viernes, julio 20, 2007

Participación política indígena en la sierra peruana

 



Walter Paz Quispe Santos

La publicación de Ramón Pajuelo Teves, “Participación política indígena en la sierra peruana, una aproximación desde las dinámicas nacionales y locales” nos trae algunas evidencias sobre el estado de la cuestión “indígena” en el país en los inicios del presente siglo y el ejercicio de su ciudadanía política. Podemos estar en desacuerdo con las expresiones “indígena” y la denominación “sierra peruana”, sobre todo porque los campesinos aimaras, quechuas y amazónicos no se reconocen como indígenas, sino a partir de criterios lingüísticos como aimaras, quechuas, etc., y por el otro con criterios histórico culturales como “campesinos”. Por lo tanto las expresiones “andinos”, “indígenas” no dejan de ser creaciones de nosotros los intelectuales. Asimismo la diversidad ecosociocultural donde nos hemos desarrollado muchos de los aimaras, quechuas y amazónicos nos permite observar que para el caso de Puno, no somos serranos sino altiplánicos con algo de selva. De modo que la denominación sierra peruana no se condice con nuestra consustancial geografía.

El valor del texto radica en la profundidad de su análisis sobre la situación de nosotros “los indios”.¿Cuál es el sentido de la expresión “indio” (pág. 27)? ¿Racista o de reivindicación? Porque el estudio está hecho desde una posición de tercera persona, y trata lo indígena desde la consabida connotación del “ellos”. Es decir, la ética de la construcción del “otro” se corresponde con las conocidas singladuras coloniales que las ciencias sociales de hoy imponen en su paquete de “indígenas interpretados”. Sin embargo, al margen de estas observaciones incisivas mías la investigación nos aproxima a comprender las tensiones básicas de nuestra situación en el contexto político actual. El libro está dividido en cuatro partes: ¿Quiénes y cuántos son los indígenas en el Perú?, dinámicas nacionales de participación política indígena: avances y desafíos, la dimensión local de la participación política indígena: experiencias y dilemas, y finalmente reflexiones finales.

En la parte referida a ¿quiénes y cuántos son los indígenas? Señala que solamente en cinco departamentos los indígenas constituyen la mayoría de la población: Apurimac (76.95%), Puno (75.97%), Ayacucho (70.83%), Huancavelica (66.79%) y Cusco (64.37%), sin embargo debemos agregar que generalmente son tratados como minorías por la clase política peruana y las élites intelectuales; siendo así poblaciones minorizadas.

A partir de la segunda década del siglo XIX se instituyó formalmente la ciudadanía como categoría jurídica, política y social de los pobladores peruanos de la naciente república. Sin embargo, el proceso normativo de ciudadanización terminó siendo lo suficientemente ambiguo como para impedir a los “indígenas”, durante el siglo XIX, XX y los inicios del XXI el ejercicio real del conjunto de derechos inherentes a su condición ciudadana, especialmente los de orden político. A este respecto el libro de Pajuelo narra episodios desgarradores de la participación política de las congresistas María Sumire e Hilaria Supa, ambas de origen quechua. La discriminación y racismo con que son tratados expresa que en el país se práctica una ciudadanía excluyente con los “indígenas”.

De todo este análisis el autor a partir de las experiencias de participación política del movimiento Llapanchik, Andahuaylas (Apurimac), concluye con algunas reflexiones sobre el tema de la participación indígena en los sistemas democráticos, expresando que la participación “indígena” sigue siendo un desafío pendiente. Y que el modelo de ciudadanía hegemónico que se impone es excluyente, desigual y antidemocrático porque está basado en la colonialidad del poder que busca en nosotros la renuncia a la diferencia cultural para optar la condición de ciudadano de pleno derecho.

Finalmente, el estudio de Ramón Pajuelo nos permite distinguir que este tipo de reflexiones se organizan alrededor de dos polos opuestos: por una parte, el de las fuerzas no indígenas actuando en pro de una integración indiferenciada de los “indios” en la sociedad global, y por otra parte las fuerzas “indígenas”, las cuales de manera todavía difusa tratan de ejercer una práctica de formas de desarrollo y autodesarrollo basadas en la etnicidad. En suma la problemática “indígena” en la intelectualidad actual en palabras de Roberto Santana se analizan a partir de tres enfoques influyentes, en primer lugar el que consiste en ver al “indígena” bajo la lupa del campesino el cual conduce a la formalización de una problemática clase etnia, que impide imaginar al “indio” como sujeto portador de un proyecto y de una práctica política autónomos. El segundo enfoque, muy difundido, es el indigenista, que consiste en ver en el indígena ese “marginado” al que es indispensable integrarlo a la “sociedad nacional”. Luego, en tercer lugar muchos nos hemos apartado del enfoque que diluye al indígena en una identidad “andina”, al parecer muy convencional y de resultados ambiguos cuando se la confronta a los movimientos legítimos de las sociedades originarias.

El texto además nos hace ver que es urgente repensar la etnicidad como una práctica político ideológica, donde la acción política cotidiana y creación o adopción ideológica van a la par, asegurando así a la identidad aimara, quechua, amazónica una posibilidad de formulación y reformulación, dotación de nuevos significados y coherencia.

Con estas palabras al buen entendedor salud¡

Fuente: Altiplano Político, SER.
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Literatura puneña: ¿qué leer y que no?

 


Walter Paz Quispe Santos



El dominio de la lectura es un rasgo fundamental para comprender el desarrollo de las sociedades, y Puno es una región de no lectores. Lo demuestra la constatación en buena medida de la posición de muchos de sus ciudadanos en el entramado de las relaciones sociales. Sin duda, hay un abismo entre los que leen y los que no. Ahora que está de moda el plan lector en las escuelas y colegios, es necesario preguntarnos ¿qué libros de la literatura puneña hay que leer y qué no? Claro que seleccionar y recomendar algunos autores es como establecer un canon literario puneño. Nuestra literatura puneña – y todas las literaturas- son como la comida, hay autores y platos, seguramente exquisitos, pero que a uno lo indigestan. En cambio de otros se repiten siempre. Hay libros buenos que siempre se dejan leer y otros que se caen de nuestras manos. He aquí un breve recuento de algunos de los buenos libros que pongo en consideración desde mi posición de lector.

Si se trata de una antología literaria, una de las pocas que reúne con seriedad a escritores y poetas representativos es la “Antología comentada de la literatura puneña” de Feliciano Padilla, hay otros que más parecen un ajuste personal de cuentas. Aunque hacer crítica literaria es un género poco agradecido para quien la práctica, pues genera reacciones de todo tipo, y a veces la crítica es una forma de orgullo que construye su pedestal con las debilidades ajenas.

En poesía me parecen necesarios para nuestra lectura: Alejandro Peralta, sobre todo su libro “Ande”, Carlos Oquendo de Amat con su celebrado “Cinco Metros de Poemas”, Efraín Miranda con “Choza”, Omar Aramayo con su libro de poemas “Axial”, José Luis Ayala con “Celebración del universo”, Percy Zaga Bustinza con su “Cinematógrafo de lienzo y bambú” sobre todo por su renovación en el paratexto. Siguen esta lista Boris Espezúa con “Transito de Amautas”, Alfredo Herrera Flores con “Elogio de la Nostalgia”, Luis Rodríguez Castillo con “El monstruo de los cerros” Simón Rodríguez escribe muy bien en “Desatando penas” y Darwin Bedoya tiene en “Yarume” un buen ejercicio poético. Algunos de estos libros son verdaderos testimonios de la afirmación del signo poético y la fundación de la poesía por la palabra y en la palabra.

En narrativa, Mateo Jaika reúne un libro de cuentos “Relatos del Collao” muy renovador para su época, Feliciano Padilla tiene un libro de cuentos sugestivo “Amarillito Amarillando”, Elard Serruto Dancuart con sus “Habitaciones” nos sugiere un buen paseo por sus bosques narrativos y finalmente Fidel Nina ha escrito una novela “Te esperaré en el cielo” que invita a aprehenderlo como lector macho.

Ciertamente si la educación puneña logra conseguir un buen lector, lo cual constituye en sí mismo un verdadero milagro curricular, porque hoy más que nunca la mayoría de los estudiantes y profesores al parecer, padecen por lo que uno se da cuenta, de un síndrome de aversión a todo lo que se les presente mediante el envase y conducto del “plan lector”. Si se logra andar entre estos libros, sería lo más puneño.

¿Qué lugar tiene el libro en la vida de un lector puneño? Es triste decirlo, es la última elección y no tiene prioridad. Necesitamos de una actividad animadora más fructífera de hablar de libros y hay que hacerlo conscientes de que el verbo leer no soporta el imperativo. Aversión que comparte con otros verbos: el verbo amar y el verbo soñar. Debemos ser conscientes, además como alguna vez pude mirar en una feria de libros en México en un eslogan que decía “Sólo los animales no aprovechan de la lectura”.

Pero ¿qué leer en literatura puneña? Usted amigo lector ya conoce mi propuesta. ¿Y el resto? Sencillamente no recomiendo leer.
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viernes, marzo 16, 2007

Candelaria: fiesta de los símbolos.

 




Walter Paz Quispe Santos


La festividad de la Virgen de la Candelaria, es esencialmente una fiesta de los símbolos. La masiva difusión de los símbolos mediante las danzas hace mucho que se considera como una cuestión artística. Y en realidad ¿qué es un símbolo? ¿Cómo funciona? ¿Hasta que punto, la fiesta es puramente simbólica?

Lo que llamamos danza y experimentamos como tal en la festividad está cargada de cosas que están en lugar de otras cosas distintas de lo que ellas son: por ejemplo la coreografía de la diablada no es la ordenación de la danza, sino que está ahí para representar simbólicamente la subordinación al culto y secularización a una imagen, un icono andino como es el ángel del bien. El gesto de danzar es la representación de diversas manifestaciones de la vida cotidiana altiplanica. Así en Puno y en febrero se danza para representar, para simbolizar imaginarios colectivos.

Las cosas que están en lugar de otras distintas de lo que ellas mismas son las que llamamos signos, en tanto la consideremos como tales. Pues además de estar ahí en lugar de otras, las cosas son ellas mismas lo que son: por ejemplo las máscaras no sólo son: lámina metálica, goma, luz y sombra, duro de bronce, fina mecánica eléctrica, materiales con los que se construyen. No son los objetos los que hacen que algo esté en lugar de otra cosa distinta de lo que ellos mismos son, sino su forma, su estructura arquitectónica, la función pensada para ellos.

En general, los cultos dedicados a los dioses de nuestro panteón andino parecen a primera vista un homenaje rendido a unos seres sobrenaturales cuya existencia ningún dato empírico viene a confirmar racionalmente. Pero una interpretación simbólica mostraría por ejemplo que esos dioses funcionan como señales que, en sus relaciones recíprocas, tienen por sentido un conjunto de categorías mediante las cuales representan los hombres su propia sociedad. Y en particular con la mamacha de la Candelaria expresa las mismas connotaciones semióticas, es decir, la representación.

Para aclarar un poco mejor eso de la representación y el juego de posibles correlaciones en los planos expresión y contenido de la simbolización, veamos por ejemplo el caso de la “Procesión de la Virgen de la Candelaria”: Como punto de partida, consideremos que la “procesión” es un lenguaje simbólico. Es decir lo que significa (el contenido) es de naturaleza muy diferente de lo que significa (expresión). Se puede notar además, la posición de los danzarines devotos “en procesión” que dependería preferentemente del significante y, del otro, una significación más profunda, del orden del significado, que no es inmediatamente perceptible, aparente, pero que todo espectador es susceptible de identificar, al menos en nuestra cultura el aspecto “religioso” de dicha procesión. Si se considera en primer lugar la posición de los danzantes en relación a la imagen de la Virgen, se puede obtener una oposición que articula la relación de la procesión según la dicotomía cerca / lejos, la cual se re correlaciona desde el punto de vista del significado del grado de acercamiento o devoción con la Virgen. Así los que cargan las andas son los que expresan su fe, los alferados, luego progresivamente los familiares más cercanos de los mismos, los devotos, los danzarines y toda la comunidad. Se supone que un alferado no podría ocupar el último lugar. Hay otras observaciones correlacionales los de “adelante” siguen la procesión muy apretados, con un mínimo de gestos, en silencio, algunos con recogimiento, y con ropa oscura; y los que siguen “detrás” acompañan espaciados, con mucha gesticulación, haciendo ruido, en medio de risas, y mostrando todo su colorido.

El hombre no puede vivir sin ritos. No puede prescindir del culto. Y si es danzante puneño secularizado es práctico y existencial, en su estado de fiesta está esencialmente poblado de símbolos.

Fuente: Los Andes.
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jueves, enero 11, 2007

La poesía es una mariposa que sigue volando viva, libre, múltiple e inclasificable.

 





Walter Paz Quispe Santos.

La poesía que duda cabe, es un ejercicio que inquieta y revela, conmueve y cuestiona, libera y humaniza otorgándonos vitalidad, sobre todo su frescura como el soplo del aire o el rumor del agua. Si el valor estético es inherente a todo el lenguaje, no siempre el lenguaje se organiza como poema. ¿Qué haría el artista para convertir las palabras de nuestras conversaciones en un material tan propio y genuino como lo es el hierro o el mármol a su escultor? Tal vez la poesía, es la canalización de nuestras secretas correspondencias, afinidades subterráneas que en un acto confesional florecen violentas y efímeras, cuyas fragancias tenues son nuestros más lúcidos desencantos o nuestras tercas esperanzas: un frasco de esencia en que se conserva el perfume perenne de las grandes evocaciones, de los íntimos sucesos capitales, de las peores desgracias, de las felicidades memorables y, ¿cómo no?, para los viciosos de la página solitaria e impresa, el persistente aroma de las lecturas que nos llegaron al tuétano más nimio. La poesía, esa soledad de la escritura es además el arco y la lira que emprende la imposible travesía de regreso por el pasado. Es más, para alegría de esta bárbara civilización y tristeza del nubarrón sigue siendo una mariposa que vuela viva, eterna, libre, múltiple e inclasificable en los atardeceres del veinte que enrollamos y del veintiuno que desplegamos en su lugar.

Detrás de todo poeta que se precie de tal, existe una síntesis del fuego creador de la aventura poética, una declaración de la existencia humana: hay que vivir mucho, hay que amar mucho y hay que escribir mucho. Ya lo decía Rainer María Rilke en sus “cartas a un joven poeta” nadie le puede aconsejar ni ayudar, nadie..., No hay mas que un sólo remedio: adéntrese en sí mismo; escudriñe hasta descubrir el móvil que le impele a escribir, averigüe si este móvil extiende sus raíces en lo más hondo de su corazón, y, procediendo a su propia confesión, inquiera y reconozca si tendría que morirse en cuanto ya no le fuera permitido escribir. Y ante todo, esto: pregúntese en la hora más callada de su noche: ¿“debo yo escribir”? Y si es afirmativa, si usted puede ir al encuentro de tan seria pregunta con un “sí debo” firme y sencillo, entonces, conforme a esta necesidad, levante el edificio de la vida, que hasta en su hora más indiferente y más insignificante, debe llegar a ser signo y testimonio de ese apremiante impulso. Describa sus tristezas y anhelos, sus pensamientos fugaces y su fe en algo bello, y dígalo todo con íntima, callada y humilde sinceridad, valiéndose, para expresarse, de las cosas que le rodean, de las imágenes que pueblan sus sueños y de todo cuanto vive en el recuerdo. Una obra de arte es buena si ha nacido al impulso de una íntima necesidad. Por eso Holderling sostenía que la poesía es la ocupación más inocente de todas y para eso se le ha dado al hombre el más peligroso de los bienes, el lenguaje, para que atestigüe lo que es... Mucho a experimentado el hombre, a muchos de los celestes ha nombrado, desde que somos una conversación y podemos oír unos de otros. Pero lo que permanece, lo fundan los poetas. Lleno de mérito, pero poéticamente habita el hombre en esta tierra. Borges llegó a escribir que toda la poesía de occidente puede leerse como prolongaciones o notas a pie de página, a la Iliada o a la Odisea. No es menos interesante, lo de André Bretón “Querida imaginación, lo que más me gusta sobre todo de ti es que no perdonas” cuando se refería a la libertad de la imaginación como única aspiración legítima para mantener la poesía y no reducirla a la esclavitud.

La poesía que más da, “es la creación por la palabra mediante la oración, la efusión amorosa, la libre invención imaginativa o el pensamiento metafísico” como nos lo dice Gerardo Diego. Ya Antonio Machado había dicho “sabed que en poesía no hay giro o rodeo que no sea una afanosa búsqueda del atajo, de una expresión directa; que los tropos, cuando superfluos, ni aclaran ni decoran sino complican y enturbian; y que las más certeras alusiones a lo humano se hicieron siempre en el lenguaje de todos.” También es interesante la concepción de poesía de Federico García Lorca: “Pero ¿qué voy a decir yo de la poesía? ¿Qué voy a decir de esas nubes del cielo? Mirar, mirar, mirarlas, mirarle y nada más. Comprenderás que una poesía no puede decir nada de la poesía. Eso déjaselo a los críticos y a los profesores. Pero ni ti ni yo ni ningún poeta sabemos lo que es la poesía. Si es verdad que soy poeta por la gracia de Dios –o del demonio-, también lo es que soy por la gracia de la técnica y del esfuerzo.” Tuvo razón Gustavo Adolfo Bécquer cuando en una de sus rimas con tono confesional señalaba: “¿Qué es poesía?”, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿”¿Qué es poesía?"¿Y tú me lo preguntas? Poesía eres tú.” Sin ir más lejos existe un memorable poema intruso incrustado en la prosa de Julio Cortazar en su celebrada “Rayuela” que parece una nota a pie de página de la rima breve.

“Toco tu boca, con un dedo el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar junto a mí como una luna en el agua.”

Si las pesquisas nos ayudan a indagar más, encontramos que Blas de Otero en sus “historias fingidas y verdaderas” nos dice sobre la poesía que “Esperamos la palabra. La puerta de metal, alta, se entreabre sola, descangayada ante la turbia luz del alba. ¿Adónde conduce esa puerta? Cinematógrafos, televisión, revistas ilustradas, periódicos como escombro... (¿Qué es la poesía?) Y esperamos la palabra (porque no ha muerto) La palabra precisa, universal, y al mismo tiempo imprevisible. ¿Qué ritmo la mueve, qué vocablos la colman, de qué sintaxis se sirve? Esperamos ante la puerta, apenas entreabierta. Habrá que empujar.”

Miguel D’ors en el prólogo de Punto y aparte con su acostumbrada lucidez nos dice que “A estas alturas; o bajuras, uno piensa que un poema no debe ser personal, ni tampoco impersonal, ni serio ni jocoso, ni largo ni breve, ni elocuente ni conversacional, ni lírico ni satírico, ni verso ni prosa, ni emotivo ni conceptual, ni de derechas ni de izquierdas, ni descriptivo ni narrativo; pero puede ser personal, impersonal, serio, jocoso, largo, breve, elocuente, conceptual, de derechas, de izquierdas, descriptivo, narrativo y todo lo que se quiera añadir, y lo contrario también.” Matizan estos puntos de vista Juan Larrea que señala que la poesía “introducida en un complejo humano, desencadena la multiforme vibración de lo encendido...” Dámaso Alonso que señala que “el objeto del poema no puede ser la expresión de la realidad inmediata, sino de la realidad iluminada por la claridad fervorosa de la poesía”, Pedro Salinas: “la poesía se explica sola; sino, no se explica” Juan Bonilla con su preocupación matemática “mis poemas lo que persiguen es plantear una serie de ecuaciones cuyos resultados ya me había facilitado la realidad”, Luis García Montero con su preferencia lingüística: “los poemas son artefactos lingüísticos propios, palabras sobre palabras, capaces de posibilitar el hecho poético” Ramiro Fonte: “Lo poético es un horizonte, una propuesta de existencia y de pensamiento presidida por la emoción, la imaginación y el sueño como potencias liberalizadoras del hombre”.
Dentro de los poetas hispanoamericanos Octavio Paz con su acostumbrada fiesta de ensayos en sus “Peras al olmo”nos dice “que sin embargo, la poesía sigue siendo una fuerza capaz de develar al hombre sus sueños y de invitarlo a vivirlos en pleno día. El poeta expresa el sueño del hombre y del mundo y nos dice que somos algo más que una máquina o un instrumento, un poco más que esa sangre que se derrama para enriquecer a los poderosos o sostener a la injusticia en el poder, algo más que mercancía y trabajo. En la noche soñamos y nuestro destino se manifiesta, porque soñamos lo que podríamos ser. Somos ese sueño y sólo nacimos para realizarlo. Y el mundo –todos los hombres que ahora sufren o gozan- también sueña y anhela vivir a plena luz su sueño. La poesía, al expresar estos sueños, nos invita a la rebelión, a vivir despiertos nuestros sueños: a ser no ya soñadores sino el sueño mismo.” Pablo Neruda dice que la poesía “tiene que caminar en la oscuridad y encontrarse con el corazón del hombre, con los ojos de la mujer, con los desconocidos de las calles, de los que a cierta hora crepuscular o en plena noche estrellada, necesitan aunque sea no más que un solo verso...” Alfonso Reyes en su “Prosa y poesía” nos dice sobre el futuro de la poesía que “cuando todas estas maravillas naturales se hayan marchitado, todavía seguirán luciendo, con intacta virtud, esos cuadros y aquellos poemas en el que el hombre se ha apoderado de las primaveras del mundo...” Finalmente Jorge Luis Borges señala que “Dos deberes tendría todo verso: comunicar un hecho preciso y tocarnos físicamente, como cercanía del mar. Un hecho cualquiera – una observación, una despedida, un encuentro, uno de esos curiosos arabescos en que se complace el azar – puede suscitar la emoción estética. La suerte del poeta es proyectar esa emoción, que fue íntima, en una fábula o en una cadencia.” Nuestro querido Gabo a fines de mayo del 2000 cuando se enteró del recrudecimiento de un enfermedad en el lecho de su cama envió este memorable poema a sus amigos:

“Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría lo que pienso pero en definitiva pensaría todo lo que digo./
Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.
Dormiría poco, soñaría mas, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.
Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen.
Escucharía cuando los demás hablan, y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate.
Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría mas sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto no solamente mi cuerpo sino mi alma.
Dios mío si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría que saliera el sol. Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que le ofrecería a la luna.

Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos... Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida... No dejaría pasar un solo instante sin decirle a la gente que quiero, que la quiero. Convencería a cada mujer u hombre que son mis favoritos y viviría enamorado del amor. A los hombres les probaría cuan equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse. A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez sino con el olvido. Tantas cosas he aprendido de ustedes los hombres...
He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada. He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su puño por primera vez el dedo de su padre, lo tiene atrapado para siempre. He aprendido que un hombre solo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse. Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero finalmente de mucho no habrán de servir porque cuando me guarden dentro de esta maleta, infelizmente me estaré muriendo”


El mismo concepto, probablemente haya motivado “El testamento de Jorge Luis Borges”que es la partida de defunción o la biografía de su eternidad que circuló dentro de los consanguíneos y viscerales ochenta y cinco años de su agitada madurez. Comprobémoslo por nuestra cuenta, releyendo a Borges como lectores machos y exegetas de la palabra con la patente de su presencia permanente en la literatura mundial y los que se resisten no saben lo que se pierden, porque la poesía es una mariposa que sigue volando viva, eterna, libre, múltiple e inclasificable y además es el lenguaje de los Dioses.

“Si yo pudiera volver a vivir mi vida, trataría de cometer más errores,/ no intentaría ser tan perfecto. / Me distraería más, sería más alegre de lo que he sido,/ y de esa vida tomaría en serio muy pocas cosas. /Sería menos higiénico, correría más riesgos, viajaría más, /contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos. Iría a lugares donde nunca estuve, comería más dulces y menos verduras.
Tendría más problemas reales y menos imaginarios/.Yo fui una de esas personas que vivió más sensata y prolíficamente/ cada minuto de su vida. Y claro, también tuve momentos de alegría,/ pero si yo pudiese volver atrás, trataría de tener sólo buenos /momentos, pues si no sabes, de eso está hecho la vida, y no pierdas/ nunca el aquí y el ahora./ Yo era de esos que no iba a ninguna parte sin un termómetro, una/ bolsa de agua caliente y un paraguas./ Si yo pudiese volver a vivir, viajaría más liviano/ Si yo pudiese volver a vivir, comenzaría a andar descalzo desde/ principios de primavera hasta el final de otoño.
Daría más vueltas por las calles, contemplaría más amaneceres/y jugaría con más niños./ Si yo pudiera volver a vivir... pero sé que tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.”


Finalmente, la UGEL San Román, con su acostumbrado liderazgo en la educación regional y en la promoción de los juegos florales “Juliaca Eterna” nos entrega este manojo de poemas cosechados y espigados de una buena siembra. Ya lo dije muchas veces, los poetas no tenemos temas, sino estados de ánimo, y en esta antología muy bien escrutada es muestra de ello y de la grandeza espiritual de la manzana del humanismo maduro que nos toca ejercerla a través del gusto todos los días y todas las horas.

Con estas palabras al buen entendedor ¡salud¡



Escuela Superior de Arte de Juliaca, diciembre del 2006.
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lunes, enero 08, 2007

Gobierno regional: la agenda pendiente.

 




Walter Paz Quispe Santos.


La región Puno como concepción y como realidad es un niño en pañales. No es aun una región de verdad, como podrían serlo muy bien Cataluña, Bretaña, Sicilia en Europa; o Santa Cruz, Antioquia, Minas Gerais o Chiloé, en América Latina. Las incipientes regiones y sus gobiernos regionales de nuestro país son experiencias de descentralización humildes y cuya infancia no tienen un crecimiento sostenido, menos la economía suficiente como para levantarse y andar hacia el futuro.

La construcción social y política de la región Puno, por lo tanto es de mucha responsabilidad de quienes se encuentran en el poder. Este parece ser el desafío principal de la planificación regional que se traduce en eso que todos llamamos desarrollo regional. Esta idea se asocia con los procesos de cambios socioeconómicos y culturales sostenidos y localizados cuya finalidad última es el progreso de la región, de la comunidad regional y, de sus ciudadanos.

La tarea de pensar y construir Puno y sobre todo construirlo políticamente es el primer reto que debe afrontar Hernán Fuentes, es decir, dotarla de las estructuras políticas y administrativas que permitan un grado variable de autogobierno regional. La misma requiere de una percepción integral de la realidad regional e imaginación para encontrar futuros posibles y deseables. Y luego, construirlo socialmente, que significa potenciar su capacidad de autoorganización de manera cohesionada, consciente de su identidad sociedad – región, capaz de movilizarse tras proyectos colectivos, forjadora de su destino y ser sujeto de su propio desarrollo.

Los procesos de construcción regional implican la formulación de dos proyectos: un proyecto político regional, productora de la cohesión y la movilización social; y un proyecto cultural regional productor de la percepción colectiva de identidad. El primero de ellos es fundamental porque permite definir el futuro regional, además presupone especificar la ideología del proyecto, su conducción política, su apoyo social y su sostenibilidad técnica. La segunda, también de prioridad esencial supone una inteligente combinación de la revaloración, difusión de las culturas locales existentes y de la apropiación regional de la cultura universal dentro del marco de la interculturalidad.

Por ejemplo, la ausencia de políticas culturales regionales ha permitido que se construya en nuestra región un Proyecto Educativo Regional unilateral, sesgado, cancelatorio con la compleja realidad regional. La miseria intelectual que comporta, porque sólo expresa las modas educativas que propugna el Banco Mundial, no responden a los intereses y necesidades ecosocioculturales e históricas y menos territoriales de Puno. Quienes lo elaboraron en su generalidad, especialistas de Órganos Intermedios que cumplen las funciones de ser “especialistas de la réplica” del centralismo limeño, sólo han podido reproducir lo que el Ministerio de Educación los instruye en sus cursos de capacitación. Con esa naturaleza de proyectos elaborados irresponsablemente, nuestra educación regional no tiene un rumbo definido. Y si hay algo de rescatable de ese proceso de construcción es el simulacro. Aceptemos que fue un intento, un simulacro de cómo se podría construir un proyecto educativo regional. Porque no tiene legitimidad y menos el consenso de la sociedad regional. (Los especialistas no son el consenso). Claro, fue aprobado por la administración corrupta del Gobierno Regional anterior, y ese mamotreto –no me cabe la menor duda- sólo nos conducirá a un suicidio educacional regional.

En suma, los temas de agenda para el nuevo gobierno regional, son la construcción de políticas culturales para Puno; luego, la construcción de un Proyecto Educativo Regional real, así como el establecimiento de políticas lingüísticas; y por supuesto, un currículo regional.

El desarrollo regional por lo tanto, presupone un enfoque cultural, donde el papel estratégico de las instituciones y organizaciones es vital. Afirmar la identidad en todos los sectores es ahora necesaria porque sino todos los proyectos de desarrollo planteados no adquirirán sentido ni orientación. Obviamente todo lo señalado anteriormente requiere de una estrategia política para convertir la región Puno desde la dimensión cultural en una de las experiencias descentralizadoras más modernas del surandino.
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Vanguardias Pedagógicas en la educación puneña





Walter Paz Quispe Santos

El itinerario que ha seguido nuestra educación puneña a lo largo del proceso de instauración de la escuela ha estado jalonado de momentos memorables e históricos donde resaltan las peculiaridades de las propuestas pedagógicas y sobre todo la pasión y entrega de personajes que con un pensamiento propositivo han tratado de configurar una educación andina, surandina o indigenista de largo aliento. Con excepción del indigenismo pedagógico, no han sido movimientos o corrientes sino más bien Maestros e indígenas, los que propusieron alternativas de desarrollo educacional y particularmente formas pedagógicas coherentes con nuestra realidad histórica ecosociocultural variada como es el caso de Puno donde coexisten culturas milenarias como la aimara, quechua, juntamente con la cultura occidental e hispánica en relaciones asimétricas y de conflicto. Así mismo es necesario subrayar el esplendor y agonía de algunas como la callahuaya, puquina y urus que desaparecieron en la bruma de los tiempos y con ellas grandes lecciones de sabiduría precolombina y formas educacionales peculiares donde el contexto y educación era parte de una unidad indisoluble.

No hablo de la educación puneña entendida desde criterios estrictamente geográficos donde se entiende como puneño todo lo que pertenece a Puno, es decir, al lugar; ni mucho menos usando criterios lingüísticos señalando una educación Aimara, Quechua, etc. sino más bien desde una opción histórico cultural, o sea ubicando a Puno dentro del desarrollo andino y panandino que resulta a la luz de las reflexiones educativas la que más guarda relación con nuestro pasado, el presente y la creación de nuestros futuros posibles y deseables. Ahora bien, si la invasión española rompió con nuestra autonomía bajo la racionalidad aristotélica de que lo perfecto debe gobernar a lo imperfecto, es decir, las costumbres y modos de vida españoles eran ejemplos de lo perfecto y las costumbres y formas de vida andinas eran muestras de lo imperfecto, la dependencia nació con tres políticas coloniales de cambio social en todo el continente y también en las sociedades andinas en general y la puneña en particular: cristianizar, civilizar y modernizar, y tal vez como hoy cierta intelectualidad lo propone se trate de “posmodernizar”. Desde el siglo XVI-XVII se pretendía convertir a los “indios paganos” a través del bautismo en “españoles creyentes” y luego en los siglos XIX-XX se buscó convertir a los “indios salvajes” mediante la escuela en “personas civilizadas” y hoy existe un cierto tipo de fundamentalismo que pretende dentro de las finalidades educativas transformar a los “tradicionales” a través de la escuela y los medios de comunicación en “modernos”. No estamos haciendo una oposición al concepto de modernidad puesto que cada cultura concibe su propia modernidad y se vale de ella.

Las vanguardias pedagógicas en Puno surgieron como una violenta oposición a las formas ortodoxas de desarrollo educacional que partían de las pretensiones de asimilación de culturas hacia una homogénea tomando como base el ideal de la peruanidad con patrones occidentales. Si revisamos los planteamientos de Telesforo Catacora, María Asunción Galindo, Emilio Romero, Alfonso Torres Luna, Julián Palacios Ríos, José Portugal Catacora, Gamaliel Churata, Emilio Vásquez y el mismo José Antonio Encinas encontraremos verdaderas dinastías de punenos que propusieron y desarrollaron vanguardias que han buscado reivindicar a partir de la educación y la pedagogía los verdaderos intereses y necesidades del hombre andino conforme con sus naturales tendencias y gustos y la realidad ecosociocultural e histórica de nuestros pueblos.

La escuela peruana experimentó tres proyectos desde la posterior invasión, estos fueron, el proyecto colonial, el criollo y el mestizo. Los mismos desarrollaron modelos pedagógicos ajenos a la realidad de los niños peruanos y con formas educacionales descontextualizas, uniformizadas y generalmente dirigidas a determinada clase social. Fue el impulso libertario aunque solitario de Manuel Zúñiga Camacho lo que permitió la instauración de la primera escuela en el altiplano en utawilaya Platería en colaboración de algunos misioneros como Fernando Sthall de movimientos cristianos protestantes que nacieron en franca oposición al clero puneño que en nombre de cristo santificaban la explotación.
Si revisamos nuestra historia, fue el 15 de noviembre de 1532. En la plaza del pueblo de Cajamarca, el Sapa Inca espera. Aparece un español llevando algo entre las manos. Por medio de un interprete le dice al inca que allí está la palabra de su Dios, y se lo entrega. Atahuallpa se lleva al oído ese objeto incomprensible, no escucha la palabra y lo arroja por los suelos. Verdad o leyenda, este suceso tuvo posteriores consecuencias que conocemos, el hecho significó el triunfo y la imposición de la escritura frente a la oralidad, la misma que en Puno fue un privilegio de las autoridades políticas, eclesiásticas y la clase social dominante y no estaba permitida a los indígenas. La rebeldía y el anhelo de conocer la escritura como una forma de liberación de la violencia simbólica que sufrían los indígenas constituye en Manuel Z. Camacho una de las mejores vanguardias pedagógicas no en el sentido estricto de una propuesta pedagógica, sino, desde la perspectiva ideológica del inicio de la pedagogía en el único espacio de reflexión que es la escuela rural, o más bien la necesidad de “enseñar” para liberar, o dicho de otro modo la necesidad de una experiencia pedagógica directa en el medio indígena. Esta gesta pedagógica fue continuada por Daría López en Pallalla y otra en Ccota por Lino Zolano y engrandecida por Ezequiel Urbiola con su paciente y solitaria labor de enseñanza en plena década del 20 sobre las organizaciones indígenas.

Las aproximaciones educativo culturales que partieron de la constatación del contacto de las tradiciones andinas y occidentales originaron pedagogías de bilingüismo en educadores destacados como María Asunción Galindo, Telésforo Catacora, Julián Palacios Ríos y otros, que plantearon la necesidad de la educación en dos lenguas: la Aimara y el Castellano debido a su comprobación del aprendizaje más activo y dinámico de los niños andinos donde los niveles de comprensión eran mayores y significativos. Las obras cimeras fueron “El niño indígena y la escuela del campo” y “La mentalidad del indio del Altiplano del Titicaca” de Palacios. Esta iniciativa pedagógica constituye una vanguardia pedagógica que es continuada hasta nuestros días con matices y variantes importantes a partir de reflexiones más sistematizadas que han nacido en la Universidad Nacional Altiplano de Puno con la creación del Área de Lingüística Andina y Educación gracias a la cooperación internacional y a partir del Proyecto Experimental de Educación Bilingüe que profundizó en las escuelas del altiplano una pedagogía bilingüe cuya concepción es mejor concebida hoy con la denominación y enfoque: educación intercultural bilingüe. No son menos importante los aportes de Alfonso Torres Luna, Consuelo Ramírez de Torres Luna, Emilio Vásquez, que señalan imprescindible la influencia del medio ecológico, social, cultural en la conformación de toda pedagogía andina. Baste leer “Negación de la escuela peruana”, “La educación rural en los países andinos” o “La meseta del Lago Titicaca” entre otros.

Por otro lado existió una preocupación importante por la autoestima o el sentir como una dimensión que la pedagogía no debía de desconocer en la educación del niño indígena. En ese sentido los aportes en algunos artículos de divulgación regados por Gamaliel Churata en diversas revistas de su época son esclarecedores al respecto: “Maestros: el magisterio es una profesión en cuanto se profesa un culto: el alma del niño. Comenzad por demostrar que sabéis en qué consiste el alma y cuáles las modalidades del alma de vuestro discípulo, no tanto como resultado de investigaciones sistemáticas de laboratorio, cuanto como de la exploración de su personalidad por los procedimientos que emplea el enamorado para interiorizarse del corazón de la mujer elegida. ¿Me entendéis? ¿Os falta amativa? Ciertamente en pocas actividades es inevitable, de necesidad pública, contar con el factor vocacional; pues se debe nacer Maestro como se nace para amar. (...) Fuisteis a la escuela no a oficiar una liturgia, como suelen los sacerdotes sin sacerdocio en el corazón: perseguíais ganaros la vida. El móvil no, no es condenable; más sus efectos son dolorosos y profundamente dañinos” nos dice en “Echad al carcelero de la cárcel”. En otra parte del mismo escrito nos recuerda que “El maestro que no siente por su alumno la temblorosa ternura de una madre por su hijo, alce el ancla, tome sus bártulos y enfile el camino opuesto; que en él si no sirve al menos no dañará”. Esta reflexión sea tal vez el preámbulo de una de las corrientes más notables de la pedagogía contemporánea que se sustenta en el sentir como uno de los elementos que determina el pensar y el actuar. Por eso la Pedagogía de la ternura es actual y necesaria hasta la aparición de la inteligencia emocional de Goleman o lo emocional y el amor como fundamentos olvidados de lo humano y particularmente la pedagogía constructivista sustentada en Maturana.

Finalmente y la más notable de toda las vanguardias fueron los aportes de José Antonio Encinas con sus ideas expresadas en “Un ensayo de escuela nueva en el Perú” donde sentencia que “El más alto cargo que un ciudadano puede desempeñar en una democracia es el maestro de escuela” En nuestro país hay maestros que han egresado de universidades, normales e institutos pedagógicos. Sus inteligencias han evolucionado en un solo sentido: alfabetizar al alumno. Es lamentable ver a tantos autómatas sentados en los bancos de las escuelas, colegios y universidades, recibiendo información poco trascendente que deben conservar en la memoria sin saber por qué, ni para qué. Por otro lado Encinas reclamaba para los maestros que laboran en el medio rural, el conocimiento de la naturaleza de la cultura indígena, y antropología social, sobre todo la lengua materna de los niños. Para Encinas “el niño ha sido el ser más incomprendido de todos los tiempos. Cuando alguien escriba su historia recién podremos comprender los tremendos males sociales que aquejan a la humanidad” señala en su obra antes señalada. Además la escuela para Encinas “debe ser un instituto de elevado valor científico destinado a estudiar la vida completa de los niños, para ofrecer luego la dirección que les corresponda” El estado peruano lo único que ha realizado es masificar la escuela, es curioso observar a cada kilómetro, en la ladera de los ríos, en la parte alta de una colina, sin infraestructura adecuada ni material educativo culturalmente pertinente. El niño andino allí se traslada como un caracol con incomprensiones que conculcan su naturaleza. La vida social para Encinas “debe ser una permanente lección de moralidad y de civismo superior ajena a toda teorización abstracta inútil y estéril” “La didáctica en ella opera –decía- como las medicinas para los enfermos. La didáctica opera en sentido individual y el método en sentido colectivo. El currículo es bueno con la sola condición de que él refleje las manifestaciones de la cultura social en el espacio y el tiempo en que se vive y permita transferirlo al niño sin perturbar su capacidad de aprendizaje” Acerca de la disciplina escolar sostenía que “la expulsión en materia educativa, como el destierro en política son castigos que ponen en manifiesto la incapacidad para educar y para gobernar” agregaba “la rebeldía es necesidad en el espíritu de la juventud” El joven andino de hoy conoce de disciplina como las reglas, férulas, regaños o cumplir con prácticas calcadas del servicio militar.

“Técnicamente el examen es un absurdo en la escuela primaria, un error en la secundaria e inútil en la universidad” era la diagnosis que realizaba sobre la práctica que hoy se conoce como evaluación. “La escuela no puede preparar siervos” concluía. “En la escuela rural se debe poner en manos del niño la historia que le servirá de verdadero programa político; desde luego será la escuela rural en el más amplio y auténtico sentido, desde sus bases sobre la tierra propia, hasta los maestros especialmente profesionalizados”
Estas son algunas vanguardias en el pensamiento pedagógico puneño que en alguna forma han contribuido en el permanente debate y reflexión sobre nuestra educación socialmente relevante, culturalmente pertinente y personalmente significativa en el pensar, actuar y sentir de la educación del siglo XXI de mayor potencialidad estratégica para el niño andino de hoy que equivocadamente se le quiere mirar bajo el lente de un Piaget suizo o un Vigotsky ruso o un Ausubel norteamericano como si ellos supieran su verdadera naturaleza constructiva cometiendo el voyerismo pedagógico de repetir irreflexivamente teorías generalizadas en otros contextos socioculturales. Es menester cerrar los libros y abrir los ojos sobre nuestra realidad para reconocerla y plantear una pedagogía del conocimiento democráticamente dilucidado en el marco de una sociedad reflexiva, y auténticamente andina. Posted by Picasa

sábado, diciembre 09, 2006

La experiencia de la lectura: aproximaciones a la literatura puneña.






Walter Paz Quispe Santos



¿Tiene sentido estudiar novelas, unos dramas o poemas porque así lo ha decidido el Ministerio de Educación?

Es absurdo estudiar a poetas y narradores porque así lo ha decidido un experto.

Churata: no escribió para dar materia de estudio a los churatianos.

Carlos Oquendo de Amat: no escribió para que se compusieran comentarios a su “Cinco metros de poemas”.

Ni Efraín Miranda para dar ocasión a las explicaciones biográficas o psicoanalíticas a su conocida “Choza”. Ni Feliciano Padilla para que los investigadores intenten descifrar y aclarar las complejidades estructurales de “Amarillito amarillando”

Son simplemente libros. Libros que ha escrito un ser humano y que leen otros seres humanos: con placer, con disgusto, con emoción, con aburrimiento. Si el aburrimiento supera ciertos límites, abandonarán la lectura a la mitad. Esto es la base de toda la literatura: EL PLACER DE ALGUIEN QUE OBTIENE LEYENDO LO QUE OTRO HA ESCRITO.

Pero, de hecho existen editoriales, colecciones, revistas literarias, profesores, críticos, cursos de historia literaria, antólogos, sociólogos de la literatura, semiólogos… para bien o para mal estos son hechos reales.

Y esta cadena de hechos incluye también que el que lee –por gusto, por obligación, por lo que sea- un libro no se contente con escuchar la voz silenciosa del autor sino que reaccione ante ella, la critique y hasta se plantee cuestiones de tipo general.

Por eso, que el hecho de aprender o enseñar historia la literatura puneña, o de ejercer la crítica o el comentario literario, así como cualquier lectura minimamente reflexiva trae consigo una cierta meditación sobre la literatura: sus funciones, medios, posibilidades, límites.
Rasgos:

La literatura es esencialmente problemático. Tiene tonalidades distintas, matices peculiares.

Literatura es un arte. Se refiere al arte de escribir no circunscrito por naciones, por lo tanto es una designación genérica. Sin embargo, hoy hablamos de literatura refiriéndonos al conjunto de obras literarias de un continente, país, región, ciudad, etc (literatura europea, literatura peruana, literatura puneña); de una época (literatura medieval, de los 80, los 90, etc); de un género (literatura narrativa, dramática, etc.).

Literatura andina.

Criterios geográficos.
Criterios lingüísticos.
Criterios históricos culturales.

La literatura es un fenómeno semiótico. Precisa de cuatro elementos:

1. Un autor, que crea o maneja un signo con intención significativa.
2. El signo.
3. Su significado.
4. Un receptor.

Gonzalo Soberano: resume cuatro elementos básicos. “Si la obra literaria puede definirse como el resultado artístico que, desde una actitud, revela un contenido, en una estructura, a través de un lenguaje, los elementos integrantes – y siempre integrados- de toda obra literaria serán, dada la suficiencia estética, esos cuatro: actitud, contenido, estructura y lenguaje.

Actitud: nos lleva a hablar de la literatura y la visión del mundo o el mito.

Contenido: nos obligará a plantearnos la relación de lo literario con la moral y con la sociedad, el problema del compromiso – social, político, moral consigo mismo- del escritor y límites de la literatura.

Estructura y lenguaje: se puede describir hasta enseñar.

No debemos olvidar su aspecto lúdico.


Critica Literaria.

Si partimos de que la crítica literaria consiste en examinar obras de autores antiguos o contemporáneos para comprenderlos, explicarlos y estimarlos mejor, y de que, como género literario, necesita sus leyes propias, su método explícito, es posible llegar a la conclusión de que esta área, pese a los diferentes contenidos semánticos que a través de los tiempos le han sido atribuidos, encaja perfectamente en el terreno de las ciencias humanas.

Podemos considerar que las diferentes teorías literarias plantean diferentes cuestiones acerca de la literatura, desde el punto de vista del escritor, de la obra, del lector o de lo que normalmente llamamos “realidad”. El esquema de Roman Jakobson pàra representar la comunicación lingüística, es util para distinguir los diversos puntos de vista:


CONTEXTO
EMISOR MENSAJE RECEPTOR
CONTACTO
CÓDIGO.

Un emisor dirige el mensaje a un receptor, el mensaje utiliza un código (normalmente un idioma que ambos conocen), posee un contexto (o referente) y se transmite por medio de un contacto (un medio, como puede serlo una charla un teléfono o un escrito). Para nuestros propósitos podemos eliminar el “contacto”: en efecto, para los teóricos de la literatura no posee interés especial ya que (excepto en el caso de las representaciones teatrales) éste siempre se lleva a cabo por medio de la letra impresa. Así, el esquema queda del siguiente modo:

CONTEXTO

ESCRITOR OBRA LECTOR

CODIGO

Si adoptamos el punto de vista del emisor, damos prioridad al uso emotivo del lenguaje; si nos centramos en el contexto, aislamos su uso referencial, etc. De modo similar las teorías literarias tienden a dar mayor énfasis a alguna función en detrimento de las obras. Si tomamos las principales teorías objeto de nuestro estudio, podemos colocarlas en el esquema del modo siguiente:
MARXISTA

ROMANTICA FORMALISTA TEORIA DE LA RECEPCION
HUMANISTA
ESTRUCTURALISTA


Las teorías románticas hacen hincapié en la mente y la vida del escritor; las teorías orientadas a la recepción (crítica fenomenológica) se centran en la experiencia del lector, las formalistas concentran su atención en la obra en si misma; la crítica marxista considera fundamental el contexto social e histórico; y la estructuralista llama la atención sobre los códigos utilizados en la elaboración del significado.

Por otro lado existen campos teóricos recientes: feminismo, posestructuralismo, posmodernismo, poscolonialismo, teorías gays, lesbianas y homosexuales de la literatura, que fomentan la reinterpretación global y el cambio de las formas del discurso literario.

La literatura puneña y educación.

¿Canon literario?

Establecer criterios selectivos de autores y obras para su inclusión en el currículo de todos los niveles y modalidades.

Es importante construir un curriculum regional conn relevancia social, pertinencia cultural y significatividad personal. Dicha construcción debe convocar a todos los actores sociales y no como se hace hoy sólo con la participación de UGEls que en realidad sólo son especialistas de la "réplica" es decir, especialistas del centralismo.
Lo mismo ocurre con las políticas educativas regionales que se han elaborado sin responder a politicas culturales que no existen en Puno.

Conferencia: Literatura puneña Posted by Picasa

Cultura andina, globalizacion y educación.





Walter Paz Quispe Santos

Hay diversas maneras de abordar la relación de la cultura andina, globalización y educación.

Una de ellas y tal vez la más pertinente es, la que nos plantea los estudios culturales. Según Alain Touraine “Tenemos pues la necesidad de un nuevo paradigma; no podemos volver al paradigma político, fundamentalmente porque los problemas culturales han adquirido tal importancia que el pensamiento social debe organizarse en torno a ellos” (Touraine: 2005: 13)

Para estudiarlo Michel Foucault usó la noción de discurso. Y lo hizo con tal éxito que ya no se habló más que de narrativas sobre todo en el mundo occidental. Así se pasó de un lenguaje social al lenguaje cultural.

Los discursos ayudan a iluminar conjuntos históricos que no pueden ser reducidos nunca a formas de dominación, donde las protestas, conflictos, las reformas ocupan un lugar tan grande como las coacciones del poder. Un discurso no sólo es instrumento de dominación, sino igualmente un instrumento de la construcción de las defensas, críticas y movimientos de liberación. Todas estas formas de resistencia se basan en principios no sociales de legitimación. Todo discurso es una forma particular de apelación a una figura u otra de lo que por ejemplo Touraine denomina el sujeto y que es la afirmación de formas cambiantes, de la libertad y de la capacidad de los seres humanos para crearse y transformarse individual y colectivamente.

La subjetivación es decir la creación del sujeto, no puede nunca confundirse con la sujeción del individuo y la categoría. No estamos encerrados, nunca estamos reducidos a decir que no podemos hacer nada. La idea de discurso da lugar a la luz como a la sombra. Es decir a lo dominante y a lo dominado. Por ejemplo:

La noción de civilización en occidente se construyó a partir de la represión del incivilizado, del ignorante, etc. Todos los mitos griegos y romanos así lo testifican.

Así surgió en Filosofía la racionalidad aristotélica: lo perfecto debe gobernar a lo imperfecto.

Entonces la creación del otro, responde a formas de construcción de occidente. Por lo que ahora en las condiciones actuales es imposible explicar el devenir de la cultura andina al margen de la cultura occidental.

Por ejemplo: de acuerdo con la racionalidad occidental: lo perfecto lo constituyen las formas y costumbres españolas y europeas, y lo imperfecto todas los sistemas religiosos, políticos, culturales de los andes, de aimaras, quechuas, puquinas, urus, callahuayas, etc.

Anibal Quijano, nos dice que es imposible explicar la realidad peruana al margen del colonialismo: colonialismo del poder y colonialismo del saber.

Ejemplo: la idea de lengua española y no castellana en los atlas geográficos, la sucesión de los 14 incas responde a los esquemas occidentales de la sucesión de reyes. Los cánones renacentistas de evaluación y valoración del arte andino, etc.

Las consecuencias de esa visión son: el desencuentro de dos culturas: la una quebrantada e inerte y la otra incipiente y sin originalidad, dos formas de vida inconexas y mutuamente excluyentes que constituyen el trasfondo del gran problema de la personalidad andina. El mismo también se manifiesta como un fenómeno general del desdoblamiento y mistificación de nuestras instituciones, las ideas y los valores.

Hay de este modo un proceso cada vez más agudo de deformación de la mentalidad popular que entraña una despersonalización creciente de la región y del país. Difícilmente podemos hablar de una cultura puneña, existe más bien una variedad de culturas separadas y dispares con marcadas diferencias a nivel y amplitud y difusión. Como lo sostenía Sebastián Salazar Bondy, en el conjunto de la sociedad peruana y la cultura se carece de una norma fundamental, de un principio integrador, gracias al cual los particularismos se resuelven potenciándose hacia la unidad: hibridismo y desintegración son, así dos rasgos de nuestra personalidad cultural y eso conduce a la mistificación de los valores, la inautenticidad y el sentido imitativo de las actitudes, la superficie de las ideas y la improvisación de los propósitos.

Ejemplo: el cholo surgente.

En consecuencia, decir que el puneño, juliaqueño, cusqueño o andahuaylino, es un ser alienado equivale a decir que piensa, siente, actúa de acuerdo a normas, patrones y valores que le son ajenos y que carece de la sustancia histórica de la cual depende su plenitud y prosperidad como pueblo.

¿Existe y existió una construcción ética del otro? Para verificar tales elaboraciones occidentales es necesario verificar:

Los diccionarios: diccionario de Nebrija, de autoridades, diccionarios actuales y que definiciones y colocaciones proponen para las culturas andinas, aimaras, quechuas, etc. Las nociones de folklore, indígena, indio, pueblos originarios, etc. Los textos escolares y verificar como están representados los aimaras, quechuas y culturas amazónicas. Los discursos cotidianos de las personas, autoridades, congresistas, el catolicismo (bautismo), los medios de comunicación social, y la educación, etc.

Consecuencias: las comunidades campesinas se reconocen como quechuas y aimaras pero sienten vergüenza al decirlo. Viven el estigma cultural.

Hay que observar también: los eventos discursivos institucionales como el Brisas del Titicaca y de Ate en Lima, o los discursos pedagógicos de las escuelas públicas o privadas del turno diurno y la nocturna. No sólo ello, sino también lo que sucede con las fiestas en el Club de Tiro en Puno.

La noción de cultura andina surge, a partir de las reflexiones críticas para afirmar la identidad. Por tanto, también es una creación intelectual.

• Para algunos procede de los andes:
• Para otros procede de la noción de ANTI, uno de los suyos del Tahuantinsuyo.

A todo esto: la cultura andina, es consecuencia de la reflexión de algunos criterios:

• El geográfico: que usamos para llamarnos a partir de la geografía: somos puneños, juliaqueños, cusqueños, paceños, cochabambinos.
• El lingüístico: que usamos la lengua como base de nuestra identidad, somos aimaras, quechuas, machiguengas, guaranies.
• El histórico cultural: la que toma en cuenta las dos anteriores para afirmar identidad.

La noción de cultura andina aspira a ser el eje vertebrador del desarrollo de la personalidad de las personas y pueblos. De allí la afirmación que somos andinos, nuestra cosmovisión y prácticas sociales son andinas. También hay expresiones más reducidas al contexto del sur que algunos como los de la iglesia llaman surandino. O las expresiones normativas onomasiológicas de: andinidad y andinismo, en una visión más específica y menor: puneñidad y puneñismo.

Ahora bien: la globalización cultural y sus virtualidades, que en realidad son un efecto colateral de los procesos de políticos y económicos son consecuencia del capitalismo de producción y consumo, y que también surge producto de las virtualidades y asociaciones con los medios de comunicación una modalidad de capitalismo: el capitalismo de ficción que se ha convertido en un instrumento más eficaz de dominación y persuasión. La asociación empresa y medios de comunicación son perjudiciales para cultura andina por cuanto buscan el desarrollo de un pensamiento único.

La globalización por lo tanto, es producto de una ideología de la eficiencia social que responde perfectamente a la racionalidad de que lo perfecto debe gobernar a lo imperfecto.

La imagen de la cultura desde la metáfora de la globalización nos permite entenderlo desde varias perspectivas:

1. como condición necesaria para que una cultura persista y sea vivida por sujetos.
2. en tanto que es apreciada como la dinámica que provoca el mestizaje cultural difuminando fronteras entre culturas y,
3. como actitud epistemológica para ver los problemas del mundo y la dinámica desde una perspectiva global.

Sin duda la globalización es una forma de colonización cultural de los fuertes sobre los débiles, y la preocupación andina y muy legítima es como hacer de ella una dinámica natural de intercambios inherentes a las culturas para que ciertas reglas sean recíprocas. La globalización crea además nuevas desigualdades a la hora de poder extraer beneficios: acceso al conocimiento, a la comunicación, a la comunicación, a la tecnología, etc. Si los Estados – Nación modernos no han aniquilado culturas locales en su seno, o no han podido hacerlo del todo, la globalización a escala más amplia tampoco lo va hacer. Para ello es importante repensar nuestra educación desde nuestra cultura, y la mejor forma de hacerlo es formulando políticas culturales y educativas que tengan legitimidad y consenso para la sociedad andina.

La educación latinoamericana y peruana, y la sociedad andina en general vive un proceso de imposiciones coercitivas en el plano educacional de dos discursos patrocinados por el Banco Mundial, el BID, en acuerdo con los gobernantes de cada país: uno de ellos es el discurso pedagógico basado en las competencias de sustento cognitivo y el otro discurso es el basado en el pensamiento estratégico – pragmático que modela los procesos de administración y gestión organizacional. Dos discursos que buscan asegurar el pensamiento único y neoliberal que chocan frontalmente con los intereses y necesidades ecológicas, sociales, culturales e históricas de nuestros pueblos andinos y el congreso que hoy nos convoca nos servirá de mucho para enfrentar contra esas posturas eurocentristas y norteamericanizantes y hacer de la cultura andina una realidad porque el destino de nuestros pueblos nos pertenece a todos.

Conferencia: Congreso Nacional de Cultura Andina - Puno. Posted by Picasa

La lengua de los Qhwaz-zh zhoñi

 




Walter Paz Quispe Santos

Los Qhwaz-zh zhoñi, en la variedad Chipaya de la familia lingüística Uro, quiere decir “hombres del agua”; y es como se autodesignan los Chipayas para diferenciarse de los “hombres secos” o advenedizos aimaras, a quienes se les conocía y conoce con el nombre genérico de tozha que en Uro significa “extranjero”. La autodenominación es semejante y paralela a la que empleaban los uros del Lago Titicaca, que se consideraban a sí mismos qut-zh zhoñi u “hombres del lago” nos dice Rodolfo Cerrón Palomino quien acaba de publicar un monumental estudio titulado “El Chipaya o la lengua de los hombres del agua” (fondo editorial PUCP 2006).

El estudio nos ofrece por primera vez una descripción detallada y completa de la variedad Chipaya de una de las lenguas más antiguas del altiplano peruano-boliviano; y que para sorpresa de muchos investigadores aún cuenta con una comunidad lingüística reducida que lo habla actualmente en el pueblo de Santa Ana de Chipaya que está situado en la parte oriental de la provincia de Sabaya, a unos 200 kilometros de la ciudad de Oruro - Bolivia. Pero que en tiempos prehispánicos, era de uso general entre los pueblos lacustres y ribereños comprendidos dentro del eje acuático Titicaca – Poopó, los que estuvieron en contacto, sobre todo en la hoya del gran lago interior con pueblos de habla Puquina. Rodolfo Cerrón Palomino, además explica que a lo largo de su historia fueron sometidos por grupos de distintas lenguas, en especial puquinas, aimaras y quechuas, en ese orden. De manera que la lengua primordial, fragmentada a lo largo del eje lacustre, fue siendo absorbida gradualmente por tales idiomas, hasta no quedar en la actualidad sino dos variedades: el iru wit’u, en la naciente del Desaguadero, y el Chipaya, al norte del Salar de Coipasa, estando en virtual proceso de extinción irreversible, como aconteció en la primera mitad del siglo XX, con el ch’imu, hablado en la bahía de Puno, y con el uru-murato, de las riberas del Poopó.

Sobre el término “Uro” Cerrón sostiene que tendría un origen quechua, que significaría “insecto” o “bicho”, también “persona o animal de tierna edad”, acepción de sentido metafórico, en cualquier caso, aplicado el término a una persona mayor o a un grupo social, no podía tener sino un matiz despectivo. Esta designación guarda relación con la forma como eran llamados no sólo los pueblos originarios del lago sino también ciertos ayllus no reales del Cuzco; por lo que no se extraña de que haya pasado a ser una designación privativa y estereotipada como “bárbaro” e “indómito”, incapaces de tributar; y de allí, posteriormente, a todo pueblo que, en la colonia tenía una semejanza socioeconómica con ellos.

Me reservo el comentario y la reseña lingüística para una publicación especializada, pero atendiendo al interés informativo del diario “los andes” me permito compartir algunas palabras y oraciones del mencionado estudio que seguramente nos dejará pensando sobre los signos y sonidos con que se comunicaron y soñaron nuestros antepasados del lago y los que conservan aún viva la lengua uro.

Numeralia: tshii ‘uno’, pizk ‘dos’, chhep ‘tres’, paqpik ‘cuatro’, phisqa ‘cinco’, sujta ‘seis’, paqallaqu ‘siete’, kimsaqallaqu ‘ocho’, llatunka ‘nueve’, tunka ‘diez’. En esta parte Cerrón nos aclara que “al igual que en el puquina y el quechua, el sistema numeral del chipaya es decimal. Sin embargo, de los números cardinales del protoidioma, la lengua sólo retiene los cuatro primeros, mientras que los restantes fueron tomados del aimara” (pág. 104).

He aquí una muestra de la oración uro-chipaya:
Zhoñi ititi tan-chi-tra ‘el hombre atrapó una pariguana’
Paku-ki mizi tr’at-chi-tra ‘el perro mordió al gato’
Wer An-a-kiz t’anta thaa-u-tra ‘yo doy pan a Ana’

En el apéndice de la publicación existe una muestra textual uro sobre el relato cosmogónico del “Tata Sabaya y el Sajama” en una de las tantas versiones que circulan en el labio de los chipayas. Los personajes hacen referencia a los volcanes inactivos de Sabaya y Sajama:

“Hazi-ki wer tii kintu kint-a-tra Sajama-zh-tan tata Saway-zh-tan. Tuki timpu tii naka-ki thowthowa-ta-zh khi-ñ(i) khiy-la. Halla neqz-tan tshaa tur-a-kiztan ap-thap-z-t-qal-tra. Puku-Itan-pacha, nii-naka-ki naa tur-a-tan parli-ñi-ta-qal-tra. Tshii nooj puku-Itan zal-zhku qich-as-t-qal-tra naa tur-a-kiztan. Sajama-ki at-kiz trak-z-t-qal-tra: izhqi zat-chi-pacha. NSU-kiz tata Sawaya-ki zmali zhaju-z-t-qal-tra Sajam-zh-japa. Neqz-tan, tata Sawaya-ki zh-parli-t-qal-tra oqchapk-zh-tan. Nii oqchaka khi-t-qal-tra qos-uñ qhuya cuy-a-jo, nii Sajama t’es-zhin-z-japa. Halla nuzh manti-t-qal-tra nii tata Sawaya nii oqpachaka-nak-zh-kiz. Neqz-tana-ki, nii yuca phom-z-t-qal-tra. Ni-zhta-kiztan Sajama taj q’ol-z-t-qal-tra…”

“Ahora contaré el cuento del Sajama y el Padre Sabaya. En tiempos lejanos dicen que estos personajes eran bastante jóvenes. Fue entonces cuando se enemistaron por una joven. Coincidentemente, los dos habían entrado en tratos con la misma joven. Un día, encontrándose los dos, se habían peleado por ella. El Sajama se había dado un puñetazo en la boca del Sabaya, haciéndole zafar los dientes. A raiz de eso el padre Sabaya quedó sumamente enojado con el Sajama. Entonces, para vengarse, el padre Sabaya les habló a unos topos. Les pidió que construyeran una casa debajo del Sajama para que este se hundiera. Así les ordenó el padre Sabaya a los topos. Entonces, a causa de los tuneles, la tierra se hundió y el Sajama cayó, quebrándose la espalda…”

Sin duda, la publicación de Rodolfo Cerrón Palomino, complementa y aclara mejor los estudios iniciales sobre el Uro Chipaya de Alfredo Torero, publicados en la Revista Andina y su libro “Idiomas de los andes, lingüística e historia” (IFEA – 2002) y los estudios de Jean Vellard, Natham Wachtel, y otros investigadores que han contribuido al esclarecimiento del panorama lingüístico de la cultura andina.

fuente: los Andes Posted by Picasa

sábado, octubre 07, 2006

Gitano es mi corazón.

 




Walter Paz Quispe Santos

Conocí a los gitanos por causa de una doncella que vi tomar todos los días el metro desde Badalona hasta el centro de Cataluña. Eran los días de la primavera mediterránea después de mi convalecencia de un accidente, y mucha pasión por causa de esa mujer roma a la que no conseguí interesar por más empeño que puse en las visitas por el barrio donde andaba con una elegancia y belleza turbadora. Fuera porque no me sentía capaz de poner orden aquella turbación o porque parte de mis proyectos no salieron como lo había planificado debido a mi quebrada salud que me internó en el Hospital del Mar. La historia que ahora voy a contar es un benévolo desquite de aquella frustración romántica e intelectual tras los últimos meses que pasé en Barcelona, y un homenaje al pueblo gitano que como muchos sólo conocía a través del estereotipo, esa visión sesgada de la realidad que muchos construimos por falta de acercamiento y verdadera práctica intercultural.

Mi visión sobre de los gitanos era aquella de seres errantes sin un lugar de residencia fijo en la tierra que se desplazaban de lugar en lugar, sacando la suerte a las gentes. Complementaban esa mirada los pequeños campamentos que muchas veces ellos levantaban a su paso por Puno a la entrada de la urbanización Chanu chanu, como si fueran pequeños circos en miniatura. Pero, mi persecución infructuosa a la hermosa joven gitana desenmadejó una historia matizada con algunas diferencias digna de toda una experiencia a contar.

Todas las mañanas me levantaba de madrugada con el vivo interés de ver a la muchacha romaní. Ella casi siempre tomaba el metro a las ocho de la mañana, y yo sabedor de su habitual rutina, lo esperaba faltando unos diez minutos en la boca del metro. Cuando de pronto se aproximaba a la entrada, yo me metía a la estación donde se espera el paso del metro. Allí a unos pocos pasos y a veces a centímetros espiaba y contemplaba su sonrisa encendida con hermosos aretes y un peinado colosal que hacían un juego perfecto con el vestido de colores vivos que traía puesto. Mis formas de llamar la atención no lo inquietaron en nada. Muchas veces lo seguía hasta el lugar donde ella abandonaba el metro y luego lo veía desaparecer en medio de la multitud de la gran avenida de las ramblas.

Este seguimiento fue un ritual por días enteros. No entendía por qué no prestaba atención a todas mis miradas seductoras que muchas veces le regalaban una flor imaginariamente. Pero cuando me atreví a entablar una conversación con ella fue cuando comprendí que no le estaban permitidos las amistades y amores con extraños. Yo era sin duda un extraño para ella, y darme un mínimo de afecto era quebrantar uno de los principios romas celosamente guardado por generaciones. Luego de muchas indagaciones sobre la historia del pueblo gitano pude saber que se enamoraban y casaban sólo entre ellos y que no permitían forasteros o foráneos, y menos advenedizos como yo.

Los gitanos son un pueblo con una cultura ignorada por el resto de la sociedad, sobre todo española. La mayoría de las instituciones tienen una concepción más social que cultural del pueblo romano –nombre con que prefieren ser llamados muchas veces-. La concepción personal de la vida, según me contó mi codiciada interlocutora se basa en parámetros legendarios de relaciones familiares interdependientes que constituyen sus leyes sobre los que giran la vida cotidiana romana. Según pude comprobar, ellos tienen un origen indio y europeo de concreción, y por supuesto tienen una proyección transnacional, por eso muchos escritores lo llaman los “verdaderos ciudadanos del mundo”. El origen indio del pueblo gitano – en concreto el nor oeste del subcontinente indostánico, que comprende las regiones de Punjab y Sinth, es rememorado constantemente por la mayoría de ellos. Algunos refieren que en el siglo IX los musulmanes invaden india y los indios que vivían los territorios nor occidentales de la península indostánica emprenden una odisea con dirección al oeste. La segunda migración se produce en el siglo XIII, cuando arriban los mongoles y el éxodo gitano fue masivo. Luego Grecia y Armenia fueron importantes lugares de concentración para luego diseminarse por todo el mundo.

El sistema de valores de los roma definen una forma particular de afrontar la vida. Son valores profundamente humanos el amor a la vida y la libertad, tanto individual como colectiva, el respeto a las personas mayores, la solidaridad con los que conviven, sobre todo ante la muerte de un semejante o familiar y el espíritu de la no violencia. La lengua que hablan es el romano, una lengua gitana universal, y dentro de ellos se encuentra el Kalo que es una de sus variantes dialectales.

El temor o la prohibición de enamorarse por un “desconocido” y otras culpas son abordados por un tribunal llamado kris, la función del cual consiste en determinar responsabilidades y sancionar la falta. Integran el tribunal los gitanos de más prestigio de la comunidad. Y lo que más me llamó la atención es el hecho de que las mujeres pueden estar presentes en la asamblea pero no participan de las decisiones. Las sanciones que aplican son desde la entrega de algunas sumas de dinero, la pérdida de reputación en la comunidad gitana hasta la expulsión.

Tienen algunos rituales y ceremonias tradicionales muy parecidos a las prácticas andinas, como por ejemplo, la celebración del nacimiento y adjudicación de un nombre (bávine) el bautizo (kristeñe) el funeral, las celebraciones de una virgen (Sláva), la bienvenida de honor a un gitano importante (pachíu) y el ritual del restablecimiento de la salud de un gitano enfermo (Kurvano) que continúan con el vigor y la vitalidad que sostiene la cultura gitana.

Sin duda los gitanos, -sobre todo la belleza romaní o gitana- ha inspirado a poetas y narradores como Cervantes y García Lorca, pintores o escultores como Romero de Torres, Zuloaga y Mariano Benlliure; cineastas como Rovira Veleta quien dirigió “Los tarantos” y a muchos músicos como Falla, Albeniz por citar nombres. Pero sobre todas las cosas si hay algo que te atrapa en las inmensidades de las emociones es sin duda la música del flamenco, con el particular parnaso gitano: Carmen Amaya, Sabicas, Manuel Torre, La Ñiña de los Peines, Antonio Mairena, Manolo Caracol, entre otros.

Estos fragmentos irregulares escrutados de la memoria de la guapa gitana cual descoloridos retazos de vida están poblados de muchos episodios y recuerdos tristes de dolor y xenofobia que sufre el pueblo gitano, y cuyo padecimiento motiva esta confesión que más que un cuaderno de viajes es un testimonio de solidaridad y también para expresar que mi corazón es gitano. “Amèntsa, amèntsa khetane thaj na korkore ke feri khetane sam zurale”.

Fuente: Los Andes. Posted by Picasa

miércoles, octubre 04, 2006

¿Miedo a la evaluación?





Walter Paz Quispe Santos

El gobierno ha colocado el tema de la evaluación docente como una medida a aplicarse el mes de diciembre. Todos han advertido el anuncio como precipitado y arbitrario y sobre todo los docentes que anuncian una huelga contra estas medidas. Pero existe en realidad un ¿miedo a la evaluación?

En el magisterio peruano, evidentemente existen profesores desde la A hasta la Z, es decir; desde los buenos hasta los malos, como en cualquier institución pública o privada. Y ciertamente el tema de la evaluación asusta a algunos y a otros no tanto. Preocupa a los que han usado el magisterio como un verdadero refugio de su fracaso académico. Esta demostrado que los muchos de los que ejercen la carrera docente han elegido la misma porque no han logrado ingresar a otras carreras profesionales y en última instancia ser profesor significa para ellos un consuelo a su miseria intelectual.

También debe asustar a los que usando el carné de aprista han ingresado precisamente en el primer gobierno de Alan García y luego no se han profesionalizado aun y si lo han hecho, seguramente en instituciones universitarias de dudosa reputación, los sábados o domingos, ó a distancia. A ellos si debe preocuparles el tema de la evaluación.

Y por supuesto, a los que han egresado de algunos institutos superiores privados y algunas universidades sin calidad, de esas que reparten títulos como “casinos o naipes” allí donde la enseñanza superior no universitaria y universitaria es una verdadera estafa intelectual.

Debe preocupar así mismo, a los que después de haber egresado no se han preocupado por estar actualizados, porque según ellos en educación nada cambia, todo sigue igual. Aquellos de mentalidad topográfica que creen que todos los objetos están en su lugar por lo que no había necesidad de capacitarse, y los que tienen una mentalidad metereológica que comparan la tarea docente como el tiempo cambiante, sin duda deben estar riéndose del anuncio presidencial.

A los que han elegido la carrera magisterial por vocación y han egresado de instituciones de formación magisterial serias no les preocupa el tema de la evaluación. Mas bien están pendientes de que las reglas de la evaluación docente sean claras y no sean concebidas como una sanción o tengan un carácter punitivo. Y en ello tienen razón, porque con gobiernos demagogos que dicen una cosa y luego hacen otra, es legítima la desconfianza; es importante que haya normas y leyes que sean respetadas por todos.

Sin duda, la evaluación docente ayudaría a detectar problemas y priorizarlos luego para resolverlos a través de una formación continua de docentes. Para nadie es novedad que existe una correlación entre el bajo rendimiento de los estudiantes con las deficiencias cognitivas de los docentes. Así lo demuestran las últimas evaluaciones tomadas para el ingreso a la carrera pública magisterial donde sólo un 3% aprobó la prueba y el resto ha ingresado a trabajar con notas desaprobatorias. Y esa verdad no lo podemos ocultar. Como es inocultable los resultados de las pruebas internacionales y nacionales sobre rendimiento de nuestros estudiantes donde estamos ubicados en los últimos lugares.

Además llama la atención que el Ministerio de Educación ahora esté preocupado en conocer resultados de sus diversas capacitaciones a través de terceros, sobre todo ONGs y otras instituciones improvisadas para tal propósito, eso significa que no cuentan con sistematizaciones de la formación continua de docentes. Es lamentable que la irresponsabilidad presida los actos en la institución rectora de la educación del país. Allí es urgente una evaluación, porque esta institución ha sido utilizada por diversos gobiernos y también por el actual como escenario del clientelaje y camarillaje político. Muchos “especialistas” ahí se encuentran por recomendaciones de congresistas, viceministros y demás ayayeros del gobierno. Si queremos practicar una cultura de la evaluación, partamos por casa, evaluemos y no permitamos que gente sin el respaldo académico debido siga practicando la “cultura de la copia” y el “remedo” de ideas importadas de otros países sobre todo europeos y norteamericanos. ¿La solución de nuestros problemas educacionales se encuentra fuera del país? ¡Hay que evaluar el voyerismo pedagógico¡

Que la evaluación traiga salud profesional a nuestros docentes, es una de las formas de mejorar la educación, pero si esta es sólo para buscar chivos expiatorios de todo el desorden educativo de varios gobiernos de turno no servirá de nada. Como no sirve de nada que la evaluación solo se use para devaluar más la función docente y hacer de nuestra educación en un verdadero pandemonio del que no podremos salir jamás.

Fuente: Los Andes Posted by Picasa

martes, setiembre 26, 2006

El Obituario del Buho





B A B L Ú

Hoy
que
en
tus
labios
arden bosques de risas
Ariadna
los
árboles
sueñan
con
un
bosque.

UNO

He plantado el silencio en la zona mas profunda de la noche.
Espero de ella la humilde voz de la luciérnaga.

Guardo silencio reverente y Morfeo me vigila.
Bebo del ojo de sus manantiales la vía láctea.

Prefiero esconderme en alguna roca astral, zambullirme en su senda celeste.
Estoy acostumbrado a leer el silencio mientras la alegría duerme entre pañales de nubes (todavía es niña y sueña con una madre de cristal).

De sus páginas salta una mariposa no impresa y revolotea por lugares no cartografiados de la tristeza. Desparrama garúas sobre la música extendida.

La luna es una burbuja donde refugia sus nostalgias el amor.


DOS

La nostalgia nace a cada instante. Gime la alondra al parirla. Es una salamandra que recorre las cuerdas del violín para proferirla, herirla, arrastrarla con su arco de frío sin piedad y descorazonarla.

Es una abeja que vuela mil novecientos noventa y nueve veces para crear una rosa. Su destino es vagar sobre la hiel de una hoja marchita.

Descansa en el granizo de las nieves perpetuas. Agita sus alas y retorna a su infancia glacial.
La nostalgia siempre muere de amor.

TRES

Esta es una ceremonia rosada del tiempo. Una rima melancólica de la lluvia que cuando uno bebe sus aguas olvida su nombre.

Cuando la amargura penetra en los estolones del melocotón, se acurruca el amor, brincan sus sombras, se hacen a un lado.

Se arrastra rumorosamente el caracol sobre las teclas de un viejo plano. Se libera una melodía acuática. ¿Es Haendel o Debussy? ¿Quien es? Es un grillo que canta a los mares y ríos y cuando deja de cantar, amanece.

CUATRO

Eres la huella digital de la lluvia. La sucesión vertical de burbujas de música que cuando se rebela el tiempo parte en dos el siglo.

¿Leerás mi idioma ignorado? Esa inscripción sepulcral en la frente mítica de la tarde. La memoria tierna agujereada por el silencio encogido y desgranado.

Yo soy el hilo infinito que viaja a tu universo dormido. Abatido como el rumor triste de la alondra en la orilla lejana.

He metido la mano en el fondo del aire, lejos, muy lejos, en los pórticos agrietados de la borrasca buscando tus ojos claros y sólo he encontrado tu nombre.

CINCO

En el movimiento de la luna la cronología del amor es la oscilación de la ternura.

Un ciclo de andanzas íntimas donde los rastros son péndulos que cuelgan como enredaderas enamoradas del muro de la angustia.

Huellas de continuidades donde la actualidad se encuentra depositada en la maleta de viajes de la nostalgia.

La coronación de la soledad tiene por ceremonia la desintegración de horizontes que trazan las aves sobre alfombras destruidas.

Y el universo es un dulce cajón donde las inmóviles florescencias de tu cara permanecen como gastados materiales de un tiempo sepultado de sonrisas.

SEIS

Vivo mi vida en un reloj viviente, medido por una clepsidra y el calendario, no se si soy un río o la tormenta.

Su brevedad abre círculos a mi tristeza y me hace girar en torno a ella, a veces pienso que soy un coro de melancolías extraviadas en sus aguas.

Un silencio corto en medio de dos notas musicales que pertenecen a dos partituras distintas. Un pentagrama mudo que solo contiene una melodía no tocada.

Tal vez soy un suspiro incandescente florecido en un manantial que brota del pozo de tus ojos.

BLU

Voy
cerrando
estos versos matinales
para abrir las paredes
de tu piel mineral
buscar
el
secreto
de tu
corazón aciago,
cavar
la
noche
profunda
y
beber
la agonía de melancolías heridas
de pozo amargo
de
tu
música callada.


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viernes, setiembre 22, 2006

Tiempos Electorales

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El cangrejo en campaña.

 

Walter Paz Quispe Santos

El cangrejo

El cangrejo como simbolización en política es una metáfora conceptual y cuya proyección metafórica ANIMAL / ALGUIEN SE PARECE A EL EN SUS HECHOS, nos permiten establecer algunas correspondencias semánticas y semióticas que permiten la aparición de expresiones variantes de moverse con reculadas retrógradamente.

El dominio de origen, sería: animal crustáceo decadópodo, que se mueve lentamente y sin rumbo definido.
El dominio destino, sería: construcción en sentido comparativo para ponderar las acciones lentas y retrógradas, de algunos políticos desorientados por una neurosis de poder.
Correspondencias ontológicas:
Un proceso político que no avanza, se corresponde con el movimiento del cangrejo que no sabe para donde moverse y no permite el avance de sus congéneres.
Correspondencias epistémicas:
Si un político no tiene un programa político, miente o improvisa su política no permite el desarrollo de sus gobernados, el pueblo o una región.
Si un político sólo se mueve en un mismo lugar sin mostrar avances significativos, se encuentra en un punto muerto, patinando en el mismo sitio, estancado sin conseguir ningún objetivo ni meta. Es decir no se avanza, no hay desarrollo.

Este fenómeno de creación léxica para el lexicólogo que lo encuentra en el habla popular, o el terminólogo que lo ubica en el discurso político, es un ejemplo singular de polisemia, es decir, de la riqueza creadora de la lengua y sus usos. Y en el caso que nos toca comentar desde la actual coyuntura política se presta oportuno para usarlo, sobre todo cuando se evalúa las acciones de muchos políticos en el poder municipal o regional, y cuyos resultados son insignificantes, y que el pueblo que votó por ellos se encuentra frustrada por la demagogia, la corrupción, nepotismo y su falta de rendición de cuentas escandalosa.

En campaña.

Ciertamente campaña es un préstamo del ámbito del léxico de la guerra, significa conjunto de operaciones bélicas que se desarrollan en una época determinada o un espacio determinado. Por lo tanto, es un trasvase del lenguaje militar al electoral; así se dice que se trata de un periodo en que se llevan actividades persuasivas de convencimiento como la propaganda retórica destinadas a conseguir votos. Pero la campaña electoral no sólo se vale del discurso oral, sino del escrito, visual, el audiovisual, por lo que recurre mucho a las estrategias de la retórica. No la retórica devaluada esa que se usa comúnmente en el habla cotidiana y se dice “es pura retórica. La retórica en la campaña electoral ha desarrollado profundamente y sus aportes sobre todo en la comunicación social en general y la publicidad y propaganda en particular es innegable. Y claro, todos los candidatos son tributarios de ella, lo usan continuamente consciente o inconscientemente en sus discursos y los mismos presentan algunos rasgos que se han sistematizado y que ahora nos sirve como instrumentos para identificar mejor al mentiroso, al trufador, y sus consecuencias fatales para el desarrollo de nuestros pueblos. Por eso, en las siguientes líneas les presentamos algunas de estas estrategias usadas que nos ayudarán a tener una posición crítica frente al embaucador, el vendedor de cuentos chinos, y el mercachifle del politiqueo ramplón que al final termina como el cangrejo rechoncho, impopular, sin saber a donde ir, ni por donde se camina y si consigue hacerlo da tres pasos para atrás y uno para adelante.

La mentira en la política.

En política se recurre frecuentemente a la mentira: su papel es de ejercer una influencia y sólo accesoriamente brindar informaciones de la identidad política del candidato y el grupo informal al que pertenece. La mentira es una manipulación de signos que pretende siempre situar al elector en inferioridad con respecto a quien miente. La ventaja de la mentira en relación con el ataque directo está en que, por hipótesis el ciudadano puneño no sabe que se le está atacando, sino persuadiendo sutil y estratégicamente. Este tópico tiene una importancia porque hoy en día la organización de la propaganda está en manos de comunicadores sociales, y cuando éstos recurren a la mentira vuelcan toda su competencia “profesional”. Son sus mejores socios, y estos de manera prototípica le brindan más espacio en los medios y recurrentemente comentan mal de los adversarios del auspicioso contendor.

Uno de los principales medios que utilizan para ello es la información: dando falsas informaciones o sencillamente seleccionando las informaciones buscan modificar los juicios de los electores a favor de un candidato a cangrejo. Por eso una de las tareas del elector es defenderse de la mentira y buscar la resistencia crítica frente al engaño cotidiano público y mediático. Un ejercicio de profilaxis para identificar la mentira como programa político tiene las siguientes características: en primer lugar, el candidato a engañador siempre apelará al sentimiento por ejemplo al puneñismo o juliaqueñismo de los ciudadanos. El objeto de la mentira será para ocultar, inventar o deformar algo. El político puede mentir acerca de sí mismo, del contrincante, de un tercero o incluso del entorno. Los signos de la mentira que emplea, es que hace percibir discursos orales o escritos, imágenes, falsos personajes, objetos o fenómenos, falsas acciones, falsos documentos. Y no sólo eso, realiza algunas operaciones como: hacer creer que una cosa existe, cuando no existe; hace creer, opuestamente, que una cosa que no existe, cuando existe; o deformar una cosa que existe.

El candidato demagogo para mejorar su reputación omitirá o negará un episodio enojoso de su vida, por ejemplo una participación en una operación financiera fraudulenta. Inventara un episodio heroico para mostrar su emoción social y deformará los elementos de su biografía, como aducir que en la universidad alcanzó el primer puesto mientras que en realidad quedó clasificado en rango inferior.

Estrategias básicas del candidato mentiroso.

Las estrategias del discurso político electoral se basan en dos ideas generales:

• Hablar de Nuestros aspectos positivos.
• Hablar de Sus aspectos negativos.

Estas dos nociones permiten al candidato mentiroso a usar la estrategia de la autopresentación positiva y la presentación negativa de los demás. Estas dos características son comunes en movimientos políticos enfrentados y polarizados ideológicamente. Sin embargo, esta estrategia general sólo hace referencia al significado o contenido, y por lo tanto, es muy limitada. Una mirada diferente nos daría en siguiente resultado:

• No hablar de Nuestros aspectos negativos.
• No hablar de Sus aspectos positivos.

Pero para tener mejores y mayores “luces” para analizar y detectar al mentiroso es mejor fijarnos en su discurso tomando en cuenta lo siguiente:

Poner énfasis en Nuestros aspectos positivos.
Poner énfasis en Sus aspectos negativos.
Quitar énfasis de Nuestros aspectos negativos.
Quitar énfasis de Sus aspectos positivos.

Esta síntesis de estos cuatro aspectos fundamentales son básicos para encontrar los verdaderos rasgos ideológicos, políticos y las verdaderas intenciones del político que aspira a ser autoridad, sobre todo las falsas intenciones del cangrejo político.

Los temas

Los temas se presentan generalmente mediante proposiciones. Por ejemplo: “Ese aprista en el pasado fue fujimorista”, “Ese señor es un tránsfuga”, “El candidato X se robó mucho dinero cuando fue regidor”, “El candidato que busca reelegirse es un ejemplo escandaloso de falta de rendición de cuentas”, etc. Así como existen temas representados por oraciones, existen también temas presentados por una sola palabra. Hay temas que sin duda el candidato mentiroso lo evita porque no conviene abordarlos, por ejemplo: la corrupción. Y otros son publicitados excesivamente, es que a veces ayudan a mejorar la imagen del candidato. Los temas son los que más recordamos del discurso de los políticos mentirosos y los mismos nos sirven para evaluar el avance o retroceso de un político, si cumple o no con sus promesas; los mismos siguen siempre el esquema de la autopresentación positiva o la presentación negativa del otro.

Hay temas que son explicados pero con un detalle minucioso, con la finalidad de presentar negativamente al otro, o al revés; para ensalzar las acciones benéficas, filantrópicas de manera positiva. Algunos temas son abordados con sencillez y otros de manera abstracta, los propósitos son claros: si se encuentra en una situación embarazosa, el candidato tratará de explicarlo de manera compleja buscando la confusión del elector y si hay algo que le parece valioso de ser valorado los simplificará hasta presentarlo didácticamente. También las desviaciones, trangresiones, amenazas, y diferencias le son útiles a la hora de hacer deslindes con los demás contrincantes.

En los temas también es importante fijarse en la coherencia, el candidato mentiroso cuando no conoce muy bien la realidad o le es ajeno un tema de agenda política es generalmente incoherente en su discurso. Los hechos definen la coherencia. Finalmente la sinonimia, paráfrasis, los contrastes, el uso y abuso de los ejemplos e ilustraciones, y sobre todo las negaciones: “yo nunca” “jamás haría”, “no es cierto”, etc., son recurrentes.


Los regalos

Por último el candidato mentiroso y candidato a cangrejo siempre anda con regalías, está inseguro de convencer sólo con palabras; esa inseguridad lo obliga a recurrir a regalías, auspicios, y demás estrategias de estímulo condicionado. El esquema Estimulo condicionado y respuesta condicionada del conductismo psicológico y de manipulación es eficazmente explotado. Los regalos siempre son entregados a “condición de”. Ese condicionamiento busca garantizar los votos, y muchas veces se ensayan pruebas de estimulo en serie a intervalo simple o regular, o variado.

El regalo como parte de la estrategia electoral, ha devaluado la práctica política. Observar que permanentemente se visitan centros poblados y comunidades con bebidas alcohólicas, bebidas gaseosas, camisetas para equipos de deportes, y otros, desfiguran por completo una auténtica fiesta electoral y el candidato a cangrejo los emplea con mucha frecuencia.

Estos son algunos de los gestos del cangrejo en campaña que busca votos no con un legítimo interés de servir a los ciudadanos ni conseguir el desarrollo de las provincias, distritos o la región íntegra, sino servirse de ella para la frustración de los electores y el futuro de nuestros pueblos.

Nuestro corolario final es no votar por un cangrejo aventurado a político, y para ello identificarlo bien porque sus consecuencias son irreversibles para nuestro desarrollo.

Fuente: Revista Escri-Viendo. Posted by Picasa