documentar la variedad lupaca del aimara puneño”

La lexicografía aimara ha transitado desde bien pronto por caminos tortuosos y con notables altibajos, sin embargo, estos trabajos recientes de José Luis Ayala y Dionisio Condori Cruz colocan las bases de una lexicografía sólida, que nos permiten afirmar que el registro de voces aimaras y su tratamiento aseguran el alimento de muchos hontanares que abanderan con plena dignidad y derecho la expresión histórica de la lengua aimara a lo largo de más de mil años de esplendor.




lunes, enero 23, 2012

Cómo se forma la “opinión pública”


¿Cuál es el proceso por el cual la opinión de una minoría se transforma en la opinión pública? Eso es lo que explica el sociólogo Pierre Bourdieu en este curso sobre el Estado dictado en 1990 en el Collège de France.



Pierre Bordieu

Un hombre oficial es un ventrílocuo que habla en nombre del Estado: toma una postura oficial –habría que describir la puesta en escena de lo oficial–, habla a favor y en nombre del grupo al que se dirige, habla por y en nombre de todos, habla en tanto representante de lo universal.

Aquí llegamos a la noción moderna de opinión pública. ¿Qué es esta opinión pública que invocan los creadores de derecho de las sociedades modernas, sociedades en las cuales el Derecho existe? Tácitamente, es la opinión de todos, de la mayoría o de aquellos que cuentan, de aquellos que son dignos de tener una opinión. Pienso que la definición patente en una sociedad que se dice democrática, es decir donde la opinión oficial es la opinión de todos, oculta una definición latente, a saber, que la opinión pública es la opinión de los que son dignos de tener una opinión. Hay una especie de definición censitaria de la opinión pública como opinión ilustrada, como opinión digna de ese nombre.

La lógica de las comisiones oficiales es crear un grupo así constituido que exhiba todos los signos exteriores, socialmente reconocidos y reconocibles, de la capacidad de expresar la opinión digna de ser expresada, y en las formas establecidas. Uno de los criterios tácitos más importantes para seleccionar a los miembros de la comisión, en especial a su presidente, es la intuición que tiene la gente encargada de componer la comisión de que la persona considerada conoce las reglas tácitas del universo burocrático y las reconoce: en otras palabras, alguien que sabe jugar el juego de la comisión de manera legítima, que va más allá de las reglas del juego, que legitima el juego; nunca se está más en el juego que cuando se va más allá del juego. En todo juego existen las reglas y el fair-play. A propósito del hombre kabil (1), o del mundo intelectual, yo había empleado la fórmula: la excelencia, en la mayoría de las sociedades, es el arte de jugar con la regla del juego, haciendo de ese juego con la regla del juego un supremo homenaje al juego. El transgresor controlado se opone completamente al herético.

El grupo dominante coopta miembros a partir de índices mínimos de comportamiento, que son el arte de respetar la regla del juego hasta en las transgresiones reguladas de la regla del juego: el decoro, la compostura. Es la célebre frase de Chamfort: “El Gran Vicario puede sonreír sobre un tema contra la Religión, el Obispo reír con ganas, el Cardenal agregar lo que tenga que decir” (2). Cuanto más se asciende en la jerarquía de las excelencias, más se puede jugar con la regla del juego, pero ex officio, a partir de una posición que no admita ninguna duda. El humor anticlerical del cardenal es supremamente clerical.

La verdad de todos

La opinión pública siempre es una especie de doble realidad. Es lo que no puede dejarse de invocar cuando se quiere legislar sobre terrenos no constituidos. Cuando se dice “Hay un vacío jurídico” (expresión extraordinaria) a propósito de la eutanasia o de los bebés de probeta, se convoca a gente que trabajará aplicando toda su autoridad. Dominique Memmi (3) describe un comité de ética [sobre la procreación artificial], compuesto por personas disímiles –psicólogos, sociólogos, mujeres, feministas, arzobispos, rabinos, eruditos, etc.– cuyo objetivo es transformar una suma de idiolectos (4) éticos en un discurso universal que llene un vacío jurídico, es decir que aporte una solución oficial a un problema difícil que trastorna a la sociedad –legalizar el alquiler de vientres, por ejemplo–. Si se trabaja en ese tipo de situación, debe invocarse una opinión pública. En ese contexto, resulta muy clara la función impartida a las encuestas. Decir “las encuestas están de nuestra parte”, equivale a decir “Dios está de nuestra parte”, en otro contexto.

Pero el tema de las encuestas es engorroso, porque a veces la opinión ilustrada está contra la pena de muerte, mientras que los sondeos están más bien a favor. ¿Qué hacer? Se forma una comisión. La comisión constituye una opinión pública esclarecida que instituirá la opinión ilustrada como opinión legítima en nombre de la opinión pública –que, por otra parte, dice lo contrario o no piensa nada (lo que suele ocurrir a propósito de muchos temas)–. Una de las propiedades de las encuestas consiste en plantearle a la gente problemas que ella no se plantea, en sugerir respuestas a problemas que ella no se ha planteado; por lo tanto, a imponer respuestas. No es cuestión de sesgos en la construcción de las muestras, es el hecho de imponer a todo el mundo preguntas que se le formulan a la opinión ilustrada y, por este hecho, producir respuestas de todos sobre problemas que se plantean sólo algunos; por lo tanto dar respuestas ilustradas, puesto que han sido producidas por la pregunta: se han creado para la gente preguntas que no existían para ella, cuando lo que realmente le importaba, era la cuestión en sí.

Voy a traducirles sobre la marcha un texto de Alexander Mackinnon de 1828 extraído de un libro de Peel sobre Herbert Spencer (5). Mackinnon define la opinión pública; da la definición que sería oficial si no fuera inconfesable en una sociedad democrática. Cuando se habla de opinión pública, siempre se juega un doble juego entre la definición confesable (la opinión de todos) y la opinión autorizada y eficiente que se obtiene como subconjunto restringido de la opinión pública democráticamente definida:

“Es ese sentimiento sobre cualquier tema que es cultivado, producido por las personas más informadas, más inteligentes y más morales de la comunidad. Esta opinión se extiende gradualmente y es adoptada por todas las personas con alguna educación y sentimiento que conviene a un Estado civilizado”. La verdad de los dominantes deviene la de todos.


Cómo legitimar un discurso

En los años 1880, en la Asamblea Nacional se decía abiertamente lo que la sociología tuvo que redescubrir, es decir, que el sistema escolar debía eliminar a los niños de las clases más desfavorecidas. Al principio se planteaba la cuestión, pero luego fue totalmente reprimida ya que, sin que se lo pidiera, el sistema escolar se puso a hacer lo que se esperaba de él. Entonces, no hubo necesidad de hablar sobre el tema. El interés del retorno sobre la génesis es muy importante, porque en los comienzos hay debates donde se dicen con todas las letras cosas que, después, aparecen como provocadoras revelaciones de los sociólogos.

El reproductor de lo oficial sabe producir –en el sentido etimológico del término: producere significa “hacer avanzar”–, teatralizándolo, algo que no existe (en el sentido de lo sensible, visible), y en nombre de lo cual habla. Debe producir eso en nombre de lo que tiene el derecho de producir. No puede no teatralizar, ni dar forma, ni hacer milagros. Para un creador verbal, el milagro más común es el milagro verbal, el éxito retórico; debe producir la puesta en escena de lo que autoriza su decir, dicho de otra manera, de la autoridad en nombre de la cual está autorizado a hablar.

Encuentro la definición de la prosopopeya que estaba buscando: “Figura retórica por la cual se hace hablar y actuar a una persona que es evocada, a un ausente, a un muerto, un animal, una cosa personificada”. Y en el diccionario, que siempre es un formidable instrumento, se encuentra esta frase de Baudelaire hablando de la poesía: “Manejar sabiamente una lengua es practicar una especie de hechicería evocatoria”. Los letrados, los que manipulan una lengua erudita –como los juristas y los poetas–, tienen que poner en escena el referente imaginario en nombre del cual hablan y que ellos producen hablando en las formas; tienen que hacer existir eso que expresan y aquello en nombre de lo cual se expresan. Deben simultáneamente producir un discurso y producir la creencia en la universalidad de su discurso mediante la producción sensible (en el sentido de evocar los espíritus, los fantasmas –el Estado es un fantasma…–) de esa cosa que garantizará lo que ellos hacen: “la nación”, “los trabajadores”, “el pueblo”, “el secreto de Estado”, “la seguridad nacional”, “la demanda social”, etc.

Percy Schramm mostró cómo las ceremonias de coronación eran la transferencia, en el orden político, de ceremonias religiosas (6). Si el ceremonial religioso puede transferirse tan fácilmente a las ceremonias políticas mediante la ceremonia de la coronación, es porque en ambos casos se trata de hacer creer que hay un fundamento del discurso que sólo aparece como auto-fundador, legítimo, universal porque hay teatralización –en el sentido de evocación mágica, de brujería– del grupo unido y que consiente el discurso que lo une. De allí el ceremonial jurídico. El historiador inglés E. P. Thompson insistió en el rol de la teatralización jurídica en el siglo XVIII inglés –las pelucas, etc.–, que no puede comprenderse en su totalidad si no se considera que no es un simple artefacto, en el sentido de Pascal, que vendría a agregarse: es constitutiva del acto jurídico (7). Impartir justicia en un traje convencional es arriesgado: se corre el riesgo de perder la pompa del discurso. Siempre se habla de reformar el lenguaje jurídico sin nunca hacerlo, porque es la última de las vestiduras: los reyes desnudos ya no son carismáticos.

Puro teatro

Una de las dimensiones más importantes de la teatralización es la teatralización del interés por el interés general; es la teatralización de la convicción del interés por lo universal, del desinterés del hombre político –teatralización de la creencia del sacerdote, de la convicción del hombre político, de su fe en lo que hace–. Si la teatralización de la convicción forma parte de las condiciones tácitas del ejercicio de la profesión del clérigo –si un profesor de filosofía tiene que aparentar creer en la filosofía–, es porque ello constituye el homenaje esencial del oficial-hombre a lo oficial; es lo que hay que agregarle a lo oficial para ser un oficial: hay que agregar el desinterés, la fe en lo oficial, para ser un verdadero oficial. El desinterés no es una virtud secundaria: es la virtud política de todos los mandatarios. Las locuras de los curas, los escándalos políticos, son el desmoronamiento de esta especie de creencia política en la cual todo el mundo actúa de mala fe, ya que la creencia es una suerte de mala fe colectiva, en el sentido sartreano: un juego en el cual todo el mundo se miente y miente a los otros sabiendo que se mienten. Esto es lo oficial…



1. Alusión a un estudio etnológico que Bourdieu realizó sobre los beréberes kabiles.

2. Nicolas de Chamfort, Maximes et pensées, París, 1795.

3. Dominique Memmi, “Savants et maîtres à penser. La fabrication d’une morale de la procréation artificielle”, Actes de la recherche en sciences sociales, Nº 76-77, 1989, p. 82-103.

4. Del griego idios, “particular”: discurso particular.

5. John David Yeadon Peel, Herbert Spencer. The Evolution of a Sociologist, Londres, Heinemann, 1971. William Alexander Mackinnon (1789-1870) tuvo una larga carrera como miembro del Parlamento británico.

6. Percy Ernst Schramm, Der König von Frankreich. Das Wesen der Monarchie von 9 zum 16. Jahrhundert. Ein Kapital aus Geschichter des abendlischen Staates (dos volúmenes), H. Böhlaus Nachf, Weimar, 1939.

7. Edward Palmer Thompson, “Patrician society, plebeian culture”, Journal of Social History, vol. 7, Nº 4, Berkeley, 1976, p. 382-405.



* Sociólogo (1930-2002). Este texto se extrajo de Sur l’Etat. Cours au collège de France 1989-1992, Raisons d’Agir – Le Seuil, París, que aparecerá el 5 de enero.


Las farsas de la historia del Perú


Hace poco en Chile, el gobierno de Sebastián Piñera quiso quitarle al régimen de Pinochet el bien ganado título de dictadura. Pero si revisamos los textos que leen nuestros escolares comprobaremos que aquí la mentira cunde, el encubrimiento campea y la distorsión histórica parece una norma.

Claudia  Blanco

Más que pintar un retrato del pasado, la Historia, así con mayúsculas, suele “contar el cuento”. Que la historia chilena oficial haya intentado llamar a una dictadura sanguinaria como la Pinochet simplemente “régimen militar” es el episodio más reciente pero no el único ni el último. Tapar las miserias propias es una tentación a la que no se han resistido ni los más poderos Estados ni los más pequeños países. El Perú no ha sido la excepción y los textos escolares son el fiel reflejo de una realidad contada a medias.

Ya desde la remota etapa de la emancipación, las versiones que incluyen los libros suelen omitir convenientemente las deshonras. La referencia a las intensas divisiones internas entre los nacionales que defendían la corona española es escueta e inexistente. Tal como expresa Basadre en sus textos, más que una guerra por la emancipación era vista como una guerra civil en la que uno podía tomar partido por cualquiera de los bandos. No queda claro en los textos escolares que no fue, entonces, el triunfo de la unión nacional lo que gestó la libertad. “Un tema profundamente incómodo es el hecho de que la independencia no fue hecha por peruanos. La historia oficial lo que ha tratado es de levantar a próceres y precursores que, por lo general, solo fueron conspiradores pero nunca llegaron a generar un movimiento libertario concreto. Hubo participación peruana apoyando a San Martín o Bolívar, pero siempre en posición subordinada”, dice el historiador Nelson Manrique. “Pocos quieren reconocer que la independencia fue, al final, una lucha fratricida”, dice Hernán Alvarado, educador y editor de Lima. Por incómodo y vergonzoso se silencia también que uno de los primeros presidentes del Perú, José de la Riva Agüero fuera descubierto por Bolívar haciendo negociaciones clandestinas con los realistas para una salida que incluyera un gobierno monárquico constitucional.

Este no sería el único episodio olvidado. En general, los textos optaron por quedarse con el lado menos oscuro de sus personajes. Como en el caso de Ramón Castilla, calificado en algunos textos escolares como un patriota con gran visión de futuro. Poco o nada se menciona sobre su pasado realista y su posterior conversión al ideario patriótico. Y de sus dos gobiernos se destacan las numerosas obras y la bonanza estatal a causa del auge del guano, pero poco se analiza la incontenible corrupción y los despilfarros que dejó el pago de la deuda interna. “Muchos papeles firmados para el pago a los que aportaron al proceso independentista se empezaron a fabricar. Si la deuda real era de 7 millones se pagó 24 millones”, dice Manrique.

Pero el capítulo que más se ha tratado de reescribir es el de la guerra con Chile. Aunque la cobardía y deserción del presidente Mariano Ignacio Prado es un hecho indiscutible, en los textos aún se usa el resumen encubridor o la tibieza para tratar un tema tan infeliz. “A finales de 1879, el presidente Prado salió del país con el fin de dirigir la compra de armamento en Europa. Esto fue considerado por Nicolás de Piérola como una traición. En esas circunstancias, este caudillo depuso al presidente La Puerta y decretó la dictadura”, dice escuetamente el texto escolar “Ciencias Sociales”, de Santillana, que usan los jóvenes de cuarto de secundaria de los colegios públicos. La historia real o la versión completa es que ese diciembre de 1879, Prado utilizó una resolución emitida por el Congreso para fines concretos y escapó a París como un felón que tenía estrechas relaciones con los chilenos y que su nombre aparece en los registros de pagos de una planilla de generales chilenos.

Sobre esta etapa de la historia se oculta la división interna que existía en el país. Así lo describe la historiadora Carmen Mc Evoy en una entrevista concedida en Chile a propósito de la presentación de su nuevo libro “Guerreros civilizadores”, que narra los años de conflicto desde la perspectiva chilena. “No cabe duda de que la guerra desnudó las profundas factura de la sociedad peruana a medio siglo de vida independiente. Como es obvio, el problema de construir una “peruanidad” cohesionada no ha sido sencillo posteriormente”, dice Mc Evoy en esa entrevista. La actuación de la clase alta peruana y, sobre todo, de la clase dirigente fue determinante en la derrota que marcaría al Perú para siempre. “En plena ocupación tenemos profunda divisiones y pugnas por el poder. Se sucedieron cuatro presidentes en menos de cuatro años. Es una de las razones que explican meridianamente la derrota”, dice Manrique.

Precisamente Nicolás de Piérola, que luego gobernaría entre 1895 y 1899, es uno de los personajes históricos mejor tratados por la historia a pesar de que su actuación lindó con el desastre. Su nefasta participación durante la guerra con Chile podría colocarlo entre los personajes que más daño ha causado al Perú: antes del estallido de la aguerra del Pacífico, Nicolás de Piérola regresó de Chile desde donde había hecho, con éxito, todos los intento para desestabilizar la política peruana. Vanidoso hasta la enfermedad y celoso de los méritos ajenos, Piérola cortó el apoyo y abastecimiento al ejército del sur preocupado porque la figura de Lizardo Montero, hombre con el que había combatía y lo había derrotado en enfrentamientos pasados, pudiera opacar su permanencia en el poder. Sin embargo, en los textos, nada se dice a esta flagrante traición a los intereses del país.

Tras los años de la República aristocrática y del dominio de los terratenientes, la llegada de Leguía al poder parecía significar un cambio positivo. Así lo reseñan los libros, que de su periodo recuerdan las obras y no tanto su teatral personalismo y su vena dictatorial. Aunque no se mencione detalladamente, el de Leguía fue un gobierno caracterizado por la contradicción entre su discurso y los hechos: aunque se proclamó indigenista, es en su gobierno en el que se produce la mayor represión contra los indígenas y en el que, a partir de 1924 se da una de las leyes más crueles contra los derechos de éstos: La Ley de Conscripción Vial por la cual los indios estaban obligados a trabajar gratuitamente para el Estado en la construcción de carreteras.

Otro de los casos en los que la historia ha sido benigna es el de Manuel A. Odría. Aunque su gobierno fue autoritario, corrupto y asesino, lo que resaltan los textos es la lista de obras que dejó para el pueblo. “Mató apristas, deportó, torturó, pero salió bien parado. Odría hizo un trabajo populista a nivel de las barriadas y realizó obra porque hubo estabilidad y bonanza en esa época. Es la misma razón por la que Castilla es recordado como un buen presidente”, comenta Manrique. “Lamentablemente, en los textos escolares el estudio de los diferentes gobiernos se limita a un inventario de obras, sin ahondar en una aproximación crítica”, dice Alvarado.

Pocos gobiernos han sido tan plagados de mitos y mentiras discutibles como el de Juan Velasco Alvarado. A sus reformas se les calificó como las grandes causantes de los males del Perú. Lo cierto es que la verdadera amenaza que vieron venir no era precisamente la económica. “Si Velasco se convirtió en la bestia negra de la derecha peruana, es porque trató la cuestión étnico racial. Hay mentiras gruesas como la que afirma que la reforma agraria es culpable de la crisis del agro nacional. Lo cierto es que para cuando Velasco dio el golpe las exportaciones agrarias eran solo el 16%, ya habían caído del 55% en poco más de una década. La crisis era un hecho y la reforma lo que hizo fue continuar con un proceso ya en curso”, dice el historiador Nelson Manrique.

Sobre el gobierno de Fujimori hay también referencias polémicas. Un informe del Instituto de Pedagogía Popular, de diciembre del 2007, da cuenta del tratamiento que se le da al gobierno de los noventa en los textos escolares.

Del libro “Historia del Perú” de Guido Águila Grados que se usaba entre los estudiantes de colegios particulares, se menciona que no solo hace una descripción minuciosa del primer y segundo gobierno de Fujimori, sino que evita, delicadamente, calificativos críticos. Además, menciona que se incoluyen expresiones como que “se logró reinserción económica del país en el mundo financiero por las buenas relaciones del Perú con el Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, Fondo Monetario internacional y Club de París”, e incluso que fue “medida histórica” el “disolver temporalmente el congreso de la república”.

Según Manrique, lograr que la historia escrita refleje la realidad es un reto con amplias dificultades. “El poder siempre va a tratar de reescribir la historia en función en de sus propios intereses. Al final, la investigación histórica es un espacio de lucha por preservar la memoria. Parte de lo que se debe afrontar es ese vacío de memoria histórica que debe proyectarnos al futuro. Porque un pueblo que no sabe de dónde viene, no sabe a dónde va”. Vale la pena empezar, por lo menos, a intentar.


Tomado de “Hildebrandt en sus trece” Nº 90, pág. 19.



domingo, enero 15, 2012

Homenaje a Rodolfo Cerrón Palomino



Walter Paz Quispe Santos

En la línea de los homenajes, el Fondo Editorial de la PUCP acaba de publicar “Estudios sobre lenguas andinas y amazónicas” (2011) en homenaje a Rodolfo Cerrón Palomino. Aquel otro lingüista a quien le debemos mucho todos los que estamos dedicados a revalorar en engrandecer nuestras lenguas andinas vivas. Rodolfo Cerrón Palomino es Doctor en Lingüística por las universidades de San Marcos (Lima) e Illinois (EE.UU.) Profesor emérito de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, actualmente ejerce la cátedra en la Pontificia Universidad Católica del Perú.

El libro en mención fue editado por Willem F.H. Adelaar, Pilar Valenzuela Bismarck y Roberto Zariquiey Biondi. En realidad se trata de un compendio de trabajos lingüísticos relacionados con el estudio de las lenguas andinas, las lenguas amazónicas y el castellano andino y de contacto. En ella concurren trabajos de Willem F.H. Adelaar, Xavier Albó, Luis Andrade Ciudad, Julio Calvo Pérez, Paola Cépeda Cáceres, Anna María Escobar, Paul Heggarty, César Itier, Simón van de Kerke, Jorge Iván Pérez Silva, Edith Pineda Bernuy, Wolfgang Wölk, Pilar Valenzuela Bismarck, Mary Ruth Wise, Roberto Zariquiey Biondi, Enrique Ballón Aguirre, Rocío Caravedo, José Luis Rivarola, Serafín M. Coronel Molina, Carlos Garatea G., Pieter Muysken y Liliana E. Sánchez.

La pasión y entrega de Rodolfo Cerrón Palomino por nuestras lenguas es muy conocida. Los aportes más significativos están registrados en libros como “Lingüística Quechua” (1987), “Lengua y sociedad en el valle de Mantaro” (1989), “Diccionario unificado del quechua sureño” (1994), “La lengua de Naimlap. Reconstrucción y obsolescencia del Mochica” (1995), “Lingüística Aimara” (2000), “Castellano andino” (2003), “El Chipaya o la lengua de los hombres del agua” (2006), “Quechumara: estructuras paralelas del quechua y del aimara” (2007), “Voces del Ande: ensayos sobre onomástica andina”, “Chipaya. Léxico – Etnotaxonomía al alimón con Enrique Ballón Aguirre.

En la presentación de los editores también se lee “Además de su obra publicada en libros y artículos, su labor docente es también digna del más alto reconocimiento. Rodolfo Cerrón Palomino ha sido maestro de varias generaciones de lingüistas y educadores en distintas universidades peruanas, de entre las cuales la Universidad Nacional de San Marcos (donde fue profesor entre 1969 y 1991), la Pontificia Universidad Católica del Perú (donde es profesor principal desde 1998) y el Programa de Maestría en Lingüística Andina y Educación de la Universidad Nacional del Altiplano, ubicada en Puno (donde es profesor visitante desde 1985) son solo algunos ejemplos”.

La edición del libro de por sí muestra una experiencia poco común, homenajear en vida a un sabio cargado de años y grandes honores, que sus 70 años (Huancayo, 1940) sea ocasión para una fiesta académica de primer nivel. Es hermosamente honesto y justo que sus colegas y discípulos se integren en torno a la obra de uno de nuestros mayores maestros y estudiosos de las lenguas vivas y desaparecidas de los andes.

Cuestiones de Lingüística e historia andinas de Alfredo Torero


Después de la desaparición física de Alfredo Torero vienen los homenajes. Esta vez con la edición del tomo I de “Cuestiones de Lingüística e historia andinas”, donde se compilan sus artículos iniciales que son reveladores para el esclarecimiento del panorama lingüístico de los andes. La compilación y ordenamiento de los trabajos de Torero fueron realizados por Gustavo Solís Fonseca y la edición estuvo a cargo de Filomeno Zubieta Núñez.

En el libro encontramos estudios de lingüística histórica andina desde 1968 hasta 1998. Y en especial hay uno que ha generado mucho interés y despertado inquietud, se trata del artículo publicado en la revista andina el año 1987 con el título “Lenguas y pueblos altiplánicos en torno al siglo XVI” que contribuyó en el esclarecimiento del panorama lingüístico altiplánico poco conocido hasta entonces. Después aparecieron muchos estudios que complementaron dichos estudios cronísticos.

Alfredo Torero es uno de nuestros mayores Lingüistas cuya producción científica ha sido fundacional en los estudios de la lingüística andina, por su rigurosidad y profundidad. Esperamos que vengan mas compilaciones de nuestro admirado Alfredo a quien los andes en general y Puno en particular le debe mucho.

W.P.

sábado, diciembre 31, 2011

Nueva cartografía de la literatura de América Latina




En el siglo XXI medio mundo ha vuelto a mirar con expectación a la literatura latinoamericana. Once años en los que se ha sabido de unos 80 escritores poco o nada conocidos que hoy tienen diversos grados de resonancia internacional. El interés ha renovado y ampliado el mapa literario y demostrado que hay mucha vida más allá del boom. En el periodo de entre siglos coincidieron dos cuestiones: la atención por lo que se escribía en esos 19 países y que, precisamente, dichos autores estaban unidos por la diferencia como resultado de una convergencia de mestizaje genético, cultural y literario, además de su vocación cosmopolita y estar repartidos por medio mundo. Y con otra novedad: más mujeres en un continente donde no han gozado de mucha presencia.

Este renacer empezó a notarse en ferias del libro como la de Guadalajara y con los premios de editoriales españolas, a finales del XX y comienzos de este, a latinoamericanos. Como si quisieran forzar un boom ficticio. Aunque sirvió para dar más visibilidad a una literatura eclipsada por los grandes creadores, mientras a la búsqueda de nuevas voces se unieron má editoriales. A su vez la actividad en Internet fue creciendo. Las fronteras se borraron. La cultura y la literatura hallaron una forma de divulgación e interactividad de la cual carecían.

Un año clave en este proceso de hallazgos e impulsos es 2007. Aparece la primera lista de nuevos valores literarios: Bogotá 39, una idea del Hay Festival y la capital colombiana, que reunió a los "mejores 39 escritores menores de 40 años". Una iniciativa que dio resonancia a esos autores, y confirmó a algunos como Jorge Volpi, Andrés Neuman y Santiago Roncagliolo; puso el foco sobre nombres que empezaban a obtener prestigio: Juan Gabriel Vásquez, Wendy Guerra, Karla Suárez, Iván Thays, Álvaro Enrigue o Alejandro Zambra; y llamó la atención sobre otros que se han ido consolidando: Ronaldo Menéndez, Antonio Ungar, Eduardo Halfon, Guadalupe Nettel, Gabriela Alemán, Pablo Casacuberta y Pilar Quintana. Incluso sirvió para hablar de los escritores de origen latinoamericano que viven en Estados Unidos y escriben en inglés: Daniel Alarcón (colaborador de revistas como The New Yorker y Bazaar) y Junot Díaz (premio Pulitzer).

Tres años más tarde, en 2010, la revista británica Granta hizo su apuesta que ampliaba la anterior: "22 mejores autores en español, menores de 35 años": seis españoles y 16 latinoamericanos. Confirmó a algunos (Roncagliolo, Neuman y Zambra), dio más impulso a otros: Patricio Pron y Antonio Ortuño, y llamó la atención sobre otros: Rodrigo Hasbún, Pola Oloixarac, Samantha Schweblin, Lucía Puenzo, Carlos Labbé y Carlos Yushimito. Al mismo tiempo, las editoriales tradicionales y las nuevas continuaban sus propias búsquedas de donde han surgido autores como William Ospina, Yuri Herrera, Ednodio Quintero y Andrea Jeftanovic.

Continuando esa estela, la XXV Feria Internacional del Libro de Guadalajara ha decidido celebrar sus 25 años con una lista que incluye 25 secretos literarios de América Latina. Narradores, al margen de edades o generaciones que bien merecen tener más resonancia internacional: Juan Álvarez (Colombia, 1978), Luis Alberto Bravo (Ecuador, 1979), Andrés Burgos (Colombia, 1973), Fabián Casas (Argentina, 1965), Miguel Antonio Chávez (Ecuador, 1979), Carlos Cortés (Costa Rica, 1962), Francisco Díaz Klaassen (Chile, 1984), Jacinta Escudos (El Salvador, 1961), Nona Fernández (Chile, 1971), Fernanda García Lao (Argentina, 1966), Ulises Juárez Polanco (Nicaragua, 1984), Roberto Martínez Bachrich (Venezuela, 1977), Emiliano Monge (México, 1978), Javier Mosquera (Guatemala, 1961), Diego Muñoz Valenzuela (Chile, 1956), Enrique Planas (Perú, 1970), María Eugenia Ramos (Honduras, 1959), Luis Miguel Rivas (Colombia, 1969), Giovanna Rivero (Bolivia, 1972), Hernán Ronsino (Argentina, 1976), Pablo Soler Frost (México, 1965), Daniela Tarazona (México, 1975), Dani Umpli (Uruguay, 1974), Eduardo Varas (Ecuador, 1979) y Carlos Oriel Wynter Melo (Panamá, 1971).

WINSTON MANRIQUE SABOGAL 19/11/2011

EL PAIS ESPAÑA

sábado, diciembre 24, 2011

CHURATA Y EL PEZ DE ORO




Escribe: Ricardo González Vigil

En EL DOMINICAL de EL COMERCIO Lima, 18 de diciembre del 2011

Una edición con más de mil notas y la adaptación al sistema fonético establecido para las lenguas andinas es la labor de edición de "El pez de oro", realizada por el principal estudioso y difusor del legado del Altiplano: José Luis Ayala, dotado exponente de la poesía en lengua aimara, además de talentoso cultor en español de la "cronivela" -mixturade crónica y novela-, del cuento, el ensayo, la historiografía, el periodismo, entre otros.

CRECIENTE INTERÉS

La tercera edición de “El Pez de Oro” aparece justamente cuando el interés nacional e internacional por Gamaliel Churata comienza a ser significativo, aunque reducido al medio académico y sin repercusión en los panora­mas y antologías de las letras hispanoamericanas. Ya Ce­cilia Vicuñay Ernesto Livon­-Grosman, sin embargo, lo incluyeron en su antología bilingüe The Oxford Book of Latin American Poetry (NewYork, Oxford Univer­sity Press, 2009): una lista selecta de voces de tiempos precolombinos hasta el pre­sente. Esta edición de "El pez de oro" inaugura una biblioteca de seis volúmenes con escritos, documentos y fotos de Churata y el grupo Orkopata.

ESCRIBIR COMO INDIO

En la Homilía de “El Pez de Oro”, Churata distingue a los escritores que usan el espa­ñol "como indio", de los que escriben "en indio" (lenguas andinas). El modelo de ese escribir" en indio" es "0llan­tay", mientras que el uso del español "como indio" per­mite dos posturas: manejar magistralmente el español sin dejar de poseer sensibilidad indígena -el modelo es el Inca Garcilaso- y plasmar un español quechuizado, aimarizado, multiglósico, conforme el modelo de Guaman Poma de Ayala (ver re­cuadro).

DIEZ RETABLOS

Cuando en 1955 el boliviano Diez de Medina leyó "El pez de oro", constaba de nueve partes, retablos o fábulas. Manuel Pantigoso relaciona el 9 con los meses de gestación, pero también alude a un modelo historiográfico:
"Los nueve libros de la Historia" de Herodoto, con la apropiación andina efectuada por el Inca Garcilaso al dividir en nueve libros sus “Comentarios Reales de los Incas”.
En el caso de Churata, "El pez de oro" dialoga con la Biblia y los pensadores de pretensión poética, como Nietzsche; con las crónicas, sobre todo, la multiforme de Guaman Poma.
Se diría que el apellido Diez del crítico boliviano estimuló a Churata a agregar undécimo retablo, más el prefacio de la Homilía.
Agudamente interpreta Manuel Pantigoso: "El proceso simbólico de los nueve meses de gestación para llegar al alumbramiento en el décimo".
Es un alumbramiento a modo de una voluta en una revolución (un volver al origen, cual la espiral de las órbitas planetarias) que devuelve la Edad de Oro; por eso, el décimo retablo se denomina igual que el primero y que el libro en conjunto: "El Pez de Oro”.

SIMBOLO NUMÉRICO

Profundicemos en el simbolismo del 10. Tenemos el simbolismo pitágorico del 10 como tetractys (la suma de los cuatro primeros números: 1+2+3+4=10). Lo usa Dante en su "Comedia" (llamada comúnmente "La divina comedia"): una antesala más 9 círculos en el infierno; 9 peldaños más la cúspide, con el Edén en el Purgatorio; y 9 cielos más la inmensidad de Dios, en el paraíso; es decir, Dante tam­bién mantiene el simbolismo del 9 y le añade el del 10.Otro tanto acaece en Churata. Dante se adjudicó un rol pro­fético (anuncia el Veltro o Le­brel, etc.) y confiere una tex­tura sacra (aprendida de los sentidos de la Biblia: literal, alegórica, anagógica y mo­ral) a su poema, al que pone un título con reminiscencias teatrales. Lo mismo ocurre con el subtítulo "Retablos" de "El pez de oro".





Tres propuestas de escritura

Acogiendo las tres posibilidades de escritura que señala Churata, mi opinión es que Vallejo es la expresión máxima de un autor con sensibilidad indígena que consigue enseñorearse de todos los recursos del español, a los que revoluciona en su potencial expresivo como nadie h izo en el siglo XX. A la par, asimila genialmente el contexto histórico-cultural de su época a escala mundial, sin renunciar a sus raíces, a su "Perú del mundo, Perú al pie del orbe". Churata y Arguedas, por su parte, sobresalen como las cumbres literarias del modelo guamanpomanesco: Churata en la escritura desatada de una enciclopedia o biblia andina, y Arguedas en los campos de la novela y el cuento. La tercera opción -modelo "Ollanay” –carece de realizaciones plenamente desarrolladas, aunque palpita ya en el cuento "El sueño del pongo" y en los escasos poemas en quechua de Arguedas.

http://punoculturaydesarrollo.blogspot.com/

Churata, la escritura más recia



Eloy Jauregui

Al decadente cLima provocado por las ambiciones de los políticos de profesión y al autoritarismo, habrá, pues, que oponerle la dignidad de su poesía. Joyce, Lezama Lima como Gamaliel Churata son nuestros escritores-matrices. Sólo con ellos se escribirá en libertad.

El Perú es una contabilidad pendiente. Desde el problema del indio que señalaba Mariátegui pasando por el wakcha Arguedas hasta el problema de Conga y los laberintos de la choledad. Otro sí digo. El debate entre literatura regia versus letras ‘lorchas’ tampoco está zanjado. Y así nos mordemos pero no nos tragamos. No obstante, vamos a conversar de la gran literatura que se escribe en el Perú. Que abunda pero se conoce poco por culpa de Bayly. En mi texto “La escritura en la otra orilla” del 2009 describía un breve perfil del periodista y poeta Gamaliel Churata (Arturo Peralta Miranda. Arequipa 1897 - Lima 1969), extraordinario literato peruano que consolidó la escritura de autor y le otorgó dignidad al indigenismo. Hoy es vuelto a revisar gracias a la reciente publicación de la edición crítica y comentada del libro de Churata “El Pez de Oro” (A.F.A Editores Importadores), trabajo descomunal del poeta y maestro José Luis Ayala.

Pero quién fue el escritor Churata. Allá, por el verano de 1975, cuando en la casa que teníamos como refugio los jóvenes poetas de Hora Zero en la calle Torres Paz en Santa Beatriz –Jorge Pimentel, Tulio Mora, Alfredo Portal, Miguel Burga y otros inmortales--, mientras leíamos “Paterson” de William Carlos Williams donde nos sorprendíamos con aquel texto emulsionado de poesía, prosa, collage e incluso, con fragmentos de publicidad, como una suerte de urdimbre épica, montaje de escenas, imágenes amalgamadas y escasez de verbos conectivos, de pronto descubrimos el libro “El Pez de Oro” de Gamaliel Churata. Lo trajo a nuestro corazón el poeta puneño Omar Aramayo, hermano telúrico quien acababa de publicar su poemario Axial. Fue un deslumbramiento más que una conmoción.

Con el poeta Tulio Mora habíamos descubierto un poco antes al verdadero Arturo Peralta Miranda: “Gamaliel Churata”. Mora lo conocía bien gracias a su investigación desde una línea que estaba a caballo entre la antropología y la literatura. Yo, como lingüista, había detectado –desde mi niñez cuando escuchaba a don Alejandro Peralta, hermano de Churata y gran amigo de mi padre— que cuando se referían a “El Pez de Oro”, hablaban de uno de los libros más singulares de la literatura peruana del siglo XX. Cierto, el texto gozaba de una indescriptible oscuridad y permanente complejidad. Era un libro polisémico y polifónico. Tejido en la urdimbre del discurso mítico andino como estructura de totalidad discursiva, no sólo como escritura secuencial. Un universo diferente, brillante, luminoso.

En su libro “Ideología y política”, José Carlos Mariátegui dice del libro de Churata que: “ha devenido para inaugurar y organizar un debate; no para clausurarlo. Es un comienzo y no un fin”, se reafirma el “Amauta”. Debate, digo yo que empezaría precisamente con el trabajo serio con el texto-tesis del propio Omar Aramayo: “El Pez de Oro, la biblia del indigenismo” (Puno. Mimio. 1979). Luego, en la “Historia social e Indigenismo en el Altiplano del Dr. José Tamayo Herrera (Cusco. Ediciones Treintaitrés.1982). La tesis de mi colega Miguel Ángel Huamán: “Las fronteras de la escritura. Discurso y utopía en Churata” que es de 1994, de brillante habilidad hermenéutica y rigurosidad teórica en el tejido literatura, cultura y sociedad. Y hasta un tiempo, el estudio de la Dra. Guissella Gonzales Fernández “El dolor americano. Literatura y periodismo en Gamaliel Churata” (Fondo Editorial del Pedagógico San Marcos. Lima 2009).

Un detalle en el libro de la Dra. Gonzales. Ella recorre la vida de Churata desde 1955 cuando se intenta publicar “El Pez de Oro”. Churata ya vivía en La Paz, Bolivia y editar su libro fue una tarea descomunal, según sus entrañables amigos Bolivianos; “había escrito demasiado”. Tanta vida Churata, digo yo, convertido en trenza escribal. Vida intensa de vida allá en Potosí, en La Paz, allá donde vivía junto a sus camaradas. Y sobraban ganas, y faltaba el golpe monetario. Y así el libro quedó adormilado por más de dos años hasta que en 1957, el escritor Jacobo Liberman, se compromete a terminar el dolorosísimo parto que se había gestado en la Editorial Canata y en los talleres de la SPIC. El 12 de abril de 1957 el libro nace robusto aunque desconcertado como un torete, el primero de la llamada trilogía Inkásica que completan Teatro del Hallugrito y Hararuñas de Challpa-Tullu.

El Pez de Oro es un libro-hombre. Los más de 6 mil artículos y crónicas desperdigados en diarios y revista de Bolivia y el Perú son eso. Una vida. La escritura de la hibridación. La magnífica oralidad transformada en escribalidad refulgente. Gnoseología genuina, literatura de cojones. Que era modernista sí. Pero más indigenista. No del trasnochado sino del indigenismo nuevo, genial y creativo. De eso trata ahora la serie de libros que publica José Luis Ayala. De revalorar aquello que es desconocido. Digo, de ese texto que contradice el canon. Qué hubiese dicho el almidonado maestro neoyorkino Harold Bloom para quien no hay matices. Qué dijo el viejo Luis Alberto Sánchez, tan pegado a la raíz cuadrada del gesto. Churata es atemporal por su estética cual retablo de palabras. Aquella estética como articulación expresiva para un fin. Acaso Guamán Poma de Ayala, de seguro, el mismo José María Arguedas.

Si Antonio Cornejo Polar afirmaba en 1989 que “El Pez de Oro” era uno de los desafíos y retos no asumidos de la crítica peruana, el libro de Ayala bien lo pueden tranquilizar. Leo en Internet que en los últimos años, parece que la discusión se está polarizando en torno a la idea de si se trata de una obra conectada con la cultura andina –léase a Bosshard 2002, a Pantigoso 1999, a Zevallos 2002--, o si su peculiar estructura y punto de vista los explican más bien las referencias vanguardistas, en especial el surrealismo como asegura el profesor italiano Riccardo Badini en su investigación de “El Alfabeto del Incognoscible de Gamaliel Churata” y la posterior publicación de uno de los inéditos de Churata: “Resurrección de los muertos”. (Asamblea Nacional de Rectores. Lima 2010).

Yo tengo que terminar –como cronista más que periodista—observando aquel parecido en un libro clave en la inmensidad de James Joyce. Su “Finnegans wake”, última novela de 1939. Libro casi prohibido para traducirlo al español, según los doctores literarios. Que para este texto de Joyce requiere una preparación previa e incluso una vocación y carácter determinados, es cierto. Pero si les mostrase a estos sabiondos “El Pez de Oro”, seguro que lo llamaría una herejía. Y termino con el hermético cubano, José Lezama Lima, Acaso el Churata del Caribe. La escritura –toda—es para Lezama la recuperación de la dignidad nacional a través de la literatura. Al decadente cLima provocado por las ambiciones de los políticos de profesión y al autoritarismo, habrá, pues, que oponerle la dignidad de su poesía. Joyce, Lezama Lima como Gamaliel Churata son nuestros escritores-matrices. Sólo con ellos se escribirá en libertad. Y celebro a un peruano. Y no soy sobón.

viernes, diciembre 09, 2011

"EL PEZ DE ORO" EN LA CASONA DE SAN MARCOS




La edición crítica y comentada del libro de Gamaliel Churata, El pez de oro, será presentada el viernes 9 de diciembre, a las 7:00 p.m. en la Sala Alberto Flores Galindo de la Biblioteca España de las Artes del Centro Cultural de San Marcos (Av. Nicolás de Piérola 1222 – Parque Universitario – Centro Histórico de Lima).


Los comentarios críticos estarán a cargo de los reconocidos docentes de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Mauro Mamani Macedo y Dorian Espezúa Salmón, así como del doctor Ricardo González Vigil. La edición del libro estuvo al cuidado del escritor José Luis Ayala y constituye el primer tomo de la Biblioteca “Gamaliel Churata”.


Gamaliel Churata es el seudónimo de Arturo Peralta Miranda (Arequipa 1897 – Lima 1969). Educado en Puno, en su juventud fundó Bohemia Andina (1915), editó la revista La Tea (1917), formó el Centro Cultural Orqopata y animó el Boletín Titicaca (1919 – 1931). El grupo Orqopata estuvo integrado por Alejandro Peralta. Emilio Vásquez, Emilio Armaza, Dante Nava, Mateo Jaika, Aurelio Martínez y Luis de Rodrigo.


Durante 40 años radicó en La Paz (Bolivia), donde trabajó en diversos diarios y escribió 15 libros que se mantienen inéditos, habiéndose publicado solo Resurrección de los muertos (2010). La edición crítica de El pez de oro, a cargo de la A.F.A Editores Importadores, era una necesidad vital para la cultura peruana y para el reconocimiento de la notable labor de Gamaliel Churata.

En Puno, la edición crítica de José Luis Ayala fue presentada en el mes de setiembre con los comentarios de Walter Paz Quispe Santos, José Luis Velásquez y Jorge Florez Aybar

¿Qué estoy leyendo? El grito manso de paulo Freire



Como es común alguién me pregunta ¿Qué estoy leyendo? Bueno la respuesta es: El grito manso contiene una de las últimas intervenciones públicas de paulo Freire y es, a un tiempo, expresión de su pensamiento maduro y encuentro comprometido con quienes trabajan día a día con sus ideas. En él se recogen sus reflexiones acerca de los problemas que asedian la práctica de la Educación en el filo del siglo XXI, en este contexto a la vez vulnerable y esperanzado pero también sus ideas acerca de la historia, el cambio social, las utopias y la responsabilidad del hombre en el mundo globalizado.

La fuerza del trabajo pedagógico de Paulo Freire está en su contenido socio-político. Es necesario, dice, rescatar la importancia de la dimensión política del ser humano, luchar contra la neutralidad. Al expresar su amor por los oprimidos, Freire se refiere a la sociedad opresora, al orden social injusto, y por lo tanto a la necesidad de cambio. Esta es la forma como nos permite aproximarnos al mundo desde la idea de revolución, como una utopía, porque él era creyente de la utopía. El principio revolucionario surge a partir de la indignación ante la injusticia social, indignación que se origina a partir del amor.

Paulo Freire orienta nuestra aproximación al mundo a partir de un profundo amor por la humanidad, que se vuelca hacia los oprimidos. Esta es la esencia de su humanismo.

miércoles, diciembre 07, 2011

Teófano junto a su padre Gamaliel





Escribe: José Luis Ayala

Según la partida de bautizo, emitida por la Arquidiócesis de Lima (No 796), Teófano Peralta Castro, nació el 7 de marzo de 1937. Fue hijo de Arturo Peralta Miranda (natural de Arequipa) y de Aída Castro de Mendoza (natural del Cusco). Fueron sus padrinos: René Castro de Mendoza y Julia Rosa de Noriega Paredes. Falleció el 7 de marzo del año 2,000 a los 63 años, en el jirón Jorge Chávez No 1560-interior 120, Lince (Lima), en el domicilio de la generosa y ejemplar mujer llamada Élida Jurado. Según el protocolo de autopsia, Teófano falleció de edema cerebral y pulmonar.

Teófano desde niño recibió una adecuada educación y suma atención de parte de su padre Gamaliel Churata. En consecuencia cursó estudios universitarios y desde joven escribió en diarios de La Paz (Bolivia). Repentinamente y cuando se perfilaba como un gran escritor, empezó a sentir serias dificultades para caminar, hasta que se le detectó que era víctima de lo que en medicina se denomina el Síndrome de Friedreich. Se llama también ataxia de Friedreich, es una enfermedad que daña sistemáticamente el sistema nervioso y se manifiesta causando dificultades en el caminar y perturbaciones en el lenguaje. Hasta que finalmente inmoviliza todo el cuerpo y la medicina poco o nada puede hacer.

Debido a la terrible enfermedad de Teófano, el gran Gamaliel Churata, Padre sideral de la Literatura Latinoamericana, sufrió muchísimo durante varios años y, pese a su esfuerzo permanente para que su hijo al menos no se sintiera solo, nada pudo frente a la horrenda adversidad. Como se sabe, Arturo Peralta Miranda, nació por accidente en Arequipa, el 10 de junio de 1897, tal como lo ha demostrado Jorge Flórez-Áybar y, falleció en Lima, el 9 de noviembre de 1969. Luego murió Fedor Peralta Gallardo, en los Estados Unidos de Norteamérica, también hijo del celebrado Gamaliel.

Hasta que con ocasión de celebrarse el VIII Congreso Internacional Lingüístico Literario “Gamaliel Churata”, organizado por estudiantes de esas especialidades de la Universidad Nacionaldel Altiplano, realizado en Puno del 24 al 28 de octubre del presente año, los restos humanos de Teófano Peralta Castro, fueron depositados en la misma tumba de Gamaliel Churata. Esta histórica como oportuna decisión fue tomada por sus hermanos Estrella y Amarat. La caja de mármol como la documentación nos fueron entregadas por Élida Jurado, quien tenía las cenizas de Teófano en custodio con el propósito de que algún día fueran echadas al mar.

Pero no, quiso el Apu qullana awki, el apu Illimani y los achachilas de Layqaqota, que ahora las cenizas de Teófano reposen junto a los restos humanos de su padre Gamaliel Churata. Pero no solo eso, sino además en la misma sagrada pachamama se encuentre con los ajayus de sus hermanos, el primer Teófano, Quemencia y la Mamita Brunilda (madre de ambos niños). Ese hecho tiene una gran significación para la vida y eternidad de Churata. Debió haberse sentido muy contento al haber recibido llorando de emoción y ternura a uno de sus hijos que desgraciadamente sufrió muchísimo en vida. Se trata también de un acontecimiento singular que la historia de la LiteraturaLatinoamericana, lo registrará tarde o temprano.

Pero nada hubiera trascendido sin la oportuna decisión y participación directa del profesor Edmundo Cordero Maldonado, Director Regional de Educación Puno, quien cursó invitaciones a varios centros educativos, escritores, medios y autoridades. Así, el día 29 de octubre, la Banda de Música del Glorioso Colegio San Carlos, encabezó “El Reencuentro de Teófano Peralta con su padre Gamaliel Churata”. A las once la mañana, el cortejo partió del Parque Pino encabezado por Edmundo Cordero Maldonado, seguido por alumnas que llevaban coronas, luego alumnos del Colegio San Carlos cargaron en una anda especial, la caja de mármol con las cenizas de Teófano.

Tomaron el uso de la palabra durante el trayecto, el profesor Edmundo Cordero Maldonado, quien escribe esta crónica, así como Boris Espezua Salmón, José Luis Velásquez Garambel y Vladimiro Centeno. En nombre de la familia Peralta, habló el sociólogo Pedro Pineda Aragón, sobrino nieto de Gamaliel Churata. El paso marcial y fúnebre fue marcado por la Banda de Música del Colegio San Carlos, más de trescientos alumnos de las diferentes delegaciones de colegios de Puno marcharon y caminaron, ese hecho le dio un marco especial, marcial, cívico y cultural al acontecimiento.

Coincidentemente con este hecho, el editor Aníbal Cueva García, editor de la edición crítica de “El pez de oro” de Churata, estuvo en Puno y pudo comprobar que hay un gran fervor y espectativa por la edición de los otros libros de Gamaliel Churata, anunciados precisamente a través de A.F.A Editores. Nosotros cumplimos con un deber como persona vinculada a la literatura de Churata. En fin, cuánta razón tenía el historiador Jorge Basadre, quien afirmaba que muchos hechos se han dado debido a que efectivamente existe el azar. Eso es lo que ha acontecido en Puno: Un encuentro internacional de escritores con el nombre de Gamaliel Churata, el lanzamiento de una edición crítica de “El pez de oro” y el reencuentro cósmico de Teófano Peralta Castro con sus hermanitos Teófano y Quemencia Peralta Calderón, pero también con la Mamita Brunilda (Rosa Calderón).

Está pendiente todavía la edificación de un mausoleo de parte del Municipio Provincial de Puno, dedicado a Gamaliel Churata, donde puedan reposar también y ojalá los restos humanos de la Generación Orqopata. Pero sobre todo hace falta un monumento a Churata en Puno, así como hay en León (Nicaragua) a Rubén Darío; a Vallejo en Santiago de Chuco, a Neruda en Temuco (Chile), a José María Arguedas en Abancay, etc., etc. Gamaliel Churata es tan importante como ellos parala Literatura Latinoamericana. Esa es una deuda pendiente del pueblo de Puno y sus autoridades para con Gamaliel. Una deuda que tarde o temprano será saldada. Ya lo veremos: la historia, los escritores y las autoridades con visión histórica, nos darán la razón.

Cultural - 04 nov 2011 Los Andes Puno

El Premio Copé de poesía



La Bienal de Poesía Premio Copé es el certamen literario más importante de nuestro país y confirma el dinamismo cultural que se vive en las diversas regiones del Perú.

Por: Ricardo González Vigil (*)

“Gamaliel y el oráculo del agua”, poemario ganador Copé de Oro, es un homenaje a uno de los escritores peruanos más admirables del siglo XX: Gamaliel Churata, una de las voces vanguardistas –raigalmente andina– más originales y hondas de América. Su autor, Boris Espezúa, es un poeta consolidado(finalista al premio en 1995) con cuatro poemarios publicados. En “Gamaliel y el oráculo del agua”, teje un libro de admirable arquitectura, en el que el todo es más que la mera suma de las partes sobre la trayectoria vital y creadora de Churata, contextualizada en sus raíces míticas, su formación en Puno y su gestión cultural en el Altiplano peruano y boliviano.

SOY EL OTRO

La comunión de Churata y del propio Espezúa con la herencia colectiva es patente en “Soy el otro”, poema en el que rehace la famosa frase de Rimbaud: “Yo es otro”: “La construcción del otro es una necesidad / atávica para la conversión de uno mismo [...] Lo mejor es sentirse inmerso en múltiples / sí mismos […] Para volver al crisol de la pregunta / ¿quién soy? / y en esa urdimbre respuesta / hacer rodar la paradoja / de ser el mismo que el otro”, lo cual culmina en el último texto en verso: “¿Cómo entender al otro / si nosotros no somos el otro […] Nadie puede salvarse sin el otro”.

VOCES MÚLTIPLES

Carlos Tataje (premio Gastón Baquero de la editorial Verbum de Madrid, 2002), otro de los premiados, muestra un dominio verbal encomiable en “Epitafios”: el tono irónico, entre cínico y carnavalizador, calza en el ingenio epigramático con que “retrata” en supuestos epitafios a 111 personalidades del mundo entero, comenzando por el héroe Gilgamesh (siglo XXIII a.C.) y el jurista Hammurabi (siglo XVIII a.C.) hasta Martín Adán, Emilio Adolfo Westphalen e Yma Sumac (quizá inspirándose en “Antología de Spoon River”, de Edgar Lee Masters). En la composición dedicada a Cortazár, Tataje replantea a escala mundial el cuento “Casa tomada”: “están tomando el mundo” y “todos huyen / del patio trasero abrasado por el fuego”, siendo “preciosa la última llave”. El más joven de los premiados, Martín Zúñiga (1983), ya cuenta con el Premio Internacional de Poesía Joven Martín García Ramos 2011, de Almería, España, y ha publicado tres libros. Su indagación de lo tanático en “Pequeño estudio sobre la muerte” moviliza una escritura fluyente, con asimilación del expresionismo y el surrealismo, rica en humor negro y soterrada desolación: “pero como siempre repite don pedro, / ahora ni juntando los tres cantos / del gallo se puede cocer un buen caldo”.

Luis Eduardo García es el más conocido de los premiados. Narrador, ensayista y periodista, ganó el legendario concurso El Poeta Joven del Perú en 1985.
Con “La unidad de los contrarios”, sale airoso en el tema más trajinado de la poesía universal: el amor. “Cuando seamos viejos / y se apague el incendio / iremos al rescate el uno del otro / como dos bomberos jubilados. / Espero que tú me sobrevivas / con tu traje anti-incendios / y cruces la ciudad de extremo a extremo / tomada de mi mano agonizante”.

SOBRESALIENTES

Dos de los poemarios finalistas pudieron llevarse alguno de los premios: “Berlín” de Victoria Guerrero, autora en plena madurez creadora y que sobresale entre las voces femeninas de la actual poesía hispanoamericana, y el de José Donayre, narrador de prosa experimental con vibración poética, personalísimo poeta en “Inconclusión”, en el que enfoca vocablos raros que atraen por su eufonía y/o su poder de sugerencia.
De los restantes, resaltan “Recorriendo el país del Marañón” de Luzgardo Medina, “Demonios y maravillas en el país” de Ana María Rodrigo Prado y “Enviado desde un blackberry” de Wilson Cabrejos Caracciolo.

(*) Miembro de la Academia Peruana de la Lengua


Domingo 2 de Octubre del 2011
El Comercio Perú

viernes, noviembre 04, 2011

La experiencia de Educación de Jóvenes y Adultos en Cuba



Walter Paz Quispe Santos

Nuestro país en el tema de la erradicación del analfabetismo no ha conseguido mayores logros por la incapacidad de los técnicos afincados en el Ministerio de Educación y el manejo político que se le ha dado al margen de los intereses y necesidades de los jóvenes y adultos, por eso me permito reseñar la experiencia cubana de la educación de adultos. Recuerdo muy bien la promesa del ex presidente regional Fuentes quien prometió erradicar el analfabetismo en cuatro años tomando como modelo la experiencia cubana. Y no hace poco el Ex Presidente Garcia con mucho atrevimiento erradicó como en las novelas de la literatura mágico maravillosa el analfabetismo, nada más falso. Veamos el caso cubano.

La experiencia cubana de alfabetización, atesorada a partir de la Campaña realizada en 1961, constituyó una difícil conquista y sus resultados fueron el fruto de la organización y de las técnicas y métodos de trabajo empleadas en su ejecución.
La UNESCO, en su reporte titulado "Métodos y medidas utilizadas en Cuba para la supresión del analfabetismo" precisa que su éxito fundamental estuvo en que supo interpretar y guiar la aspiración del pueblo al progreso, al desarrollo cultural, técnico y social, así como integrar la educación obrera y campesina al movimiento y al auge económico.
Su ejecución se vio favorecida por tres aspectos fundamentales: la unidad lingüística, la densidad de la población y el clima.
Ella se limitó, a partir de las condiciones concretas del país, al primer grado de alfabetización, a los rudimentos del alfabeto, al cálculo y la lectura-escritura de frases simples; su organización-horizontal se efectuó a través del trabajo de los alfabetizadores, en ella participaron más de 260.000 alfabetizadores voluntarios (estudiantes, obreros, maestros, profesionales, entre otros) y se empleó con fines de persuasión y propaganda la radio y la televisión.

Todo ello le confirió a la campaña un carácter eminentemente popular. Con ella la educación llegó a los lugares más alejados y en la medida en que se emprendía un objetivo y se lograba una meta, se perfeccionaba el método de actuación. Su secreto radicó en el establecimiento de un proceso comunicativo eficiente, donde las relaciones humanas, y por sobre todas las cosas, las relaciones entre alfabetizadores y alfabetizados se convirtieron en agentes socializadores de la campaña y para la campaña.

Posterior a la Campaña de Alfabetización, en la cual aprendieron a leer y escribir más de 707.000 personas, se organizaron cursos de seguimiento para los recién alfabetizados, surgiendo así la Educación Obrera y Campesina que tuvo como objetivo primordial sistematizar la enseñanza de adultos y elevar el nivel escolar y cultural de los obreros, campesinos y amas de casa.

Otras medidas que apoyaron el seguimiento fueron: la preparación intensiva y emergente de maestros populares para enfrentar la escolarización masiva de niños y jóvenes y el inicio del plan masivo de becas, este último propició el acceso de miles de jóvenes procedentes de las zonas más intrincadas del país a la educación general media y media especializada.

La educación de adultos asumió, por tanto, la superación de los adultos sub-escolarizados, de trabajadores, campesinos y amas de casa. La batalla por el sexto y noveno grados facilitó la superación masiva de la población adulta activa del país y por ende, la elevación del nivel de escolaridad de ella. Alfabetización fue sinónimo de cultura y soberanía: una campaña sin distinción de razas, sexos ni edad. Para vencer en la gran batalla contra el analfabetismo se esgrimieron dos armas fundamentales: la cartilla "Venceremos" y el manual "Alfabeticemos", elaborado por la Comisión Nacional de Alfabetización.

La cartilla se contextualizó, rompiendo así con prefijados dogmas de enseñanza. Ello facilitó el empleo de nuevos métodos, como por ejemplo utilización de textos adecuados al alumno donde se reflejaba la realidad nacional y que tenían como propósito crear un lector con plena vigencia social y cultural. Se excluyeron de la cartilla las letras poco utilizadas en nuestro idioma; la enseñanza práctica de la aritmética atendió siempre a la realidad de la zona donde vivía o trabajaba el alfabetizado; no se empleó el deletreo y la enseñanza de las letras fue gradual y no preestablecida, según las necesidades de aprendizaje de los estudiantes. La enseñanza fue individualizada, lo que garantizó el enfoque personológico de la misma.
La edición de una revista, según el tipo de analfabeto y el tipo de lector, fue uno de los aportes de la campaña, ya que propició nuevas lecturas asequibles al conocimiento del alfabetizado con textos cortos, amenos y adecuados. El resto de los documentos editados sirvieron para apoyar la cartilla y el seguimiento al trabajo de alfabetización.

Para Cuba lo que fue una cartilla y seguimiento se convirtió en un sistema de educación de adultos, en una rueda cultural que comenzó para no detenerse nunca más. Fue el pilar fundamental de nuestra educación popular, que derivó en una concepción dialéctico-metodológica sustentada en un conjunto de prácticas educativas con intenciones que van más allá del aprendizaje o transmisión de conocimientos y valores, sino que supo poner en primer plano la defensa y autonomía del hombre y su capacidad creadora a partir del análisis crítico de la realidad.
La Campaña de Alfabetización fue un proceso donde se planificó, se sistematizó y se evaluó la educación y hoy constituye una cantera de experiencias pedagógicas para estudiar métodos organizativos, medios de propaganda y formas de coherencia y unidad entre todos los factores involucrados en la misma

jueves, noviembre 03, 2011

Un colegio exportador de café al mundo




Walter Paz Quispe Santos

Hay instituciones educativas que hacen mucho por su comunidad y otros que se encuentran estancadas en el marasmo de la falta de un buen clima, la falta de una visión compartida de sus docentes, que no hacen nada por sus comunidades. Los primeros les brindan un proyecto de vida a sus estudiantes y los segundos los preparan para el fracaso y raras veces se aparece un estudiante en el escenario que por sus propias habilidades “salva” y representa al colegio. Muchos de ellos se autodenominan o el gobierno anterior los ha llamado “emblemáticos”, se blasonan hasta el cansancio pero no tienen resultados. El anterior gobierno les ha construido buenos locales pero el agotamiento y la falta de iniciativa pedagógica preside los actos de sus docentes. Considero que estos colegios no son emblemáticos en nada, sino los emergentes que superando las necesidades contribuyen al desarrollo de sus pueblos, los emblemáticos por tanto no están en las grandes ciudades, sino en lugares donde nadie apostaría nada, pero son estos los espacios donde la voluntad y la convicción presentan vanguardias pedagógicas innovadoras.

Me refiero al colegio Agropecuario del distrito de San Juan del Oro de la provincia de Sandia, que antes tenía el nombre de INA 71, después CECAT y hoy gracias a las buenas iniciativas de sus docentes han superado todas las expectativas pedagógicas y se enarbolan como uno de los mejores centros educativos del país al integrar humanidades con sistemas productivos. Es decir, han asumido la propuesta del Proyecto Curricular Regional de Puno que busca el desarrollo productivo y empresarial en sus estudiantes. Hace muchos años atrás su ex Director Efraín Ordoño Quispe, un extraordinario educador aimara, nos contaba los méritos que venían obteniendo producto de la opción que habían elegido como colegio técnico, es decir, el cultivo y la exportación del café. La iniciativa no sólo había tenido impacto en el distrito o la provincia de Sandia, sino que tenía las expectativas puestas de muchos países del mundo para adquirir el café orgánico producido por el plantel.

El mes de junio visitamos al centro educativo, ya no estaba Efraín Ordoño de Director, sino Leonidas Marcos Chambi Cornejo, otro docente entusiasta de Matemática, que había mantenido la convicción de hacer del colegio un verdadero colegio exportador de café. Así tenían compradores de los Estados Unidos y muchos otros empresarios interesados del Japón y Europa. Nada más singular para un colegio que de a codo y codo se abrían camino en medio de tanta indiferencia estatal regional y del gobierno peruano. Ahora que tuvimos una nueva oportunidad de darnos una vuelta por el centro educativo, comprobamos que habían avanzado mucho, trabajaban bajo los estándares internacionales de la producción del café, habían mejorado sus ingresos y tenían muchos estudiantes motivados y varios de ellos estudiando agronomía y cultivos tropicales en las universidades del país. Sin duda, el mejor café del mundo, se encuentra en Sandia en sus distritos como San Juan del Oro, Putinapunco y otros.

La experiencia de Sandia debe motivar a muchos otros colegios que no aprovechan sus potencialidades naturales y productivas. En la Región Puno existen colegio que muy bien podrían aprovechar los corredores económicos que existen y las cadenas productivas. Hay una cantidad considerable de centros educativos que funcionan en el anillo circunlacustre del lago Titicaca y desarrollar la producción de la truchicultura, pero la ignonimia de sus docentes hace que nada de eso se efectúe. Otros que podrían trabajar con la producción de la quinua que tiene una gran demanda en el mercado nacional e internacional. Los colegios de altura bien podrían potenciar la tecnología de la producción de los camélidos sudamericanos. Pero la desidia de sus Directores hacen que el presente siga siendo fotocopia de hace cuarenta años.

Todos los que aun no creen en el Proyecto Curricular Regional, les haría mucho bien visitar el Colegio Agropecuario de San Juan de Oro, para que reflexionen sobre el potencial de la educación asumida estratégicamente y de lo que los docentes son capaces para con el futuro de sus estudiantes.

lunes, setiembre 26, 2011

Inclusión social o compasión social



Walter Paz Quispe Santos

La anunciada política de inclusión social del actual gobierno más parece una máscara de la compasión social y bajo esa etiqueta se presentan medidas como la pensión 65 y otros programas de acción compensatoria. El asistencialismo y populismo bajo cuyo rótulo se buscan “cerrar” brechas, tal parece que no serán la solución de los problemas estructurales que se buscan superar, como la extrema pobreza. Al contrario, parecen acciones caritativas que mitigarán las economías de sobrevivencia de los beneficiarios focalizados más en la tercera edad.

La llamada “inclusión social” lo vienen practicando algunas ONGs como “Solaris” y algunas transnacionales como la “Telefónica” desde muchos años atrás, usando el asistencialismo regalan útiles escolares, buzos y uniformes a los estudiantes ubicados en zonas de extrema pobreza como los sectores marginales. Y las medidas del actual gobierno no son diferentes a esas prácticas que no tienen ningún impacto social. Sólo amplían formas de contentamiento e inculcan una psicología del damnificado y las distintas maneras de estirar la mano.

La inclusión social debe ser reflexionada y reconceptualizada a la luz de las necesidades, demandas e intereses de los ciudadanos de todas las regiones. Así como partir de estudios sistemáticos y rigurosos de las necesidades básicas de los niños y las niñas y de su relación con el ordenamiento jurídico, tanto internacional como nacional, especialmente la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño y sobre las líneas de base de la realidad de los niños peruanos y de las distintas regiones del país. Considero que la mejor forma de hablar de la inclusión social es partir de la primera infancia.

Inclusión social muy bien podría partir de formando pequeños empresarios, desarrollando en ellos capacidades para el desarrollo y aprovechamiento del potencial agrícola, pecuario, artesanal, turístico, minero de las regiones. Inclusión social desde la iniciativa del gobierno tendría mayor coherencia si se equipa a las instituciones escolares con infraestructura productiva agroindustrial, industrial, de servicios y hacer que los estudiantes participen activamente del mercado a través de las pequeñas y medianas empresas. La inclusión social debe hacer de las comunidades campesinas participes de todos los sectores productivos. La inclusión social no debe ser confundida con la compasión social.

La compasión social sigue siendo una de las formas de exclusión y abandono social y estas formas de negligencia política siguen vigentes cuando se buscan revestir en frases como inclusión social. Por eso es importante evaluar todos los programas y políticas implementadas bajo este concepto que ha empezado a cobrar mayor vigencia e interés en los sectores populares por las expectativas que despiertan.
¿Quién se incluye a quien? Las poblaciones desfavorecidas como mano de obra barata y sociedad consumista bajo ciertas dádivas hacia el empresariado acomodado, que para evitar mayores conflictos ha etiquetado el asistencialismo bajo esa nueva palabra de “inclusión social” o el Estado que debe incluirse en las poblaciones menospreciadas promoviéndolos en ellos la actividad productiva para desarrollar sus verdaderas capacidades de desarrollo y mejora de la calidad de vida.